Rainmaker. El hombre que inundó San Diego


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Por cada buen científico hay varios impostores y embaucadores dispuestos a atajar en el camino de construir una auténtica leyenda. Esta es la historia de Charles Mallory Hatfield «The Rainmaker», un vendedor a tiempo parcial de máquinas de coser que se convirtió en el fabricante de lluvias más famoso de la historia. Hombre enganchado a un maletín de productos químicos fue declarado por la plebe y el vulgo responsable de las inundaciones de la ciudad de San Diego (California) en 1916.

Cloudy Sky. By jw_creations

Nacido en Fort Scott, Kansas en el año 1875, Charles Hatfield y su familia se mudaron al sur de California en algún momento en los 80. En 1890 estaban viviendo en un rancho en Oceanside. Charles abandonó la escuela en secundaria cuando decidió convertirse en comercial de la New Home Sewing Machine Company.

Pronto cayó en sus manos el libro que iba a cambiar su vida . «La ciencia de la Pluvicultura» (Edward Powers 1871), un obra sobre métodos pseudocientíficos para la producción artificial de precipitaciones. Compendio y manual de los más grandes Rainmakers que recorrieron el Oeste americano durante las sequías de principios de siglo.

Ese mismo año, el gobierno norteamericano, a través del Departamento de Agricultura, realizó las primeras pruebas oficiales de pluvicultura sobre las llanuras de Texas dirigidas por el general H.E. Dryenforth y siguiendo el manual de Powers. En 16 días de explosiones en globos cargados de dinamita y cometas lograron tres tormentas y nueve lloviznas. Las conclusiones oficiales señalaron que si bien era posible causar artificialmente la precipitación a través de la conmoción atmosférica con explosiones y sustancias químicas, los grandes recursos necesarios lo hacían inviable. Esta resolución cebó y subió el caché de los Rainmakers.

Mientras,  Charles, fue gestando su propia fórmula química, y empezó a experimentar en el molino de viento de su propiedad. Gran parte de su secreto se basaba en una mezcla de 23 sustancias químicas (incluído el hidrógeno y polvo de zinc) con agua y ácido, que lograba mediante la evaporación en grandes tanques galvanizados a 5 metros de altura, la precipitación de la humedad ambiental existente.

Charles Mallory Hatfield posando para una revista en 1919

El primero trabajo de Charles, bajo el mecenazgo del promotor y cazatalentos Fred Binney, consistió en provocar la lluvia para un pequeño grupo de ganaderos de Los Ángeles. Por 50 dólares Charles y su hermano levantaron una torre para provocar la evaporación de sus químicos. Tras dos jornadas de secano la lluvia comenzó a caer. Los satisfechos ganaderos doblaron los pagos a los Hatfield y sembraron el camino para la fabricación de un mito. Mientras, la oficina estatal de metereología declaro la lluvia de Hatfield como parte de una gran tormenta que se avecinaba.

En 1904 consiguió incrementar el nivel  del embalse del  Lago Hemet para la compañía estatal de Aguas en 7 metros tras producir 12 cm de lluvia, y posteriormente cobró 1.000 dólares de la Cámara de Comercio de Los Ángeles como encargo para la  producción de 45 cm de lluvia durante los cuatro primeros meses de 1905, al final consiguió sólo una parte.

A lo largo de la costa oeste Estados Unidos, Canadá, y Alaska, Charles Hatfield seguía construyendo sus torres y mezclando sus químicos alternando los éxitos con los fracasos. Si una ciudad lo condenaba y pateaba en caso de no producir lluvia, su reputación permanecía intacta por los numeroso éxitos cosechados en otras.

Fotografía que acompañó Charles Mallory Hatfield en su presupuesto al Ayuntamiento de San Diego

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El desastre.

En diciembre de 1915 la ciudad de San Diego padecía de una pertinaz sequía que se prolongaba desde mayo. La población se había duplicado en cuatro años, y necesitaba un adecuado abastecimiento de agua para un crecimiento sostenible. Las precipitaciones medias habían sido demasiado intermitentes para reponer los agotados embalses y la reserva de agua del Lago Morena se encontraba a un tercio de su capacidad.

En este escenario, el Ayuntamiento de San Diego, presionado por el «Wide Awake Improvement Club» (Asociación burguesa con conexiones políticas) decidió aceptar la oferta enviada por Fred Binney (Antiguo mecenas de Charles) para crear 100cm de lluvia en las proximidades del Lago Morena sin afectar a la ciudad. El inteligente presupuesto, abierto en asamblea, decía:

«…Charles Mallory Hatfield se compromete a llenar el embalse Morena  hasta rebosar, antes del mes de diciembre del año entrante, por la suma de diez mil dólares, o en su defecto entrego al embalse treinta pulgadas de lluvia de forma gratuita, siempre y cuando se me abone quinientos dólares por pulgada a partir de la trigésima y hasta la quincuagésima, a más tardar el 1 de junio de 1916. O, también, puedo conseguir cuarenta pulgadas …[sic].. durante los próximos doce meses, de forma gratuita, siempre y cuando  me abonen mil dólares por pulgada  entre las cuarenta y cincuenta pulgadas, por encima de  las cuales estarían libres de carga….»

Afrontando el seguro aluvión de críticas, pero calculando que no tenían nada que perder con la segunda oferta; el consejo aprobó el presupuesto y ordenó la redacción del contrato a nombre de Charles Mallory Hatfield; el cual nunca llegó a firmar. Ya se encontraba junto a su hermano y colaboradores  a las afueras de la ciudad armando el campamento, base de operaciones, y erigiendo las torres con los depósitos químicos.

campamento base de operaciones de Hatfield a las afueras de San Diego. Diciembre 1915

Torre de Hatfield en la reserva Morena.

