Hakani. La niña que nació de la tierra.


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Aun en pleno siglo XXI, en la ribera del Amazonas, decenas de niños y bebés son enterrados vivos por varias tribus indígenas. Hasta 200 clanes practican el infanticidio vendido como sacrificio en pos de la supervivencia del grupo étnico que no pueden nomadear con las taras congénitas de los niños enfermos o huérfanos. Esta es la historia de Hakani, una niña que nació por segunda vez cuando fue exhumada viva e in extremis. Damnificada de este anacronismo irracional vive el sueño de la supervivencia lejos de la familia que nunca la quiso.

Lo sobrecogedor de esta vetusta práctica es el paradójico relativismo cultural que han ido aplicando colectivos pro-indígenas y las mismas autoridades brasileñas durante décadas; soslayando el genocidio en virtud de la defensa y conservación de acervos y tradiciones indígenas, y pisoteando con ello los más elementales derechos individuales.

hakani

El debate generado ha sido siempre pobre por la falta intencionada de datos oficiales. Afortunadamente, gran variedad de reputados antropólogos y científicos independientes (como Robert Borofsky y John Fred Peters) han recabado suficiente información para ejecutar una denuncia mediática internacional. Hakani es la mayor de todas las evidencias.

Hoy en día, aproximadamente el 4% de los decesos anuales de los Waoranis, una tribu de guerreros en peligro de extinción, son debidos al infanticidio más cruel. No hay enfermedades congénitas excusables, simplemente cuando el niño ha quedado huérfano por diferentes causas es enterrado vivo en una suerte de ceremonia ritual mientras los hombres escuchan los gemidos que emergen de la tierra. (Fuente El país).

Aviso*. El siguiente vídeo es un extracto del documental «Hakani, Enterrada viva. Una historia de supervivencia». Puede herir sensibilidades. Ver nota del final.


Enterrada viva mientras soñaba con un mundo mejor.

Hakani significa sonrisa. Su nombre hace justicia a una niña marcada desde su nacimiento por la desgracia y que siempre ha respondido a ella con alegría.

Pertenecía a la tribu de los Suruwaha, una etnia en peligro de extinción de la Amazonia occidental compuesta por unas 120 personas y cuyos contactos con el mundo exterior han sido tan escasos como devastadores.

infantx_hakaniEn el siglo pasado un grupo de forasteros asesinaron a la mayor parte de los chamanes de la tribu acusándolos de brujería. A todos menos a uno. Lejos de defenderse, el último brujo acusó el devastador encuentro predicando, mientras se ventilaba un potente veneno, que la falta de guías espirituales sólo podía combatirse con el suicidio. A partir de ese momento el pueblo Suruwaha decidió que el suicidio era la mejor forma de tratar cualquier movimiento de ira o dolor.

Durante los dos primeros años de vida de Hakani todo parecía normal en su familia. La alegría de la niña sobresalía por encima de sus carencias hasta que, con unos 24 meses, sus padres detectaron la imposibilidad de Hakani para andar y articular palabra. Inmediatamente la presión tribal obligaba a sus padres a ejecutarla para preservar la supervivencia de un grupo incapaz de resistir lastrado por la enfermedad de la niña.

Los padres de Hakani, aterrados, tomaron por suyos el último consejo del chamán y se suicidaron, dejando a Hakani sola con sus cuatro hermanos. Fue entonces cuando la presión del infanticidio recayó en el hermano mayor de Hakani.

Su hermano Bibi la condujo al exterior de su choza y la enterró viva bajo la atenta mirada de los más ancianos. Normalmente los gritos tamizados por la capa de arena duraban un par de horas pero los de Hakani llegaron hasta el anochecer cuando su abuelo, torturado por su llanto, acudió raudo a desenterrar al infante. Sus intenciones estaban alejadas de la piedad ya que se presentó con su arco y flechas dispuesto a terminar con la vitalidad de su nieta. El abuelo disparó y erró, hiriendo a la niña en el hombro. Invadido por la culpabilidad, el abuelo tomó, de nuevo, el camino del suicidio mediante el veneno que usaba para sus flechas y así liberar con ello su atormentada conciencia.

A partir de ese momento la vida de Hakini se tornó en pesadilla. Deambulando como un paria junto a sus hermanos defenestrados por la tribu, por el infierno verde del Amazonas. Comiendo hojas, bayas e insectos, saciando su sed con agua de lluvia y sufriendo el acoso físico y sexual de sus propios hermanos.

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Hakani con 5 años. Recién rescatada y a los 12 años con su familia adoptiva.

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Con el tiempo cambió la sonrisa por un grito sordo de espanto y socorro. Tres años después, cuando Hakani contaba con 5 terribles primaveras su hermano Bibi la entregó a una pareja de misioneros de la YWAM (Marcia y Edson Suzuki) junto con el relato de los hechos y ni pizca de remordimientos. Hakani pesaba entonces 7 KG y levantaba apenas 69cm del suelo, carecía de expresiones faciales y de emociones y lloraba, presa del pánico, cuando alguien le ponía un dedo encima.

Los misioneros se hicieron cargo de la niña hasta que pudieron trasladarla a un hospital. A los 6 meses había doblado su peso y recuperado la eterna sonrisa que ya nunca abandonaría. Hoy, ya con 12 años y recuperada, vive plácidamente con el matrimonio Suzuki. La pesadilla ha terminado. Podéis ver a Hakini con su madre adoptiva aquí.

La difusión de la historia de Hakani y otros tantos niños del Amazonas ha tenido sus consecuencias. A principios de 2008 el gobierno brasileño inició la rectificación presionado por una amplia comunidad de activistas y supervivientes. El congreso aprobó en junio la LEY de MUWAJI (nombre de una mujer que se negó a enterrar vivo a su bebé). Un edicto que reconoce a los pueblos indígenas como cuidadanos del mundo y merecedores de los derechos humanos fundamentales. El problema ahora es la indulgencia en la aplicación de esta ley. Nadie se pone de acuerdo en la manera de evitar el infanticidio sin vulnerar ni perturbar los delicados ‘ecosistemas’ y tradiciones indígenas. El debate está servido.

