Boxeadores con dientes de leche


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En muchos pueblos del interior de Tailandia, al sudeste de Asia, decenas de infantes intercambian mamporros y se abren la cara a cambio de unos cuantos billetes en la versión más infantil y cruel del Muay Thai, o tradicional disciplina pugilística tailandesa. Después de la jornada escolar, estos niños cambian los libros por guantes y linimento para abrirse las cejas o partirse a leches los dientes de ídem, bajo la atenta mirada de sus orgullosos padres. Los daños físicos y las secuelas a largo plazo de estos críos han sido ya documentados.


Extracto del reportaje «Niños guerreros y zombies» (60 minutos, Jon Sistiaga)

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Los niños o niñas, los más solicitados menores de 6 años (ver este vídeo), son entrenados y mimados por promotores y mafiosos de los suburbios de Bangkok que se enriquecen a costa de sus golpes. Muchos de ellos, de origen muy pobre, intercambian con los dueños de los gimnasios comida, alojamiento y entrenamientos a cambio del 50 por ciento de las ganancias en sus combates. Los entrenamientos para aprender a dejar inconsciente al adversario se alargan hasta ocho horas diarias, durante siete días a la semana. Sus padres, mientras, alientan con efusivo entusiasmo cada pelea, no por la gloria de la victoria sino por los pingües beneficios que esta genera para sus paupérrimas economías campesinas. De hecho, el vencedor de cada combate hace más dinero en una hora (unos 20 euros) que el que pueda hacer cualquier agricultor o peón de fábrica en un par de meses.

“Alguna vez me he quedado atontado.. como viendo las estrellas […] pero yo peleo para que mi papi y mi mami puedan pagar el alquiler y comprar cosas […]”

Los padres, cómplices de su avaricia, instigan, regañan y ejecutan castigos violentos en la derrota (durante los combates también pellizcan o golpean a sus hijos para sacarles toda su rabia) y premian la victoria con la alegría de un nuevo contrato con mejor caché para futuras peleas.

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Preparándose para los entrenamientos.

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Los niños no llevan ningún tipo de protección, únicamente los guantes y cubrir su cuerpo de forma ritual con aceites y linimentos para difuminar los golpes del adversario. Las peleas terminan cuando uno de los niños acaba desvanecido en el suelo o cuando un sollozo infantil anuncia la entrega irreversible de la toalla a su oponente.

En 1998 la retransmisión de un combate entre niñas de 6 años, a modo de documental, en la televisión pública tailandesa, supuso el despegue de los programas de entrenamiento intensivo por parte de las más jóvenes aspirantes a campeonas de Muay Thai. Desde entonces, anualmente ingresan en estos centros de entrenamiento repartidos por todo el país unos 20.000 chicos y chicas.

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Niños exhaustos esperan en su esquina el próximo asalto.

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Estas prácticas, denunciadas varias veces por Save the Children, son legales en Tailandia; donde el gobierno fomenta y promociona el deporte nacional haciendo la vista gorda de las peleas infantiles más suburbiales. Los promotores, por el contrario, cubren sus espaldas obligando a firmar a los progenitores abusivas cláusulas eximentes de cualquier tipo responsabilidad en caso de lesiones graves.

“ […] en cualquier caso, la disciplina es buena para los niños, y que se sepan defender también […] yo también fui luchador de joven“. Somg, padre de YiYa Noi luchadora de 7 años.

Enlaces y fuentes.

boxing_oImprescindible el reportaje “Niños guerreros y zombies” del periodista Jon Sistiaga, para conocer a fondo la magnitud de este sinsentido. El genial Cabovolo me dio el chivatazo de su reciente emisión (Gracias!!). Otras fuentes que documentaron la entrada aquí, aquí y aquí. Las fuentes de las fotos (cuentas flickr) aparecen al pinchar en ella.

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.Niños encadenados. Historias enlazadas.