Hatfield condensó la gota que colmó el vaso de las precipitaciones sin barruntar, egoístamente, la complicidad ‘divina’. El 5 de enero de 1916 empezaron a caer las primeras lluvias. La curiosidad de los que visitaron el sitio de los experimentos de Hatfield  no fue alentada. No hubo sonidos de explosiones, ni grandes nubes de humo sobre las plataformas en las que los Hatfield vertían sus productos químicos. El viernes, 14 de enero, una constante lluvia comenzó a caer y continuó durante los siguientes dos días, y el domingo 16 pasó a proporciones torrenciales. Fue entonces cuando la ciudad, de repente, se acordó de los Hatfields.

A la mañana del 17 la situación era grave, el río San Diego comenzó a desbordarse y con él la rotura de hasta 110 puentes en su cauce. El ahogamiento del ganado, la caída de cables eléctricos y, paradójicamente, la rotura de canalizaciones desabasteció de agua la ciudad. En la noche del 27 de enero la represa de Sweetwater y la presa de Baja Otay se derrumbaron liberando una tromba de agua que acabó con la vida de más de 20 personas durante su recorrido a lo largo del valle de Otay. La ciudad estuvo completamente aislada durante una semana. …Por la ciudad se escuchaba el gritó:

…¡¡¡Que paguen a los Hatfield  100.000 dólares para que dejen de fumar!!! […] (en alusión a las nubes de productos químicos)..

San Diego anegado. Tranvía. Enero 1916

Desbordamiento del río San Diego. 28 de Enero 1916

Represa de Sweetwater destruida. 28 de Febrero 1916

Unos días más tarde, cuando los Hatfield decidieron marchar a pié a cobrar al ayuntamiento; lo hicieron disfrazados de otra identidad para evitar el linchamiento de los rancheros enojados. Una vez en el consistorio se declararon orgullosos y convencidos de su hazaña reclamando los pagos acordados por el rebosadero del embalse La Moderna aunque al final, esta se vertiera valle abajo. Hatfield aprovechó para esclarecer que las violentas precipitaciones se debieron a la potencia de la formulación química; un 300% más densa que las usadas en el Lago Hemet.

Como la ciudad no respondió a la solicitud de pago, Hatfield presentó con sus abogados una demanda el 2 de diciembre de 1916. Y se ofreció, seis meses más tarde, a resolver el litigio por una cantidad de 4.000 dólares. Una suma que dijo, era inferior a los gastos  incurridos en el levantamiento de su campamento. La ciudad se ofreció a resolver si asumía los daños y perjuicios de la catástrofe que ascendían a un monto de 3,5 millones de dólares. Posteriormente, ya en el juicio, se dictaminó como «acto divino» las torrenciales lluvias; eximiendo a la municipalidad de los pagos concordados y dejando a Hatfield con el único consuelo de la publicidad generada. Esta le llevó a Nápoles en 1922 llamado  por el Gobierno italiano para poner fin a una sequía. Su último contrato lo condujo en 1930 a Honduras, donde combatió un incendio forestal que duraba más de 10 días produciendo, según las fuentes, un total de 15 pulgadas de lluvia en dos meses .

La Gran Depresión llegó y  los científicos finalmente aprendieron a ‘exprimir’ el agua de las nubes  rociándolas con cristales de yoduro de plata.  La carrera de Charles Hatfield como «Rainmaker» fue secándose. Charles se retiró del negocio y se estableció en Eagle Rock, un suburbio de Los Angeles, donde volvió a vender máquinas de coser. A pesar de que la lluvia agravaba su venas varicosas en sus últimos años, en 1956 a los 80 años de edad, Hatfield asistió al estreno en Hollywood de «The Rainmaker» (El farsante)., una película de Burt Lancaster y Katharine Hepburn inspirada en su carrera.

El 12 de Enero de 1958 a los 82 años de edad, murió en Pearblossom, California, llevándose a la tumba sus remordimientos por la certeza de sus actos como causa-efecto de la tragedia de San Diego y el secreto de la formulación usada en otros 500 eventos.   En el Lago Morena un pequeño monumento de granito le recuerda con una placa que dice simplemente «Hatfield. The Rainmaker» .

Fuentes:

La historia la encontré olvidada y mal contada en la cola de pendientes de Digg; Luego buscando más datos me encontré con más cosas, y con esta, esta, esta y esta fuente donde también encontré las estupendas fotos que ilustran esta entrada. Por supuesto me apoyé en la wikipedia.

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Poon Lim o la soledad del náufrago que sobrevivió 133 días a la deriva en una balsa


El gigante Asiático devorado por la magnitud en todas sus estadísticas, no adolece de récords mundiales insólitos. Uno con pocas posibilidades de ser batido pertenece con la justicia que dan las desventuras al joven marinero Poon Lim; que en noviembre de 1942 pasó en solitario, tras un naufragio, más de cuatro meses a merced del mar  y del destino en una balsa improvisada y tan llena de carencias como vacía de víveres.  Una increíble historia de supervivencia que ha inspirado cientos de manuales de resistencia del ejército norteamericano y británico.

recreación de la histórica balsa de Poon Lim

Día 0. El hundimiento.