Fuentes y enlaces:

Me costó decidirme a trabajar el presente apunte, debido a que el primer encuentro fue con el vídeo documental de Hakani. Reflexionando entendí que sólo la difusión de un problema que yo mismo desconocía ayuda a generar debate, opinión y soluciones.Gracias a Esther C. (Excelente periodista y mejor madre, a la que dedico esta entrada)  por su ayuda para ver el enfoque adecuado. En este caso no hay novelación de kurioso. La historia de Hakani , tal cual fue, y las fotos se puede encontrar en su web oficial. Documentos y fuentes importantes sobre el infanticidio en el Amazonas, además de los ya mencionados, aquí, aquí, aquí y aquí.

foto_hakani_3NOTA**. El documental referido es una docu-drama de David Cinningham y Kevin Miller para La fundación Hakani.org. Como ellos mismos exponen en su web, el documental está basado en hechos reales pero es una ficción. Ningún niño fue maltratado ni sometido durante el rodaje. Diversos juegos con chocolate imitando la suciedad y gominolas con forma de gusanos sirvieron para convertir un juego infantil en un drama adulto.

Si te conmocionó esta entrada, probablemente necesites leer «La ciudad de los niños rata» o «Niños encadenados. Historias enlazadas».


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La mujer que caminó más de 40.000 Km por la paz.


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La capacidad de sacrificio del ser humano es, a veces, tan irracional como inconmensurable. Mildred Lisette Norman (19081981) vegetariana y acérrima activista por la paz estuvo caminando en soledad y con lo puesto durante más de 28 años para divulgar un único y utópico mensaje tatuado en una túnica azul: “Paz”. Esta ‘abuela de Forrest Gump’, adorable y genial perturbada; lustrada en el discurso y la dialéctica ,recorrió más de 40.000 Km. a pie sembrando su quimérico y fabuloso alegato por recónditos caminos de Norteamérica.

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Mildred Lisette Norman 1973. Durante su sexta travesía.

‘Peace Pilgrim’ (Peregrina de la Paz) derrochó media vida con los pies sobre la arena y el asfalto americano con sus ropas como únicas posesiones y con su mensaje como única moneda de cambio para posada y alimento. Nómada sin rumbo, se paseó primero por aldeas, escuelas, iglesias, y más tarde por  universidades y las más importantes cadenas de radio y televisión del país para dejar la marca de sus zapatos y la huella de una prédica de seguro éxito para la convulsa sociedad americana para entonces sumergida en los conflictos de Vietnam y Corea. Fue una heroína teórica del movimiento hippie de los agitados años 60.

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La gestación de una idea.


ppjuventudMildred Lisette Norman Ryder nació el 18 de julio de 1908 en una pequeña granja de aves de corral en Harbor City, Nueva Jersey. Era la mayor de tres hermanos en una familia muy humilde pero a la vez respetada por su comunidad al haber fundado un asentamiento agrícola alemán de inmigrantes en 1855. Sus antepasados huyeron de Alemania y sus guerras en el siglo XIX.

Pronto su familia se convirtió en una comuna al acoger a otros familiares y amigos al regazo de su escasa riqueza. Los padres de Mildred, él carpintero y ella ama de casa, derrocharon ética y moral ante la escasez de bienes materiales. La familia se consideraba a sí misma «libre pensadora», buscando respuestas a través de la razón, la ética y la lógica, sin religiones, sin doctrinas ecunémicas ni catecismos, sin profesar cultos o pertenecer a iglesias…

Mildred destacó entre sus hermanos por su memoria y capacidad cognitiva. A los 3 años sabía recitar poemas y tocar el piano, destacando posteriormente como alumna aventajada y de gran capacidad oratoria en la escuela secundaria. Pero sobre todo mostró pronto grandes actitudes deportivas y de sacrificio físico sorprendiendo a propios y extraños en un campo, por entonces,  no acostumbrado a grandes logros femeninos.

En 1933 se casó con Stanley Ryder un acaudalado hombre de negocios desaprobado, a la vez que  respetado, por la familia de Mildred; cuya relación fue deteriorándose al mismo tiempo que Mildred maduraba su gran proyecto. Cuando Stanley fue reclutado en la Segunda Guerra Mundial en 1942, Mildred protestó enérgicamente y le instó a convertirse en objetor de conciencia. Su negación condujo, un fría noche de 1942, a la disolución definitiva del matrimonio.

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Mildred Lisette Norman 28 años de fotos y peregrinaje. Casi siempre con las mismas ropas.

Esa noche de soledad, paseando por un bosque cercano a su casa y buscando respuestas y vocaciones de una vida perdida cuidando a su desagradecida pareja…   Mildred tuvo su personal ‘iluminación’ de lo que tenía hacer con su vida.

“[…] Caminando en la madrugada me sentía elevada, más elevada que nunca. …cada flor, cada arbusto, cada árbol, parecía llevar una aureola. En ese momento de soledad me sentí en plena disposición, sin reservas, a dar mi vida, a dedicar mi vida al servicio. Entonces, una gran paz vino sobre mí. Una sensación de paz que intenté provocar el resto de mi vida. Experimenté una plena capacitación a dar todos mis esfuerzos, más allá de los triviales cuidados de mi coche.”

Durante los primeros años cuarenta enfocó su vocación al trabajo en varias ONG y organizaciones de voluntariado.Friends Service Committee’,  la Comisión de Becas de Filadelfia, el Consejo de las Naciones Unidas de Filadelfia y , sobre todo la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad.


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Los primeros pasos.


Pero Mildred nunca volvió a recuperar el sentimiento de paz de aquella fría noche. Egoísta de sensaciones buscó la complacencia de su ego y satisfacer el recuerdo de un sentimiento olvidado.

En el otoño de 1952, recuperó esa completa paz interior al final de su primer largo y extraordinario viaje a pie. Antes, el 26 de abril de 1952, Mildred comenzó la caminata de 3.500 Km. denominada El sendero de los Apalaches (Atravesando 14 estados) y se convirtió en la primera mujer que la completó en solitario, caminando durante casi cinco meses.

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Sendero de los Apalaches. Fuente.

Durante la excursión, vivió completamente al aire libre, equipada con sólo un par de pantalones, una camisa y suéter, una manta y dos hojas de plástico. Su menú, por la mañana y noche, era de dos tazas de harina de avena sin cocer, empapada en agua y sazonada con azúcar moreno; al mediodía, dos tazas de leche en polvo, más las bayas y los frutos verdes o secos que encontraba por el bosque.