.Los niños que vivieron y dibujaron el Holocausto

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La hipocresía del ejército


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“Cuando estaba en el ejército ellos me dieron una medalla por matar a dos hombres…y me expulsaron por amar a uno.” Sargento Leonard Matlovich

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Epitafio del sargento Leonard Matlovich. Vía Reddit

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En 1975, el sargento Leonard Matlovich (1943–1988) fue expulsado del ejército norteamericano un mes antes de la caída de Saigón por una ‘redada’ de la autoridad militar contra mandos homosexuales. Luchó, tras hacer pública su condición sexual, por permanecer en el ejército de los Estados Unidos. Apareció en el New York Times, NBC e incluso fue portada de la prestigiosa revista Time. Abanderó la causa hasta su muerte en 1988 y dejó para la eternidad este maravilloso epitafio en el «Congressional Cementery» de Washington D.C

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Vía Reddit. La noticia la envié yo mismo a menéame. No os molestéis. Eso si, podéis votarla en Bitácoras.com

El samaritano digital


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¿Qué harías si te encuentras una cámara digital con 700 fotos perdida y olvidada en mitad de unas ruinas neolíticas? Rhonda Surman y su marido Sam, carteros jubilados de la localidad de Alness, Escocia; hicieron del hallazgo su encomienda y se propusieron, con sus limitados medios, intentar localizar al despistado propietario. La historia de la tenacidad de la pareja, las pesquisas en la web 2.0 y el final feliz de esta sencilla fábula, fueron publicadas en el mismísimo New York Times.

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Una de las fotos encontradas en la cámara . Fuente

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Abril de 2008. Rhonda Surman y Sam se encontraban de vacaciones en Glenelg visitando uno de los más famosos Broch (o construcciones de piedra de la Edad de Bronce) de toda Escocia. En mitad de su cultural visita observaron el destello perenne de algún metal entre las legendarias rocas. Mr Surman se acercó y comprobó que se trataba de una flamante y compacta cámara Olympus de última generación. En ese preciso instante, cuando la gran mayoría se debatiría entre convertirse en nuevo propietario, dejarla en el mismo sitio o -los menos- entregarla a objetos perdidos; los Surman incoaron el procedimiento perfecto del buen samaritano digital.

En primer lugar dejaron un papel con sus datos personales en el mismo sitio donde encontraron la cámara, por si el dueño regresaba al lugar del olvido y avisaron a los responsables de las instalaciones del hallazgo. Entregaron a la policía la máquina y regresaron a su domicilio. A las ocho semanas –preceptivas por ley- la policía contactó con los Surman y les devolvieron la cámara. A partir de ese momento, legalmente, los propietarios eran ellos, habiendo prescrito el período de carencia.

Lejos de beneficiarse del uso y disfrute del aparato, ‘ordeñaron’ la máquina para intentar localizar a su dueño. 700 fotos después extrajeron las primeras conclusiones:

«Miramos las fotos. Había más de 700, y parecían ser principalmente de una joven pareja en su primer hogar, una despedida de soltero y una luna de miel en algún lugar de Europa «, dijo la señora Surman.

Pero no había ningún nombre, o detalle reconocible que pudiera dar una pista directa y significativa para la localización. Contactaron con Olympus para saber si el número de serie del ejemplar estaba registrado con algún nombre. No era así. Por eso los Surman, a riesgo de saber que legalmente podían tener problemas al publicar unas fotos privadas, abrieron un grupo de discusión en Flickr con las instantáneas para intentar, con la ayuda de oriundos, acotar escenarios e identificar contextos.

tres-fotosTres fotos claves para esclarecer el enigma. Fuente

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Inmediatamente los espontáneos miembros del foro en Flickr, altruistas y detectives improvisados con nombres como «Stooshie«, «aberdeen_sandra«, «emarinuk» y «howbeg«, comenzaron a ensamblar el rompecabezas juntos. La primera conclusión la sacaron examinando las matrículas de los automóviles que aparecen en alguna de las fotos. Las placas hacían dudar entre Birmingam o Chelmsford. Preguntando a la policía, éstos denegaron la identificación de los propietarios por motivos obvios.

Otra de las fotos, de la supuesta despedida de soltero, muestra una banda de gaiteros enseñando un tambor en el que se puede leer “Sotonehaven Pipe band

Las pesquisas iban ahora por ese camino:

@Emarinuk .- «¿Por qué no localizamos esa banda?”