Poon Lim nació en 1917 en la isla de Hainan, al sur de China. Con 25 años y en plena Segunda Guerra Mundial decide trabajar como marinero a destajo en los fastuosos buques mercantes británicos. En noviembre de 1942 se enrola en la tripulación del SS Ben Lomond, un vapor de 6.600 toneladas, como segundo mayordomo en ruta desde Ciudad del Cabo a la Guayana Holandesa. Debido a las condiciones meteorológicas el barco se desvió de su itinerario llamando la atención del comandante alemán Carl Emmermann, oficial en jefe del Submarino alemán U(boot)-172.

A las 14,10 horas del 23 de Noviembre de 1942, y como ‘acción preventiva’, el mercante Benl omond capitaneado por John Maul fue torpedeado y hundido por el U-172 a unas 750 millas al este del río Amazonas, en Brasil. El poder destructor del batiscafo alemán fue tal, que 44 marineros, 8 tripulantes y el mismísimo capitán perecieron pasto del infierno provocado por la calculada injerencia bélica.

Poom Lim se encontraba descansando en uno de los camarotes de servicio en la cubierta superior, justo al lado opuesto al masivo boquete producido por el torpedo. La caprichosa gravedad y el destino que le hizo protagonista de esta historia fueron los culpables de someter al marinero a las crueles leyes de la casualidad; el tiempo justo de agarrar un salvavidas y lanzarse al mar por el último reducto del barco por encima de la linea de flotación. La banda sonora de la huida alternaba los chillidos y chirridos de la estructura metálica y de sus compañeros.

Cuando las frías aguas alcanzaron las hirvientes calderas del mercante el colapso térmico provocó una gran explosión que terminó por hundir el buque. La única obsesión de Poon era nadar centrífugamente para evitar la succión del barco en su deceso. En su huida Poon vio por última vez a los únicos 5 compañeros que lograron abordar uno de los botes salvavidas al otro lado del navío.

Los 5 marineros fueron interceptados por el submarino y hechos prisioneros a la espera de su rescate por  otro navío de apoyo. Mientras Poon, exhausto y alejado de las turbulencias y posibilidades de rescate permanecía aferrado a un salvavidas semiinconsciente por el esfuerzo… al cabo de unas horas, y con la calma y el contraluz  crepuscular, Poon divisó a unos cientos de metros una de las cochambrosas balsas de apoyo del Ben Lomond. Un último esfuerzo que le salvó la vida y le quitó la consciencia le llevó hasta la superficie de la que sería su casa en los próximos 132 días.

El buque Ben Lomond

Día 1. La Intendencia.

Con las primeras luces y calores del alba Poon recuperó la consciencia y despertó a la pesadilla de la realidad. Su balsa, una destartalada embarcación de 3×3 metros a base de listones de madera sobre bidones, contenía un pequeño kit diseñado para la supervivencia de cuatro personas durante un par de jornadas. Bajo una trampilla de la balsa encontró:

-Ocho latas de pequeñas galletas británicas

-Un barril de agua de 30 litros

-Dos tabletas de chocolate

-Algunos terrones de azúcar

-Unas pocas bengalas, dos cuencos de aluminio y una linterna.

No había señales de velas ni remos, lo que provocó la constante deriva de la nave. Poon calculó que las provisiones eran suficientes para unos 20 días, con lo que su ánimo y esperanza de rescate eran bastante optimistas.

Semana 2. La soledad y el avión

Poon Lim pasaba días y noches tratando de encontrar cualquier signo de vida. Un buque o una aeronave que le rescatase, pero sus esfuerzos resultaron vanos e inútiles. Una noche, un avión surcó el cielo destacándose en el firmamento estrellado. Poon Lim disparó una de las bengalas y un punto luminoso quebró la oscuridad del mar, pero luego cayó y se desvaneció. Ningún cambio de trayectoria en el avión. Una vez más, solo en la oscuridad de la noche, Poon apoyó su cara en el tablero de madera y se durmió.

Semana 4. Un regalo del viento

Un atardecer, después de sus rutinarios ejercicios nadando  entre tiburones alrededor de la balsa para no perder la forma, Poon Lim se sentó a meditar en la barca buscando un recuerdo salvador en el horizonte. Su mirada, perdida, regresó a su pasado, su infancia, su familia, sus cuadros, sus lienzos

…su pensamiento se confundió con la realidad al divisar un lienzo volar a unos veinte escasos metros del barco. Se trataba de una tela de construcción naval. Probablemente, debería ser del buque que se hundió. Sin parpadear, Lim se lanzó al agua y nadó lo más rápido posible para ‘cazar’ la arpillera.

Poon Lim utilizó la tela para improvisar una pequeña tienda de campaña en la balsa y así protegerse del sol que le estaba desgarrando la piel. Pero la suerte fue aún mayor al descubrir atada en uno de los extremos del lienzo, una larga cuerda de cáñamo que utilizó para encadenarse a la balsa los días de tormenta  y evitar su pérdida en las innumerables caídas.

Semana 6. El ingenio del hambre

Con el fin de las provisiones se acentuó la perspicacia. A partir de la séptima semana Poon comenzó a desarrollar el instinto más arcaico del hombre; aquél que le lleva a perpetuarse por encima de cualquier costumbrismo y doctrina.

Desmontó la linterna, inservible y ya gastada, para forjar un anzuelo con una de sus piezas metálicas. Durante dos días estuvo conformándolo con los dientes y su zapato-martillo hasta dar con la forma adecuada. La cuerda de cáñamo hizo de sedal y la última galleta la reservó como cebo para la primera captura: Una pequeña sardina que sirvió de cebo, a su vez, a mayores capturas. Con las tapas de los botes de galletas improvisó afilados cuchillos con los que destripar el pescado y despegar algunos de los pequeños moluscos y lapas que se adherían a la balsa y funcionaban mejor como cebo.