Mildred se convenció de que las posesiones materiales eran simplemente una carga, y que para lograr un estado diario de la gracia, hay que mantener la simplicidad. La idea de convertirse en peregrina, caminando entre países por la paz, llegó en este momento en otra visión. Ella escribió:

[…] Mientras caminaba por los bosques de Nueva Inglaterra, vi pasar por mi mente un mapa de los Estados Unidos con las grandes ciudades marcadas….y fue como si alguien hubiera tomado un lápiz de color y señalara mi camino con un zigzag, de costa a costa y de frontera a frontera, desde Los Ángeles a la Ciudad de Nueva York […] Voy a hablar con todos los que me escuchen sobre el camino hacia la paz. Voy a llevar una señal, una túnica con la parte de atrás que diga, «Paseos de Costa a Costa por la paz» y la parte delantera, «Peregrina por la paz» […]

“Peace Pilgrim”

A partir de ese momento, (1958) Mildred de 44 años, pasó a ser para siempre “Peace Pilgrim”, tres décadas de caminatas en solitario a lo largo y ancho de Norteamérica siempre con la misma ropa a cuestas. En su primer viaje como “Peace Pilgrim”, caminó 8.000 kilómetros desde California a Nueva York, de costa a costa y de frontera a frontera, para compartir su mensaje de paz en medio de la guerra de Corea, la Guerra Fría, y en el apogeo de la era McCarthy. Fue el más duro, no era todavía popular y las desconfianzas marcaron sus avituallamientos.

En sus bolsillos un cepillo de dientes, un peine, un lápiz y, más tarde, varios papeles con citas sobre la paz de personajes famosos. Muchos días de ayuno, desfallecimientos y lesiones… No aceptó nunca dinero, ni limosnas… Nunca se acercó a nadie pero dejó que otros siguieran su camino. A veces las etapas las hacía en compañía, las más en soledad.

Tenía un magnetismo que cautivaba al instante. Ella fue una fascinante y  contundente oradora, con un mensaje que incluía un almacén de historias poderosas e inspiradoras que eran fáciles de escuchar y recordar.

Durante casi tres décadas, desde 1953 a 1981, cruzó el país en siete ocasiones, incluyendo dos viajes a Hawai y Alaska, así como Canadá y México. En 1971 durante su 7 travesía dejó de contar los kilómetros cuando ya sobrepasaba los 40.000.

Peace Pilgrim. Documental 60 minutos.

Tanta era su capacidad de sacrificio que utilizó sólo 28 pares de zapatillas durante los 28 años. A 2.500 kilómetros por par. Regalando a los niños que se cruzaban en su camino las múltiples donaciones de equipamiento y vestimenta.

Fue detenida en dos ocasiones por vagancia e indocumentación, pero acabó organizando un coro en el calabozo con presos, guitarras y carceleros hasta que la liberaron a cambio de trabajos y compromisos sociales. Fue también asaltada, acosada y maltratada por multitud de borrachos y maleantes con los que intimaba hasta calmar sus fierezas y conductas agresivas. Practicó también la tolerancia hacia el mundo gay, bisexual, y transexual, defendiendo la no discriminación por condición sexual, en un momento difícil para esas actitudes.

El 7 de julio de 1981, mientras practicaba su oratoria cerca de Knox, Indiana, “Peace Pilgrim” fue atropellada en un desgraciado accidente automovilístico. En el momento de su muerte, con 73 años, estaba cruzando los Estados Unidos por séptima vez.

Su legado y leyenda inmediatamente crecieron como la espuma. Una fundación y múltiples e infructuosos seguidores e imitadores se cebaron de su mensaje inspirador y han llevado la herencia de su proyecto hasta nuestros días.

[…] estoy casi segura de que algunos de los que simplemente han oído de mí, deben pensar que estoy completamente chiflada. Después de todo, estoy haciendo algo diferente. Y a los pioneros siempre se les ha visto como un poco extraños. Pero ya ve, yo quiero a la gente y veo la bondad en ellos. Y es susceptible de alcanzar lo que se ve. El mundo es como un espejo: si se le sonríe, le sonreirá. Me encanta sonreír y, por lo general, recibo sonrisas a cambio. Se me ha provisto con todo lo que necesitaba en mi peregrinaje sin siquiera pedirlo. […]

Peace Pilgrim ,6 de Julio de 1981, un día antes de su muerte.

Enlaces y fuentes.

La historia la encontré en Myhero y fue fácil buscar luego documentación en su fundación y en otros enlaces como este y este. Las monótonas fotos (de la época conocida) las saqué de aquí. Puedes leer el libro con su mensaje, en castellano, aquí. Otro documental, también en castellano (un poco modosito) aquí y una de sus últimas entrevistas para la TV en 1977 aquí.


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30 años de soledad en las montañas de Alaska.


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Todo el mundo sueña con la jubilación perfecta. Un retiro con los tuyos, bolsillos llenos y agendas vacías, cargado de ocio y vacío de responsabilidades. Richard Proenneke (1916-2003) se jubiló a su manera. Con 52 años dejó atrás su pasado para embarcarse en la aventura de su vida y buscar, en esencia, su libertad. Se retiró, en soledad, a un lugar recóndito de Alaska, donde construyó a mano una cabaña y pasó los siguientes 30 años en armonía con su entorno. Asceta de su pasado, la historia le ha convertido en uno de los más famosos eremitas de Norteamérica.

Cabaña de Twin Lakes. Alaska. El hogar de Proenneke desde 1968 a 1998. Fuente

Richard (Dick) vivió solo pero no en vano. No era egoísta; parte de la herencia de su legado consiste en multitud de notas, escritos, fotos y filmaciones que hizo del paraíso de su experiencia. Nos deja una dote ejemplar, paradigma del modelo perfecto de supervivencia y patrón de la jubilación de nuestros sueños.

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Dejando atrás el pasado:

Dick Proenneke nació en Primrose, Iowa. Tenía una vasta familia compuesta por tres hermanas y dos hermanos. Su padre sirvió como militar en la primera guerra mundial y eso llevó pronto a Dick a alistarse en el ejército el día después del bombardeo de Pearl Harbor. Allí aprendió el oficio de carpintero y allí contrajo unas fuertes fiebres reumáticas que le condujeron a cambiar pronto de estilo de vida. Dejando atrás el mundo militar abandonó la armada y sucumbió a los placeres de la ganadería en el estado de Oregón. En su infancia Dick aprendió mecánica y pretecnología de su pasión por motores y motocicletas. Herramientas del conocimiento imprescindibles para su futura aventura.