@aberdeen_sandra.- «Me crié en Aberdeen y por el aspecto de ellos creo que viven en el extremo oeste de la ciudad … «

Una imagen del supuesto dueño de la cámara con un pequeño perro y su collar rojo atrajo la atención de @howbeg:

@howbeg.- «¿Por qué no imprimimos imágenes con el tipo y su mascota y las pegamos en farolas cercanas a donde creemos que se tomaron las fotos preguntando si alguien sabe el nombre? «

Cada vez eran más los improvisados investigadores que acudían a la llamada del desafío. Todos soñaban con ver la reacción del propietario al descubrir el ‘tinglado’ montado en el foro para adivinar su paradero. La noticia salió en el blog oficial de Flickr y el número de visitas aumentó exponencialmente.

El cerco entonces comenzó a estrecharse cuando un par de miembros del foro identificaron parte de la arquitectura fotografiada en uno de los barrios al Oeste del antiguo Aberdeen. Tratando de identificar una farola de una de las fotos condujeron arriba y abajo por las avenidas de esa urbanización con una copia en mano buscando encontrar infructuosamente la casa del susodicho.

@Mr Kaen.- «He pasado yo hoy conduciendo todo el día por la zona y he identificado una de las primeras fotos, aquella en la que sale la chica con el perro en brazos, estoy al 99% seguro de que ha sido tomada frente al número 61 de “Forest Avenue”, Aberdeen. Los árboles de la foto, los edificios de enfrente, las señales de tráfico y todas las farolas coinciden.

Tenían la primera dirección, aunque la casa estaba vacía uno de los foreros encontró, a través de la web del ayuntamiento, una solicitud del propietario de esa dirección para cambiar las ventanas. Llamó a la empresa contratante y pidió el teléfono de la propietaria de la finca.

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Propuesta de localización lanzada por Mr Kael. Barrio al Oeste De Aberdeen. Fuente

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Rhonda Surman fue la encargada de realizar la llamada para comprobar si había relación alguna con los personajes de la cámara. Dando todas las descripciones posibles de las fotos la dueña confirmó que la casa se la alquiló a la pareja descrita y prometió dar el teléfono de Rhonda para que se pusieran en contacto.

En septiembre de 2008, cinco meses después de encontrar la cámara, Rhonda Surman intercambió inconscientemente el aparato por un estupendo ramo de flores con un sorprendido Nick Filippelli, 28 años y de Pensilvania. Ejecutivo americano de una firma petrolífera instalada en Aberdeen. Nick inmediatamente se registró en el foro y agradeció con el siguiente texto:

@Nickfilippelli .-Hola a todos! Soy el tipo que perdió la cámara !!!!! Rhonda, tu esfuerzo ha sido realmente sorprendente. No sé si hay muchas personas en el mundo capaz de hacer lo que has hecho. Nunca lo podré agradecerle lo suficiente. Es una sensación muy extraña que te encuentren sólo por las fotos de una cámara. Mi esposa y yo vivimos ahora en Aberdeen (con nuestro perro ‘Moe‘). Las fotos son de viajes a Roma y Bruselas […] No sabíamos que la cámara se perdió hasta que fue demasiado tarde para volver. Muchas gracias a todos los que han ayudado a reunir a mi esposa y a mí con nuestras preciadas fotos. Gracias de nuevo a Rhonda, espero que podamos mantenernos en contacto.

Las fotos originales, evidentemente, desaparecieron de vista pública quedando un resquicio como homenaje en la cuenta de Nick.

Fuentes y enlaces:

rhondaLa historia y el link original del New York Times me la envió por email mi amigo Gabriel Cruise; un verdadero ‘samaritano’ por compartir fantásticos enlaces e historias interesantes para que Kurioso las exprima. Todas las fuentes de esta sencilla e interesante fábula de final feliz y moraleja altruista están referenciadas en el propio texto.