Las capturas no eran constantes y dependían de las corrientes y los bancos de peces. Una tarde la balsa se adentró en un inmenso banco de pescado que provocó que Poon llenase literalmente la barca de capturas  que sirvieron para los días de más carencias.

Puso a secar el pescado una vez limpio, separando tripas, vísceras y sangre que almacenaba en las esquinas de la balsa. Tal fue el cúmulo de capturas y vísceras que empezó a tener un problema de olor y putrefacción impidiendo, incluso, su correcta oxigenación. Cometió entonces uno de los pocos errores de su travesía cuando, al deshacerse de las vísceras y sangre, provocó la llegada de una legión de tiburones que estuvieron rondando durante varios días, espantando cualquier atisbo de pesca y provocando la mayor crisis de hambruna de la peripecia.

Semana 8. David vs Goliat

Los tiburones no se marchaban y Poon no tenia modo alguno de seguir pescando. El hambre le condujo a la única opción que le restaba: tenía que cazar un tiburón.

Para ello volvió a fabricar un nuevo anzuelo, más grande y resistente, con uno de los clavos que unían los listones de madera a su estructura. Con su zapato-martillo y la garrafa moldeó la vasta aguja que anudó, de nuevo, a su cáñamo ( el cual trenzó para aumentar su grosor y resistencia ). La última cabeza de pescado le sirvió como cebo muerto para engañar a su ‘Goliat’.

tiburón Blanco. Foto national geographic

Nada más depositar el cebo, el tiburón elegido (de más de un metro) mordió y agitó la carnada, Poon sabía que su única opción era subir de un tirón seco al escualo para rematarlo a puñetazos en su ‘medio’. A los 10 minutos tenia las tripas del tiburón enlatadas, las aletas a secar y como refresco había preparado la sangre del hígado.

Semana 12. La locura de la sed

Tras el consumo de la garrafa inicial del agua. Poon automatizó la colecta del agua procedente de las lluvias y tormentas utilizando el doble forro de su chaqueta con un peso y practicando un agujero para reconducir al interior de la garrafa. Hasta la 10 semana el ritmo de lluvias debido a la estación había sido suficiente pero después de una gran tormenta que acabó con todas las provisiones sólidas y líquidas y con media balsa se inició una sequía que desencadenó la deshidratación de Poon.

Derrotado por la tormenta, observó como los albatros y gaviotas merodeaban la zona alertados por la podredumbre en cubierta. Poon recopiló todo tipo de algas y plantas marinas del fondo de la balsa y las amontonó a modo de nido de pájaro para atraer a las gaviotas mientras esperaba agazapado y tapado con los restos del lienzo.

Cuando un albatros realizó su picada al nido con restos de pescado, Poon se abalanzó sobre el animal y a dentellazos le sesgó cuello y vida para chupar su sangre y zampar sus carnes. Unos días más tarde la lluvia regresó y Poon recuperó su cuota de agua dulce.

Semana 14. Un Barco a 50 metros

Durante una mañana de su 15ª semana en el Atlántico, Poon fue despertado por un fuerte silbato marino. Creyó haber concluido su pesadilla tras divisar un inmenso carguero americano aproximarse hasta apenas 50 metros de su balsa. Según comentó posteriormente Poon, alguien se percató de su condición de chino justo antes de maniobrar y perderse de nuevo en el horizonte.

Unos días antes Poon habia sufrido la visita de un escuadrón aéreo norteamericano, que le divisó e incluso lanzó una boya-marcador desde el aire.  Una tormenta paralizó el posible rescaté y dispersó la patrulla aérea.

Día 130. El principio del fin

Poon Lim contaba los días con muescas en uno de los lados de la balsa, y las noches con cruces. Posteriormente utilizó pequeños trozos de cuerda para computar el calendario lunar. Sobre el día 130, notó que el agua era de color más verde pálido que de costumbre. Multitud de pájaros volaban entorno a su embarcación y gran cantidad de algas flotaban en superficie. Todos estos son signos alentaron su esperanza de una costa cercana.

Poon Lim a la llegada a Belém tres días después de abandonar la balsa

Día 133. El rescate

En la mañana del día 133, el 5 de Abril de 1943, vio una pequeña vela en el horizonte. No tenía bengalas, por lo que saludó agitando su camiseta en un esfuerzo por atraer la atención de la tripulación. La embarcación cambió de dirección y se dirigió a él.

Los tres hombres del pequeño barco pesquero, que hablaban portugués, lo llevaron a bordo. Le dieron el agua y un gran plato de fríjoles secos y continuaron sus labores de pesca, pues no podían regresar a tierra sin captura. Tres jornadas más tarde pusieron rumbo al oeste de Belem, en la desembocadura del río Amazonas de Brasil. Poon había recorrido 1200 kilómetros.

Los Honores

Poon Lim fue capaz de caminar sin problema recién rescatado. Su pérdida de peso durante la deriva fue de 10 kilogramos y pasó varias semanas recuperándose en un hospital de Brasil antes de viajar a Nueva York.

Recibió numerosos honores. El rey Jorge VI le otorgó personalmente la Medalla del Imperio Británico, el premio civil más alto. La Marina Británica editó folletos impresos y los colocó en todas las balsas salvavidas de sus naves describiendo las técnicas de supervivencia experimentadas por Poon Lim. Mientras, la «Ben Line Shipping Company», compañía armadora del barco hundido, le obsequió con un reloj de oro.