En 1950 se trasladó a la isla de Shuyak, ya en Alaska, y trabajó en un rancho privado por un corto espacio de tiempo.. Más tarde obtuvo un trabajo en la base naval de Kodiak, como operador de equipo pesado y reparador de maquinaria diésel. Su amor por la naturaleza, presente durante toda su vida, se tradujo en unos primeros escarceos a modo de estudios y controles científicos para la sociedad estatal de vida salvaje y la famosa ‘King Salmon’.

Cabaña de Twin Lakes. Alaska.Estado Actual

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Jubilarse de uno mismo:

En la primavera de 1967 Dick dejó atrás algo más que 35 años de trabajo. Harto de vagar sin rumbo, planes y objetivos por una vida laborar plagada de esfuerzos que no de recompensas, sucumbió a la llamada de la naturaleza.

No fue un plan demasiado meditado. Dick recabó en las inmediaciones de Twin Lake en 1967, víctima del último contrato como operador mecánico. Tras un accidente con maquinaria pesada, el amigo y capitán retirado Carrithers Spike le invitó a descansar y a conocer el inhóspito pero conmovedor paraje que sería, más tarde, su nuevo hogar por más de 30 años.

«[…] me quedé quieto, mirando al corazón de esas montañas y me sentí como un hombre inspirado por un sermón divino que llega de primera mano, que viene del cielo y de los muchos estados de ánimo de esas montañas, tan poderosas […]». Diario de Richard Proenneke.

Ese mismo verano volvió solo a la zona para buscar el sitio ideal donde construir su leyenda y a cortar la madera suficiente para su nuevo hogar. La dejó lista y amontonada para volver en la primavera de 1968, tras pasar su último invierno en Iowa con su familia y preparando los suministros para su jubilación.

Extracto interesantísimo  del documental Alone in the Wilderness

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Un nuevo hogar, una nueva vida:

Dick regresó a Twin Lakes el 21 de Mayo de 1968. Regaló su camioneta y pertenencias a su amigo el Capitán Spike y empezó a construir la cabaña solamente con herramientas de mano, sin utilizar clavos, ni percutores ni moto sierras y con los materiales que paría la propia naturaleza. Tardó casi cuatro meses. El tiempo se empezaba a parar.

Proceso de construcción de la cabaña. Fuente

La cabaña era y es (aún se conserva intacta tras 40 años) un pequeño rectángulo de 12 metros cuadrados (3 x 4), de madera de conífera joven machihembrada, sobre una cama de grava; ventanas holandesas (bisagras de madera), chimenea de piedra y una cubierta a dos aguas forrada con un manto de musgo autóctono a modo de impermeable. Ejercicio impecable y envidiable de cualquier eco-construcción actual. A unos metros de la cabaña construyó una pequeña ‘fresquera’ o almacén elevado, para proteger su despensa y provisiones del alcance de osos y otros animales.

«[…] Habitualmente, demasiados hombres trabajan sobre cada una de las partes de un todo. Hacer un trabajo completo, como éste, me satisface y llena enormemente. «[…] «

Todos los muebles, mesas, sillas, camastro e incluso cubiertos e utensilios de cocina los talló Dick con la paciencia que da el no tener que responder para nadie. El tiempo se estaba, por fin, deteniendo.

Poenneke filmando las aves. Extracto del documental

Con los ahorros de toda una vida laboral había comprado una avioneta J-3 piper Cub con la que explorar nuevos territorios en Alaska. El destino quiso que tras un accidente al regresar por provisiones a Iowa quedara inservible junto con las ganas de Dick de volver a volar, por lo que las labores de intendencia de emergencia se las reservó a su amigo, el Piloto Alsworth Babe.

Poenneke cultivando Grosellas. Libro «One Man’s Wilderness, An Alaskan Odyssey»

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Y el tiempo se detuvo:

La vida se paró en Twin Lakes. Dick pasó 20 años documentando y observando el medio (flora y fauna) aportando documentos meteorológicos y científicos valiosísimos para la conservación del medio mientras cultivaba grosellas, amaestraba ardillas, comadrejas y aves; espantaba osos pardos y cazaba venados o hacía de guía ocasional de alguna expedición forestal. Siempre bajo el reflejo de los Lagos:

Twin Lakes. Alaska.Primavera

«[…] Este lago puede cambiar la personalidad en una abrir y cerrar de ojos. Al igual que una mujer, todas las sonrisas del mundo en un minuto y pasar a un berrinche al siguiente […]»

Interesantísimo es el documento gráfico que elaboró Dick. Armado con una cámara Bolex de 16 mm, grabó cientos de metros de película para disfrute personal y legado documental a modo de bitácora costumbrista. En ella nos muestra detalladamente el proceso de construcción artesanal de la cabaña. Él mismo se grababa con un trípode de aluminio haciendo estáticas las tomas en las que aparecía. Años mas tarde, el productor Bob Swerer editó y monto “Alone in the Wilderness” y otras dos películas con las más de 16 horas de negativo coleccionado. Podéis encontrarlas en la web oficial y en otros torrentes de información.

La despensa. A salvo de osos. Libro «One Man’s Wilderness, An Alaskan Odyssey»

El amor de Dick por la naturaleza, la pasión por la observación, la comprensión del mundo natural que lo rodea, y su dedicación al mantenimiento de sus escasos recursos deben ser una fuente de inspiración. Ese sueño recurrente que nos atormentaba, por utópico, alguien lo hizo en algún momento realidad. Lección de vida y de supervivencia tanto física como emocional.

Dick Proenneke abandonó a regañadientes su cabaña en el invierno de 1999, a la edad de 82 años, cuando ya tenía problemas de movilidad. Su hermano Rymond, lo secuestró literalmente, para salvarlo de una poco probable supervivencia en garantías a -46 grados de temperatura. Murió el 28 de Abril del 2003, después de donar su cabaña a los EEUU, que convirtió el lugar en un Parque Nacional.