Si te ha gustado esta entrada no deberías perderte:

.-La vida en Polaroid

.-El edificio que se envió por correo

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Los Picapiedra


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En el capítulo de hoy, Los Picapiedra nos enseñarán la rutina diaria que les ha hecho famosos. Pequeños retazos de cotidianeidad para acercar al gran público el secreto de su éxito. Hoy veremos a la pequeña  de la casa destrozarse un meñique a martillazos; al benjamín cargando rocas (tan pesadas como él) sobre su cabeza colmada de esquirlas y al patriarca inflando sus pulmones con el venenoso polvo de sílice… Hoy es un gran día, si. Estrenamos el capítulo más real de «Los Picapiedra«.

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Una mujer demoliendo piedra a las afueras de Bangalore. Fuente

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Estamos en una cantera medio abandonada en Pune Maharashtra, India. Las mujeres de la gran familia Picapiedra, ataviadas con los saris preceptivos, trabajan turnos de 14 horas para convertir grandes moles de piedra en pequeñas bolas tamaño naranjas; mejorando la efectividad -por número- de la costosa e inexistente máquina neumática. Al fondo, las graveras en movimiento rezuman un polvo seco y blanco que inunda en forma de niebla espesa toda la cantera. Las mujeres sólo se limpian  cara y piel  una vez, al terminar la jornada.

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Mujeres de la cantera de Pune Maharashtra, India. Fuente

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«He trabajado en este lugar durante tanto tiempo como puedo recordar. No hay un día en mi vida que no haya estado implicado en romper piedra. Rompí piedra cuando era niña, rompí piedra cuando estaba embarazada, y rompí piedra el día que dí a luz » Laxmiba

Para mejorar la fractura de las rocas hay que calentarlas antes de golpearlas con hogueras improvisadas. Neumáticos viejos, plásticos y la basura no reciclada sirven de venenoso combustible para generar el calor necesario. La neblina blanca se vuelve entonces negra. El aire es irrespirable. La piel madura guarda memoria de todas las agresiones.

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La matriarca de la cantera de Pune Maharashtra, India. Fuente

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Mientras, decenas de vecinos de Maharashtra atraídos por los sueldos de Los Picapiedra (3$ diarios) vienen a trabajar a la cantera. Los niños acuden para ayudar a sus padres. Oficialmente ellos no trabajan. El gobierno que sabe están todos indocumentados hace la vista gorda. Al fin y al cabo los Picapiedra no existen. Son fruto de nuestra imaginación.

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Suresh trabaja en su purgatorio seis días a la semana. Fuente

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El pequeño de los Picapiedra trabaja toda la jornada golpeando con una maza metálica los pedruscos calientes para desmenuzarlos. No es una actividad sencilla y requiere habilidad y grandes reflejos para esquivar las afiladas esquirlas. No siempre se consigue. Alguna aterriza en los ojos para infectarse y, a veces, enquistarse.

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Nurba Kahtun, 7 Años. Cantera de Siliguri. Fuente


«Cuando empezamos tenemos una gran cantidad de ampollas. Poco a poco se van y la piel de la palma de la mano se va endureciendo con callos y durezas […] El polvo en los ojos es otro problema; dice señalando a varios de los trabajadores jóvenes con los ojos enrojecidos e hinchados… Y la garganta se apelmaza tras una dura jornada, y no se despeja con agua. Hay que tomar alguna banana o alimento consistente..» Rangamma , 12 años

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Aunque parezca mentira las rocas ya no andan solas con Los Picapiedra. Son los más jóvenes los que cargan con ellas sobre sus cabezas para su selección y posterior criba. Una piedra de ese tamaño les lleva una jornada convertirla en polvo.

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Pequeños porteadores de cantera. Fuente

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Después de muchos años trabajando en la cantera. El patriarca está enfermo. Sabe que la esperanza de vida en la cantera es de 30 años. Él lleva veinte años respirando el polvo silicoso que no le dejan aliento ni para terminar de contar el angustioso capítulo de hoy.

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Raja Vitkar yace tumbado y enfermo víctima de la silicosis. Fuente

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El polvo  de la cantera de Bangalore, India. Fuente

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El que sigue es un trailer resumen de un nuevo episodio de Los Pequeños Picapiedra. «Petalos sobre piedras». Estremecedor.