Poon Lim el día de su Condecoración

Después de la guerra decidió emigrar a Los EE.UU pero la cuota de ciudadanos chinos estaba completa. Sólo la mediación del senador Warren Magnuson mediante un proyecto de ley, que fue aprobado por el Senado de los EE.UU. y la Cámara de Representantes, sirvió para emitir un visado de inmigración a Poon Lim y permitirle su residencia permanente en los EE.UU. Se Instaló en Nueva York con hijos y nietos y murió, septuagenario, en Brooklyn el 4 de Enero de 1991. Lim entró en el Libro Guinness de los Récords como el hombre que más tiempo ha pasado flotando en alta mar.

En los 80 la escritora Ruthanne Lum McCunn noveló al pie de la letra las aventuras de Poon Lim en el exitoso libro «Sole Survivor»

Fuentes:

La historia es una narración original y pseudo-cronológica de Kurioso. Recopilando todas las anécdotas posibles de la travesía de varias fuentes.

Me encontré con la historia de Poon Lim en este compendio. Documentándome con esta fuente, la fantástica Trivia-Library, aquí y aquí. Las fotos las saqué de aquí, y cómo siempre apoyándome un poco en la wikipedia.

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La fiebre del oro (dulce) en las colinas del Himalaya.


.Querido amigo:

.. Mi nombre es Manilal Gurung, soy un chamán Raji de una pequeña aldea en la región de Surkhet, en el centro del Nepal, quizás te suene lejano, incluso exótico… para mí es, simplemente, mi hogar desde que nací hace 63 años. Te escribo para hacerte llegar un ruego, una protesta, un pequeño reproche hacia tus paisanos que están acabando con uno de nuestros últimos reductos de supervivencia y veneración: La Miel.

..antes de pedirte un favor quiero contarte un poco la historia de nuestra tradición y culto a la Apis Laboriosa, la abeja más grande y bella del planeta. Se que desde la ignorancia es muy difícil apreciar nuestras necesidades y carencias, por ello quiero sorprenderte compartiendo nuestra usanza con la miel para que el valor de tu fascinación pueda, quizás, generar protección a mis abejas.

Dos veces al año, durante la floración de los rododendros, varias tribus de nuestra tierra nos reunimos para la iniciación del rito en la cosecha de Miel. Son varias generaciones de Rijis y Gurungs las proveedoras del entusiasmo y fascinación por nuestras hermanas las Abejas. Su miel se mezcla en nuestro paisaje con las deidades Sunpal, Deopal y Rajuwali, y nos permite la sanación espiritual a través de la conexión terrenal con los chamanes.

Acantilados de Bhujung. foto original de Jennifer Brown

Unos días antes preparamos el material necesario para la faena, e iniciamos la marcha (a veces de varios días caminando) hasta llegar, exhaustos de carga y distancia, a los acantilados de Bhujung y Pasgaon a 2500 metros de altura. Riscos de más de 200 metros, con el nombre de alguno de nuestros antepasados fallecidos en anteriores cosechas y hogar milenario de las abejas.

El ritual de la cosecha, que varía ligeramente de nuestra comunidad a otra, lo iniciamos, vestidos de nuestras mejores galas, con una oración y un culto-ceremonial de flores, frutas y arroz…

…A continuación, encendemos un fuego con rastrojos en la base del acantilado para que el humo obligue a salir a los insectos de sus colmenas; grandes ‘peines’, con forma de luna, de dos metros de altura que penden al abismo de Deopal. Desde arriba, una compañero desciende el acantilado (en carnes y sin arnés) aprovechándose para ello de una larga escalera artesanal hecha de bambú y cuerdas de cáñamo.

En la cima, el mejor amigo del cazador asegura con su cuerpo y mente la vida de su hermano, y le sirve teas humeantes como única protección, mientras va cantando al resto de compañeros las andanzas de la cacería..

..en ese momento una gran vara de bambú con un estilete en el extremo convierte en equilibrista a nuestro hermano, que con la destreza aprendida de sus antepasados secciona eficazmente la verdadera «luna de miel» para introducirla en el capacho de mimbre suspendido. Todos nosotros observamos conmovidos desde abajo el momento desgarrador, a la vez de mágico, de la cosecha..

Cuando la canasta se llena, se baja hasta el terreno, se vacía y se utiliza de nuevo. Toda la operación desde el principio hasta el final es muy delicada. Puede tomar de 2 a 3 horas o más cosechar una sola de las muchas colonias.. Cuando la jornada se acaba y después de la cosecha selectiva (no se exterminan la totalidad de los panales para favorecer la sostenibilidad ) deshacemos el camino pero con la sombra de los canastos a nuestras espaldas.. En el siguiente vídeo puedes ver una de nuestras últimas jornadas..

..la meditación viene tras el impacto..Me cuentan que nuestras costumbres se comparan con vuestras hazañas y la espectacularidad del contexto os ha convertido a vosotros en espectadores y protagonistas ordinarios de nuestras cacerías.. Cada temporada se esquilman colonias enteras innecesariamente como tributo a la sobre-explotación de los insectos: documentales (con accidente incluido), rutas de trekking, sobreexplotación turística, industrialización de la miel.. hacen de vuestros placeres una condena a nuestras penurias..

rodaje del documental Jimmy and the Wild Honey Hunters.

..hace unos años trajisteis de Europa la Apis mellifera para polinizar los cultivos no nativos y aumentar la producción de falsa miel autóctona. La competencia de las dos especies unida a la desforestación y disminución del forraje ha diezmado sus colonias además de nuestras esperanzas por recuperar las producciones pasadas.