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Fuentes y citas:

La historia la encontré buscando documentales en youtube, luego fue fácil encontrar otras fuentes, aunque en castellano no hay absolutamente nada siempre nos queda la wikipedia y otros enlaces como éste y éste.

Podéis encontrar también un pdf [ENG] con el diario de ‘Dick’ durante 6 años 1974-1980  (ojo son 50mb).

Si te gustó esta historia no dejes de leer «Poon Lim, la sóledad del náufrago que sobrevivió 133 dias a la derviva en una balsa» o «La tragedia del vuelo 508. Sobreviviendo al Amazonas»

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La tragedia del vuelo 508. Sobreviviendo al Amazonas.


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Juliane Köpcke, una adolescente alemana que trataba de seguir los pasos de sus padres como zoóloga, sufrió a finales de 1971 una de las experiencias de supervivencia más insólitas del siglo XX. Sobrevivió a la explosión en pleno vuelo del avión en el que viajaba y a una caída libre de más de 2000 metros. Pero la historia no acababa sino de empezar. La jungla amazónica la deparó 10 días de aventura y lucha por encontrar, en soledad, el camino de vuelta a casa. Esta es la crónica.

Bosque tropical del Amazonas . Fuente:yannarthusbertrand.org

El viaje.

..Aeropuerto Jorge Chávez (Lima, Perú). 24 de diciembre de 1971. Otra Navidad tan blanca en las historias infantiles como cálida y desapacible en el altiplano peruano. 24 grados entremezclados con nubes chaparras y corrientes andinas. María y su hija Juliana están prestas a embarcar en su vuelo destino ciudad de Pucallpa, en plena Amazonia Peruana.

Estaba muy contenta de terminar el curso y visitar a papi’ en su nuevo trabajo. Me prometió íbamos a clasificar juntos las fichas de insectos y coleópteros andinos: cucarachas de 20 centímetros, hormigas urbícolas y nuevas especies de mariposas. Orgullosa estaba de mi reciente graduación y de poder pasar junto a mi familia los tres meses de ‘estación biológica’ que correspondían a mis padres como responsables del nuevo programa de investigación de historia natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ambos trabajaban. Otra vez unas vacaciones en plena selva amazónica con los mejores profesores de ciencias naturales del mundo. ¡Qué más podía pedir!

El vuelo 508 partía con retraso. La compañía LANSA (Líneas Aéreas Nacionales S.A.) no se caracterizaba por el cumplimiento estricto de los horarios establecidos. Hacía poco había perdido dos de sus tres aviones y los requerimientos de seguridad y compromisos administrativos lastraban los tiempos comprometidos. Hans, el marido de María, hubiera preferido que volaran con Faucett Perú, de mayor prestigio y resolución, pero una semana antes de la reserva carecía ya de billetes.

El mismo Lockheed Electra L-188 fotografiado en Líma un par de años antes del accidente

Recuerdo un paisaje espectacular y muy cercano, claros y nubes dejaban paso a los colores perennes de la jungla. Esponjas verdes, quietas, tan mullidas como densas no dejando entrever un ápice de tierra. Todo era armoniosamente bello y acompañaba mis sentimientos de júbilo prevacacional. Mi madre complacía mi sonrisa con una mano sobre la mía. Con ella a mi izquierda y el paraíso a la derecha me sentía poderosa, dichosa. Una reina

Poco a poco los claros eran los menos y las nubes se agrisaban, el movimiento de la aeronave acompasaba los pasadizos cada vez más esponjosos. La luz dejó de entrar con intensidad por mi óculo, difuminando las sombras y el semblante de nuestra vecina, acongojada y presa de manos y pánico desde que partimos de Lima.

El traqueteó derivó en pequeñas sacudidas y éstas en latigazos asumibles. El repentino silencio humano en el tubo metálico dio paso a los sonidos grotescos de la máquina. Algunos maleteros vomitaron objetos personales dejando caer las viandas de nochebuena sobre nuestras cabezas. Mientras, pitidos y crujidos indescifrables precedieron a una voz que para entonces sonó divina:

“Señores pasajeros les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones…”

El alivió debutó con un suspiro generalizado, no así los movimientos cada vez más bruscos de la máquina. Yo fijaba la vista en el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento.

En ese punto, el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó a caer picado gobernado ahora únicamente por la ubicua gravedad.

La causa del accidente responde a un patronaje típico de la aviación comercial bajo tormenta. El piloto habría estado volando a altura media para evitar el cielo denso y así poder vislumbrar la pista de aterrizaje, cuando una ráfaga de aire descendente habría empujado y desequilibrado la aeronave produciéndose la fractura posterior debido, probablemente a algún rayo y a la baja calidad de unos materiales sin el mantenimiento preciso que se merecía la última nave de la LANSA: Un Lockheed Electra L-188 turbopropulsado.

Todo trascurría lento para el recuerdo pero raudo en su desarrollo. El avión se partió en dos justo delante mía a unas filas de la cola, por momentos la ingravidez acompañó la sensación de vértigo de un abismo visible a nuestro alrededor. Mi madre desabrochó forzada su mano de la mía para no volver a tocarla viva nunca más. El aterrador sonido de las turbinas que ahora se alejaban era de despedida y el fuerte olor a combustible desparramado me mantuvo lúcida hasta poco antes del impacto. Me esperaban 2000 metros de caída libre antes de llegar a ‘mi’ alfombra verde.

Recreación de los hechos para la película «Milagro en el Infierno Verde» de Giuseppe Scotese

Juliana estaba encadenada al asiento cuando éste se desprendió del fuselaje, lo que le salvó la vida. Según la investigación posterior el centro de gravedad del conjunto pasajero-asiento determinó la posición protectora durante la caída sobre una ladera muy tupida y densa unos 2 kilómetros por debajo del avión. La inclinación de la montaña acompaño la trayectoria (efecto trampolín de esquí) y el asiento sirvió de coraza para mitigar los latigazos de las copas de los árboles.


Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mí alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en sí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir. Estaba sola, muy sola y desconcertada. Tenía 17 años.

Me tomé un tiempo para incorporarme física y mentalmente a mi nueva angustia. Aturdida y muy mareada concluí que no tenía grandes heridas, apenas unos cortes en la pierna y en el ojo y un dolor fuerte en clavícula y rodilla, nada que no me permitiera deshacerme de las ataduras del asiento para ponerme en pié. Tan sólo unos cuantos pasos sin gobierno y rumbo me separaban de la peor imagen de toda mi vida. El cuerpo inerte de mi querida madre… Agarré su mano y cerré los ojos esperando que el tiempo diera, por primera vez, un pequeño paso atrás. ¿Soñaba?… ¿Vivía?….No sabía.