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Fuentes y enlaces.

La historia es un alegato irónico en defensa de estos trabajadores sometidos al rigor de la esclavitud del siglo XXI. Cuando trabajé la entrada «Niños encadenados. Historias enlazas» reservé la historia de los niños canteros de la India para un posterior desarrollo. Lo merecía. Quiero agradecer a Akshay Mahajan la cesión de sus maravillosas fotos para ilustrar la entrada. En su blog o flickr podéis encontrar más información y fotografías. Otras fuentes que documentaron para el post aquí, aquí y aquí.

Si te gustó esta anotación no deberías perderte:

-Niños encadenados. Historias enlazadas.

– Los niños que vivieron y dibujaron el Holocausto

-137.000 miradas nuevas.

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El largo y tortuoso camino al colegio de los niños palestinos


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Esta es la historia de un pequeño drama dentro de una gran tragedia. La desdicha de unos cuantos inocentes en un conflicto milenario que no les pertenece.  Un vídeo que muestra el largo y escabroso camino diario a la escuela de centenares de niños palestinos por azoteas y tejados en ruinas para evitar a los padres de sus enemigos, los soldados israelíes. Una gincana de obstáculos y miedo alentada por sus progenitores que prefieren ver a sus hijos alfabetizados aun a riesgo de grave incidencia en esta aventura cotidiana.

photo: AP / Charles Dharapak

photo: AP / Charles Dharapak

Hoy no quiero cifras, no quiero números, ni fechas, ni nombres; no quiero hablar del opresor ni del invadido, sólo compartir las imágenes que cuentan la calamidad de los siempre inocentes. Una historia que pasa desapercibida para muchos de sus padres, por ahogarse en la tragedia de una guerra eterna, pero que cuenta mejor que cualquier parte de guerra las consecuencias del peor de los conflictos.

Un pequeño drama que se repite puntualmente en los distintos asedios a los asentamientos palestinos desde que se inició el conflicto en Oriente Próximo. Los largos toques de queda, de semanas e incluso meses, paralizan el movimiento por las calles impidiendo cualquier tipo de actividad. Los  soldados israelíes rompen con sus patrullas el sagrado derecho de los niños  a ir a las destrozadas pero dignas escuelas palestinas.

Sin embargo, en lugar de renunciar a su legítima educación, los niños lagartean y saltan por los viejos tejados para evitar y eludir el encuentro con el miedo; vestido siempre de soldado.

«Siempre que voy a la escuela resulta aterrador. Cuando nos encontramos con ellos nos obligan a dar marcha atrás con gases lacrimógenos y balas de goma» Islam. 12 años

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Extracto de 5 min. del documental «Secret Hebron-The school run»

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Muchos de los niños acaban en los ambulatorios con los brazos rotos o los hombros dislocados por sus encuentros con los militares o por alguna caída. Niños de 6 años colocan tablones para pasar de un tejado a otro a más de 15 metros del suelo. No tienen miedo al vacío sino a los soldados. La violencia y la perturbación que tienen estas experiencias producen un severo impacto psicológico en todos ellos. Son cada vez más violentos y maceran con el tiempo todo el odio aprehendido en su infancia para convertirse en potenciales y vengativos terroristas.

Donna Baillie, un estudiante de Ciencias políticas en Cambridge es el autor del documental «Secret Hebron – The school run«; una muestra en imágenes de la difícil travesía de estos niños palestinos durante el asedio a la ciudad Cisjordana de Hebrón en 2003. Grabado con cámara oculta o teleobjetivos para evitar ser descubierto por los soldados, Donna convivió con estos niños durante una temporada para arrancarles la historia. El que sigue es el microdocumental de 70 segundos presentado al Babelgum Online Festival y extraído de la grabación completa.

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Enlaces y fuentes.

El vídeo lo encontré en mi cita semanal con el canal Journeyman Pictures . Otras fuentes de documentación aquí, aquí y aqui.

Si te gustó esta anotación no deberías perderte:

-..y Mambrú volvió de la guerra.

– Los niños que vivieron y dibujaron el Holocausto

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