Mi consuelo ahora es vuestra conciencia, gracias a la labor de la gente del ICIMOD y del fotógrafo Eric Valli nuestros ojos han sido también tus ojos y vuestros escrúpulos nuestra certidumbre y esperanza.

Gracias por leerme.

Fdo. Manilal Gurung

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Fuentes:

La carta es una recreación de kurioso basada en hechos y personajes reales. Eric Valli, fotógrafo de este post, cineasta y escritor se embarcó a finales de los ochenta en la búsqueda de los auténticos cazadores de miel del Nepal tras leer unas lineas del libro Siete años en el Tíbet de Heinrich Harrer. Tras un año y medio de búsqueda encontró a Manilal en una aldea del centro del país y se convirtió en el protagonista de una excelente película documental «Cazadores de Miel» 1988 y un libro, junto a Diane Summers con las mejores instantáneas de la experiencia. Más adelante vendió los derechos a National Geographic a condición de que reinvirtiera en la preservación de la comunidad. Eric Valle nunca quiso revelar el lugar exacto donde se encontraban la aldea de Manilal para preservar sus costumbres de la avalancha de turistas. Desafortunadamente no logró sus objetivos.

El estudio de la problemática con la apicultura del Himalaya y los «Honey Hunters» lo saqué de aquí.

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El hombre que talló por amor 6000 escalones


Encontré una de esas historias de mariposas revoloteando las entrañas, una historia para hacer muecas al pasado, para seguir confiando en la naturaleza y condición humana. Esta es la historia de una pareja china que se entregó de por vida al amor prohibido dejando huellas perennes de su cariño.

La historia se remonta a hace más de medio siglo cuando Liu Guojiang que tenía 19 años de edad, se enamoró de una mujer de 29,  madre y viuda llamada Xu Chaoqing. En ese momento, era inaceptable e inmoral para un hombre joven y chino amar y convivir con una mujer mayor y con hijos. Para evitar el mercadeo de chismes y curiosidades, la pareja decidió  irse a vivir a una inaccesible cueva en Jiangjin County en Chongqing, suroeste de China.

Perdida entre las montañas, y a salvo de críticas de familiares, amigos y vecinos por las diferencias de edades y las condiciones de sus respectivas vidas, la pareja padecía las condenas a su amor y Liu, en un heroico acto decidió construir un refugio muy artesanal para ambos alejados del caldo de reproches.

En un principio, no tenían nada, ni electricidad o incluso nada que llevarse a la boca excepto sus propios labios. Tenían que comer hierba y las raíces que encontraban en la montaña, y Liu fabricó artesanalmente una lámpara de queroseno ( traído de la ciudad )  que  utilizaron para aligerar sus sombras.

La vida fue muy  dura y Xu sintió que había atado Liu y le preguntó en varias ocasiones, «¿te arrepientes?» a lo que Liu siempre respondió, «Siempre y cuando seamos positivos, la vida va a mejorar».

El camino hasta su recóndito hogar era muy complicado, paraje virgen y escarpados riscos conducían a una pequeña cueva donde firmaron sus mejores años. Al principio y debido a la dificultad, era sólo Liu el que bajaba de vez en cuando para casos de necesidad extrema relegando a Xu a la soledad de 2 intensas jornadas cuando marchaba su marido del hogar.

El «detalle» que Liu dedicó a su amada se fraguó a partir del segundo año, y durante más de 50. Liu decidió tallar, poco a poco y con sus propias manos los escalones necesarios para salvar los 1550 metros de desnivel de la montaña y así facilitar la bajada de su mujer.

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En 2006, su historia se convirtió en la mejor historia de amor de China (premio de una importante publicación). El gobierno local decidió  preservar la «escalera del amor» y el lugar donde vivió la pareja como un museo, para que esta historia de amor pueda ser recordada para siempre.

El premio por la historia fue recibido por uno de los hijos del los «modernos» Romeo y Julieta, Liu Mingsheng, quien acudió a la ceremonia con una pequeña y curiosa lámpara de queroseno hecha con un frasco de tinta por su propio padre. Liu hijo explicó que las lámparas caseras de queroseno han sido la única manera en la que sus padres han «iluminado» su amor refugiados en la montaña, y explicó que éstos no estuvieron presentes en la ceremonia de premiación debido a su avanzada edad.

«Mis padres han vivido recluidos por más de 50 años por el amor que se tienen. No tienen electricidad y mi padre hacía lámparas de queroseno para iluminar nuestras vidas», dijo el hijo de los apasionados amantes de Chongqing.

Alejados del mundo y la civilización, Liu y Xu formaron su propia familia y tuvieron hijos y como en los cuentos de hadas, vivieron felices desde entonces en su original refugio, en el que  permanecen juntos a pesar de su avanzada edad hasta principios de este año , cuando Liu murió en brazos de su mujer amada, en su hogar de siempre…después de una jornada de labores en el campo.

Un pequeño documental (en chino) de una televisión local resume muy gráficamente y a manos de sus hijos la verdadera historia de Liu y Xu, con un paseo por su «escalera del amor» y  el hogar que lo fue durante más de 50 años.

Fuentes:

La historia la encontré aquí, luego de investigar encontré otras fuentes aquí y aquí

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El relicario pagano


Dicen que si se juntaran todos los trozos de la Santa Cruz que hay desperdigados por la cristiandad se podría volver a construir el Arca de Noé y las tres Carabelas del Almirante, además sobraría lo suficiente  como para fabricar un servicio completo de palillos para toda la población china…

El exagerado relicario cristiano, compendio del morbo aconfeso de sus practicantes, es un manual de anatomía mórbida a la salud del retorcimiento de su fe. Poseer una reliquia significaba poseer una fuerza especial frente a lo adverso, aunque ello supusiera la adoración de auténticas e incorruptas ‘ciruelas pasas’.