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La aventura.

Juliana estaba perdida en algún lugar de la selva entre Lima y Pucallpa. Tenía la clavícula fracturada y un ligamento de su rodilla derecha seccionado. 77 de los 91 pasajeros del último vuelo del Lockheed Electra L-188 habían fallecido en el accidente y también otros 13, incapaces de sobrevivir a la selva. Los restos del percance estaban desperdigados en un área de unos 15 kilómetros. Sin visibilidad más allá de las copas de la densa arboleda amazónica.

restos de la cabina de la nave siniestrada

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Nada puede superar el terrible dolor que sentía por entonces. Era el momento de sobrevivir o entregarse a los caprichos del destino, a los encantos del azar. ¿Por qué me tocó a mí vivir esa experiencia? ¿Por qué sobrevivir así es más doloroso que morir allá arriba? Las preguntas duraron lo que tardé en escuchar la voz de mi padre, lo que tardé en recordar su abrazo, su olor, su inmenso cariño, su increíble hazaña de llegar, a pie, de Recife (Brasil) a Lima (Perú) durante todo un año. No estaba ya sola.

Aprendí de mi padre el amor por la naturaleza, la vida y costumbres de muchos de los seres que ahora me rodeaban. Un año y medio viviendo en la ‘estación biológica’ hacían de aquél lugar un sitio no tan extraño para mí. Sabía imitar el sonido de la tarántula. Había estado oteando nuevos pájaros apenas hace unos meses, coleccionando insectos anónimos hasta el bautizo paterno.. Estaba en casa y mi padre me esperaba para la cena….

Después de comer algún fruto y los restos de alguna vianda que encontró, abandonó el lugar de la tragedia tras observar la llegada de los primeros carnívoros depredadores. Siguiendo las directrices de su padre buscó la fuente de agua más cercana para seguir su curso y buscar ayuda. Lo que Juliana no sabía es que se encontraba a más de 600 Km. de cualquier núcleo habitado.

Antes de la primera noche encontré un pequeño manantial que me sació de agua y esperanza parar seguir un curso. Aproveché un pequeño barranco para pasar mi primera noche y guarecerme de la incipiente lluvia. ¡Había sobrevivido a mis miedos!

26 de diciembre. Se me acabaron los caramelos y golosinas que encontré arriba. No volví a comer nada en la selva. El temor por comer los frutos silvestres venenosos que me enseño mi padre me llevó a ignorar la llamada gástrica. Seguí caminando con el mismo sentido que el agua, buscando mayores flujos.

Dos días más tarde la luz seguía atrapada en aquél ‘techo verde’. Nada parecía cambiar en el paisaje salvo mi ánimo y el tipo de canto de algún que otro pájaro. Reconocí entonces el sonido de uno cuyo hábitat sabía se movía cerca del bosque bajo, al lado de ríos algo más caudalosos. El Uirapurú es un bello pájaro que canta sólo al amanecer y al anochecer, cuando está construyendo su nido haciendo callar al resto de aves de su entorno. El gran río estaba cerca.

1 de enero. El río era ya ‘nadable’. Los reptiles y animales se apartaban a mi estela lo que me sugería posible presencia humana. Me pasé el día nadando y flotando a merced de la corriente, procurando no sumergir las heridas abiertas para no convocar el festín de las pirañas. Mis piernas no daban ya para andar ni aguantar mi peso. Débil y exhausta varé en una de las orillas arenosas dejándome llevar por la inconsciencia. Al despertar divisé una vieja barca escorada en la ribera. ¿Era un segundo sueño?, ¿Estaba despierta?… incapaz ya de distinguir el síncope del sueño.

Alcanzarla fue todo un desafío, el cuerpo apenas respondía a estímulos. Reptando conseguí llegar a la embarcación y divisé lo que parecía ser un pequeño refugio. Dentro, al abrigo de la selva, había un motor viejo y un bidón con algo de gasolina. Sólo tuve fuerzas para derramar el combustible en la herida de mi cuello, infestada de larvas de ‘mosca tornillo’. Con la idea de fumigar la plantación de ‘mis’ gusanos caí de nuevo, derrotada por el escozor, la fiebre y el cansancio.

Juliane durante el rodaje del documental de Herzog

Los vacíos se mezclaban entonces con recuerdos y sueños y la realidad se fundía con los deseos. Las voces de mis padres amortiguaban la lasitud y el sufrimiento mientras la consciencia luchaba por discernir entre todos esos estímulos…

2 de enero 1972 Unas voces de ángeles confundieron de nuevo. Eran tres cazadores y madereros que casualmente venían a cobijarse a su refugio. Al verme tirada ahí, medio desnuda, famélica, piel a jirones y regada por la lluvia me confundieron con ‘La diosa del Agua’ un ser mitológico que poblaba las leyendas y fábulas de la zona. Como tal me trataron, proporcionándome los primeros auxilios, comida, abrigo… Tras 10 horas de navegación en su canoa, alcanzamos el puesto de salud, donde me inyectaron los primeros antibióticos y me extrajeron los más de 70 gusanos escondidos bajo mi piel. De ahí partimos a la estación misionera donde pasé tres largas semanas recuperando cuerpo y ganas. ¡Gracias!

Últimos minutos del documental «Wings of hope» de Werner Herzog con entrevista a Juliane

Juliana dio detalles precisos del lugar del accidente para movilizar a las patrullas civiles y militares y así localizar los restos. Sólo constataron el infierno y la ausencia de más supervivientes.

La aventura de Julianne Köpcke se paseó por las portadas de medio mundo: Life (E.E.U.U), Stern (Alemania) y toda Sudamérica se hizo eco de su odisea. Unos años más tarde nuestro amigo Werner Herzog ( recordando a Fitzcarraldo) produjo un interesante documental en 1999 sobre la hazaña de Juliane, titulado en castellano «Alas de esperanza». Actualmente Juliane es una reputada bióloga y reside en Alemania.

Fuentes, citas y referencias:

Las peripecias de Julianne, noveladas en primera persona por kurioso, se pueden encontrar en cualquier listín de grandes supervivientes de tragedias aéreas. La seleccioné por ser junto al desastre de los Andes la única historia con doble ración de suerte y supervivencia: accidente+selva, también consulté aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Las fotos son de la revista Caretas

Este apunte lo consagro y se lo dedico con lazo a mi amiga Sanchesky. Reina del pánico abordo y que comparte más cosas con  Juliane de la que seguro piensa. Buena suerte.!

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Si te gustó esta historia no te pierdas las aventuras del náufrago Poon Lim o la historia de Fitzcarraldo.

¿Podrías vivir un año sin decir mentiras?. Entrevista a Cathal Morrow.


ACTUALIZADO 6-Noviembre:(entrevista a Cathal Morrow)

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No dejo de encontrar retos y desafíos que rozan la esquizofrenia. Pero tampoco ignoro la sutileza de sus propósitos. El otro día envié éste a menéame. Hoy quiero trasladar la inquietud de su planteamiento a todos vosotros y completarlo con una entrevista a su creador.

Cathal Morrow, un periodista inglés en paro afincado ahora en Madrid, se ha embarcando en el experimento de vivir durante un año sin mentir. Cuando termine, informará de resultados y conclusiones en un libro que ya ha empezado y se titula “El Kant completo”. Haciendo referencia a la moral kantiana sobre la mentira. Dice contar ya con un editor privado llamado “The Thaler Fund” asociado al periódico The Guardian” para subvencionar el libro a cambio de la mitad de los ingresos que genere.

«Mi libro es acerca de la honestidad y la verdad. Confío en el equipo de Thaler, y ellos confían en mí. Hemos establecido los detalles de nuestra relación con un acuerdo verbal, y esto es suficiente,,  » […] dijo recientemente Cathal

Cathal Morrow y familia. Cabecera de su Blog.

Me gustó el desafío por la dificultad que plantea. Como siempre indagué un poco para ver de qué se trata. Hay muy poca información al respecto en el blog de Cathal y está todo supeditado a la finalización del reto. No hay bases públicas ni grandes argumentos de partida, sólo el desafío lanzado por el propio Cathal. He  contactardo con él para entrevistarle, para saber hasta dónde quiere llegar, para conocer el reglamento o código del experimento; para compartirlo con vosotros.

El primer capítulo del libro es el punto de partida a la descomunal idea. Cathal referencia constantemente a la moralidad Kantiana:

…Las mentiras son moralmente equivocadas, por dos razones: En primer lugar, mintiendo se corrompe la más importante cualidad del ser humano: la capacidad para tomar decisiones libres y racionales. Cada mentira que cuento contradice la parte de mí que me da valor ‘moral’. En segundo lugar, mis mentiras roban a los otros su libertad de elegir racionalmente […]

La idea del desafío surge, según nos cuenta Cathal en el prólogo, tras una hilarante experiencia familiar. Transcribo:

[…] Sólo cuatro días antes del 204 aniversario de la muerte de Kant , decidí hacer una visita a mi querido hermano en Manchester. Yo sabía que:

· Mi hermano estaba viviendo felizmente con su novia, que se llamaba Di.

· Hace algunos años Di se quedó embarazada de él, pero por desgracia el feto murió antes de tiempo.

· Mi hermano y Di tenían previsto casarse.

Unas horas más tarde, sólo tres días antes de la 204 conmemoración de Kant , la tragedia golpeó una vez más:

· Di tuvo un masivo ataque al corazón y falleció.

..al día siguiente, irremediablemente se puso de manifiesto:

· Di no era ciertamente Di. Él / ella se llama realmente David

¿Recuerdan el niño muerto? Oh sí:

· Toda mi familia se había apenado de su deceso

· Por lo que mi hermano incluso había producido una Web 2.0 como sitio homenaje a su ‘hija’ muerta. Todo ello producto de su retorcida imaginación […]

En el autobús de vuelta de Manchester, después de que mi hermano hubiera admitido su propia contemplación de la transexualidad, se dirigió a mí y me preguntó: «¿Qué será de mi. Voy a estar bien no ?». Mi hermano tenía miedo, esa era la verdad de la historia. Fue una mierda de miedo, pude sentirlo.

[…] Ahora, la pregunta que se hace a menudo Kant tiene más sentido: «Imagine que es 1939, y que está ocultando algunos Judíos en la bodega de su casa. Un nazi llama a su puerta y le pregunta si está ocultando algo. ¿Mentiría al Nazi?

[…] Así que voy a hacer esta promesa. Con mi MacBook por testigo, voy a tratar de pasar 12 meses sin decir una sola mentira. Vamos a ver si Kant tenía razón después de todo. Porque hasta ahora apenas he estado viviendo el sueño kantiano. Y todavía tengo un nazi golpeando en mi puerta…

Él admite que su tarea no es nada fácil, sobre todo con su familia. Pasó por el mal trago de responder a su hijo pequeño cuestiones como:¿Dónde vive Papa Noel?. Otra dificultad, dice, es cuando la gente pregunta cosas como:¿Le estoy aburriendo?. Aunque mucho más difícil es, según Cathal, darse cuenta de lo que se miente uno a sí mismo y de lo tenue que es la verdad propia.

Entrevista a Cathal. 6 Noviembre 2008

.- ¿Esta vigente el reto?, ¿Lo has comenzado ya?, ¿Esta entrevista será sincera?

Comencé el desafío el 21 de febrero de 2008. Por lo tanto seré francamente sincero en esta entrevista.

.- ¿Has elaborado las condiciones del desafío?

Esto no es un experimento científico, es una exploración de la verdad. La condición principal del desafío es que estoy intentando no mentir durante un año entero. Utilizaré una definición estándar: “no hacer una afirmación falsa con la intención de engañar”. Durante el curso del año habré dicho, probablemente, una gran cantidad de cosas que son objetivamente falsas, pero con alguna excepción posible creo que, hasta el momento, no he mentido intencionadamente.

.- ¿Cuáles son los límites?

Los límites están cambiando todo el tiempo. Estoy redefiniendo mi noción del concepto de verdad y, por lo tanto, de lo que no es cierto o falso. Cuanto más avanzo en el desafío, más me doy cuenta de mi propio engaño, y de mentiras involuntarias.