El de hoy es un homenaje a las otras reliquias. Una recopilación personal de Kurioso con trozos o excreciones corporales que pertenecieron al mundo pagano, tan fustigado por la fe. Pequeñas joyas de la estupidez humana fruto, también, del amor fetichista por la ciencia, el arte, la política o incluso la leyenda.

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El último aliento de Tomas Alva Edison.

Henry Ford consideraba a Thomas Edison como su héroe personal y amigo. Su fetichista admiración  provoco que la idiosincrasia de Ford se pusiera de manifiesto al solicitar la captura de la última exhalación de Edison cuando el gran inventor murió a las 3:24 am del 18 de octubre de 1931.

Ford creía en la reencarnación y que » …el alma humana sale del cuerpo en su último suspiro» para ello convenció al hijo de Edison (Charles) a que se postrara a los pies de su moribundo padre, y con un tubo de ensayo encerrara el último aliento para después atraparlo con un corcho. La veracidad de la acción puede constatarse a través de una carta que Charles escribió al periodista Walter Winchell y que salió a la luz en 1980. Tal vez las intenciones de Ford fueran Nobles, y pretendiera que los futuros científicos pudieran ‘recrear’ al gran genio en un laboratorio…

La reliquia se conserva en la reconstrucción que hizo Ford en los años 20 del Laboratorio de Edison en Menlo Park, Nueva Jersey.

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El dedo de Galileo «El Galidedo».

Irónica y adorada reliquia la del mayor científico hereje y mártir de la ciencia que ha tenido la iglesia. El huesudo y estilizado dedo corazón (sí, aquél mismo que sacó a los que le ‘inquisitaban’ ) del gran sabio Galileo Galilei se expone en el Museo de la Ciencia de Florencia.

Al igual que con un buen vino, tomó algunos años para que el dedo de Galileo se separase  de su esquelética mano. Fue retirado, con la connivencia eclesial (se cree fue la última sanción) , por el anticuario  Anton Francesco Gori el 12 de marzo de 1737, 95 años después de la muerte de Galileo.

Un hombre tan peligroso para la institución religiosa que fue hecho prisionero en su propia casa. Tiene su sede en un pequeño huevo de cristal encima de una base de mármol con la inscripción: «Istituto e Museo di Storia della Scienza». Al lado del dedo corazón hay algo que Galileo utilizó también para señalar pero que sería  mucho más feliz de ver preservado. Un pequeño telescopio, con alguna que otra fisura y que, alguna vez vio los cielos con la ayuda de sus ‘completas’ manos.

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El pelo del Tío Sam.

En el siglo XIX era común que el famoso ‘honor’ de grandes personajes americanos se preservara a través de algún mechón de su cabello. Una de las reliquias históricas del Museo de la Oficina de Patentes  de EEUU  es éste relicario que contiene el pelo de los primeros catorce presidentes de los Estados Unidos, desde George Washington a Franklin Pierce, este último reconocido por ser el presidente con los peinados más extravagantes hasta la fecha.

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La baba de Hitler.

Impresionante el gran sumario existente de reliquias del nazismo y su líder, Adolf Hitler. Claro ejemplo del nivel cultural de los idólatras fascistas, cabezas rasuradas de pelo y neurona que pululan por la red. Navegando entre arcadas y esvásticas encontré la metáfora de su  «Mein Kampf» ( no pronunciar con la boca llena ) a modo de saliva impregnada en una sucia Toalla personal de Té que el baboso Fuhrer conservaba en su residencia preferida más conocida como «El Nido del Águila» o Berghof.

Esta fue traída por un veterano de guerra norteamericano de la 101ª Aerotransportada, el grupo que hizo la mayor parte de los saqueos de la Berghof. El soldado trajo de vuelta algunas de estas toallas y algunos de los Wellner (utensilios de plata) que aparecen en varios libros. Este ejemplar estaba sin lavar ni empaquetar en el garaje de Hitler por algo más de 50 años, pero es real y muy raro. Muchos de los temas atribuidos al  Führer, aunque genuinos, muy probablemente nunca fueron realmente utilizados por él, pero esta toalla, fue robada directamente de su ropa personal privada en el Berghof. La toalla es de 22 pulgadas cuadradas y es de lino fino. El águila bordada (propia del Führer) se encuentra en la parte derecha inferior de la toalla.

Increíblemente alguien pagó unos miles de dólares por hacerse con los despojos del despojo. Alegoría degradada de los esputos más temidos del pasado siglo XX.

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El (otro) huevo de Colón [ Off-topic ]

El huevo de Colón es definido por la RAE como una «cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio».

Estando Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: ‘Sr. Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura’. Colón no respondió a estas palabras pero, habiendo solicitado que le trajeran un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo: ‘Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna’. Todos lo intentaron sin éxito y cuando el huevo volvió a Colón éste lo golpeó contra la mesa, rompiéndolo un poco, con lo cual quedó de pie. Todos los presentes quedaron confundidos y entendieron lo que quería decirles: que después de hecha la hazaña, cualquiera sabe como hacerla…..(wikipedia)

El ‘otro’ huevo de Colón nos sirve como colonfón y metáfora inversa para la nueva oleada de ‘magufos’ y frikis que buscan  la sabiduría, el status social y el conocimiento a través de la posesión y venta de inútiles reliquias paganas. Para ellos esta web donde podrán comprar las ‘reliquias’ (excreciones corporales) de sus artistas vivos preferidos.

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Fuentes:

La recopilación es obra de Kurioso, fruto de su curiosidad agnóstica. No están todas las que son pero si son todas las que están: Associated Content, Cabinet of Wonders, Smithsonian LegaciesGermania International, La Librería

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Room 8. Una historia entrañable y diferente.


Hoy toca una historia diferente. Sin superhéroes ni medallas a lo paranormal. Nuestro personaje anónimo de hoy responde al arquetipo de trivialidad y costumbrismo. No destaca por habilidades innatas ni por participar en hechos extraordinarios, simplemente despunta por su alta capacidad para generar cariño.

Room 8 (apodo) trabajó cual bedel y celador del cariño estudiantil en el «Elysian Heights Elementary School» en Los Angeles, California desde 1952 hasta su trágica muerte en 1968. 16 años repartiendo afecto y devoción entre los estudiantes de la reconocida escuela.

El atenuante es que, nuestro protagonista, padecía de un problema congénito de desarrollo genético (adn) que le vedaba el habla y la correcta evolución cognitiva, dificultando  la comunicación e interacción con las personas.

Elysian Heights Elementary School – Los Ángeles, California

La historia comienza en la primavera del 52, cuando Room8 se asomaba por la ventana del Aula 8 (origen de su apodo) del Colegio Elysian Heights para ver e intercambiar complicidades con los niños de la clase.  Reiteradamente y durante esa primavera las visitas de Room8 se hicieron continuas y convirtieron la espera a su mirada en pozo de atenciones y labores. Una mañana cualquiera, el profesor Richard Arrow, harto de las interrupciones, invitó a su clase a Room8 en una maniobra de connivencia con sus alumnos, entregados a la desbordante hilaridad del personaje. Room8 aceptó la propuesta y, abrumado, se acomodó en uno de los pupitres cedidos permaneciendo atento e impasible el resto de la clase. Se convirtió, a pesar de su congénita discapacidad, en un alumno más del grupo.

Poco a poco el personaje fue haciéndose querer. Desatacaba por su inmejorable simbiosis con los infantes en juegos, tareas y responsabilidades. La ingenuidad de los alumnos alimentó el cariño mutuo e impedía cualquier discriminación subjetiva. Room8 se convirtió, con el beneplácito del consejo escolar, en protector y benefactor del colegio, marcando una extraordinaria madurez como camino a seguir para con sus compañeros.

Clase del Room8. Elysian Heights. 1958

Lo extraordinario del caso, y que paradójicamente convirtió a su protagonista en un personaje célebre, fue el ‘sobreseimiento’ que se hizo de su vida privada. Nadie conocía sus orígenes:familia, hogar, ancestros…. Nadie preguntaba y, por supuesto, nadie contestaba. Todos los días, al acabar la jornada, Room8 enfilaba ‘Baxter Street’ rumbo a ‘ni se sabe’, ‘ni se pregunta’.. teniendo la convicción de que, al día siguiente, su sombra aparecería puntualmente sobre el quicio del Aula 8. Al finalizar el curso, con el colegio en silencio, Room8 desaparecía un par de meses hasta comenzar de nuevo las clases.

La historia saltó la tapia del colegio, y primero las publicaciones locales (Daily News) y más tarde las comarcales y nacionales se hicieron eco del personaje en las crónicas de sociedad mientras que, impasible a su repercusión social, Room8 continuaba con sus rutinas celadoras en su colegio del alma. Incluso las televisiones se acomodaban al comienzo de cada curso impacientes por comprobar, un año tras otro, como Room8 no faltaba a su cita anual con sus alumnos.

El colegio llegó a recibir más de 10.000 cartas de fans de 47 estados y de algún país extranjero. Algunos estudiantes fueron reclutados para contestar escrupulosamente las misivas. Incluso llegaban donativos para la manutención de Room8, que inteligentemente fueron destinados a la adquisición de nuevos libros para la biblioteca.

Todo se torció en noviembre de 1963 cuando un encontronazo callejero con un miserable ‘animal’ (no tiene nombre) llevó a Room8 al Hospital Lockhart en Hollywood con varias fracturas y estropicios. Su incapacidad de maniobra y falta de independencia llevó a la Familia Nakano, que vivían cerca de la escuela, a acogerlo en su casa definitivamente. Murió de afección renal el 13 de agosto de 1968.

Tumba de Room8 en ‘Los Angeles Memorial Park’

Murió el personaje, nació el mito. Si existe una medida de la importancia de alguien en Los Ángeles, es por el tamaño de su obituario en ‘Los Ángeles Times’. Dial Torgeson, periodista, escribió a tres columnas y una gran foto:

«…En estos tiempos de presión social y competitividad… Es alentador que se nos recuerde de otro tipo de compromiso llevado a cabo durante 15 años por Room8 y los niños de una escuela primaria de Los Ángeles. La fidelidad y cariño que él despertó se sigue registrando en los pensamientos de los muchos que han oído hablar de él… «

Para la perfecta aprehensión de esta historia es muy recomendable, incluso imprescindible, contemplar el collage de las mejores imágenes de Room8 en el «Elysian Heights Elementary School»:

«Room 8. Una historia en imágenes»

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Fuentes:

La historia la encontré buscando fotos para Xiana y Barrenera (a las que dedico esta entrada).. aqui, y aqui También podéis visitar la  Room8 Fundation