Más allá de un nivel elemental (“Cathal, ¿usted fuma? – “Sí, mucho «) mucho de lo que creemos verdadero o falso depende de nuestro concepto subjetivo de verdad. Un racista cree que todo lo que un presidente negro de los EE.UU. puede hacer es objetivamente malo, porque ‘él’ es un racista. Si creo que alguien es una mala persona, filtraré negativamente todas sus acciones. Igualmente, si estimo a alguien como bueno, consideraré sus acciones de una manera diferente. Por lo tanto, ver objetivamente la verdad es de gran dificultad.

.- ¿Quién va a ser juez y árbitro de las mentiras?, ¿Cómo podemos hacer un seguimiento real del reto?

Esto no es una competición para contener mi respiración. No hay cámaras que me sigan alrededor. El proyecto es un libro acerca de mi búsqueda de la verdad. No mentir es mi compromiso con esa verdad. Los lectores podrán leer en el libro sobre la clase de problemas que encontré durante el experimento, y decidir para sí mismos si he sido honesto o no.

.- Si el reto falla. ¿Serás lo bastante sincero como para darlo por finalizado?

Como digo arriba, ese es mi compromiso con la verdad. No creo que Immanuel Kant tuviera razón. Si tengo judíos escondidos en casa y un nazi llama a mi puerta, evidentemente le mentiré. Habrá gente que dirá que miento cuando leo a mis hijos las historias del nuevo testamento (soy judío), que estoy mintiendo porque no voy diciendo a la gente por la calle cómo pienso que deben educar mejor a sus niños.

Creo que la honradez y la verdad son, a menudo, cosas muy diferentes. El mundo está lleno de gente que dice lo que piensa todo el tiempo. Generalmente se llaman gente honesta. Pienso que se están engañando a sí mismos. Cuando alguien me dice la manera en la que debo educar a mis niños creo que lo que generalmente me están diciendo es: “¡mira cómo he educado de bien a los míos!” ¡He encontrado a muy a pocas personas que proclamen su honestidad y me digan lo bien que estoy educando a mis niños! La honradez y la verdad no hablan de ser negativos (profundamente irritante en mi opinión).

Si alguien me hace una pregunta pensaré en la respuesta (no diré lo primero que me venga a la cabeza), y contestaré honestamente.

Por ejemplo mi esposa, Patricia, es pintora y ella gusta de conversar sobre pintura y pintores. Si ella me habla sobre algún tema y me pregunta: «¿Te estoy aburriendo?» mi reacción inmediata bien puede ser decir el consabido «Si.»

Sin embargo, un pequeño pensamiento adicional puede revelar la verdadera evidencia: que amo a mi esposa, que apoyo completamente su pintura, que sé le hace muy feliz hablar del tema, que tengo un interés muy finito en la pintura..

Pero por encima de todo ello, que tengo un ego, y amo hablar de Kant y sobre mi libro. Quizás la verdad sea que he estado hablando de mi libro durante 30 minutos y quiero desesperadamente continuar hablando sobre él. O también la verdad puede ser que estoy aburrido porque quiero hablar más sobre mí.

Es fácil y perezoso decir la primera cosa que me venga a la cabeza. Tal ve así no sepa realmente en lo que creo.

.- ¿Es el proyecto un reto sincero?, ¿Es para ganar dinero? o ambas cosas.

El quid de la cuestión es que soy un hombre de 43 años de edad, padre de dos niños pequeños y no sé realmente lo que es ‘la verdad’. Creo firmemente que tomamos nuestras creencias y verdades de nuestros padres, y quiero enseñar a mis hijos las verdades más positivas que puedan llevar a lo largo de sus vidas.

No puedo escapar del hecho de que el libro es, creo, una idea muy comercial. La finalidad del reto es mi búsqueda filosófica, pero seré muy feliz si el libro se vende bien. Me encanta escribir y espero poder mantener a mi familia mientras lo hago.

.- ¿Serán válidas las medias verdades u omisiones?

Las mentiras por omisión son las más peliagudas. Las omisiones deliberadas son mentiras en toda regla. Mentir es también dar deliberadamente una falsa impresión. Las omisiones accidentales no son mentiras, pero tenemos que ser muy cuidadosos sobre engañarnos a nosotros mismos: “Oh! olvidé mencionar que…” es muy fácil de decir, y de creer, pero puedo ser abiertamente falso. Yo creo que utilizamos muy a menudo la memoria a favor nuestro.

.- ¿Crees que puede afectar a la educación de tus hijos el desafío?

Espero que tenga un impacto muy positivo en la educación de mis niños. Es uno de los propósitos principales del proyecto.

.- Si no conoces la verdad de algo ¿cómo sabes que no estás mintiendo?

Si no sabemos lo que es realmente ‘verdad’, cuando incurrimos en una equivocación genuina, no estamos objetivamente mintiendo. (Por ejemplo si digo a mis hijos que Barcelona es capital de España, porque yo lo he aprendido así, no creo que sea una mentira).

Necesitamos ser muy cuidadosos y no confundir el ‘verdadero’ del `verdad’. Es fácil esconderse detrás de las llamadas verdades universales.

Por ejemplo:

Es cierto que los españoles dicen las palabras ‘Por favor’ y ‘Gracias’ menos que los ingleses. Un típico turista inglés llega a España y piensa que su «verdad» sobre el español es que es un mal educado, porque para el inglés el español es muy descortés. La «verdad» (objetiva) es que los ingleses están obsesionados con decir ‘por favor’ y ‘gracias’ incluso en español y esto a menudo está implícito en su tono de voz, etc… Que el inglés crea que el español es un maleducado a causa de su falta de ‘Por favores’ y ‘gracias’ no es más que una reafirmación de sus propias creencias: “que los ingleses son las personas más educadas de la faz de la tierra».

La ‘buena educación’ se basa en la persona con la que estás todos los días de tu vida no sobre verdades pseudos-científicas. Uno no es lo que dice que es, es lo que hace. Es muy sencillo de decir: «Tengo una buena educación» y, a continuación, tratar mal a alguien. Lo difícil es ponerlo en práctica.

Creo firmemente que tenemos el deber de no confundir la palabra «verdadero» con la palabra «verdad». Son nuestras «verdades» las que causan un montón de los problemas que tenemos con nuestros semejantes.

-. ¿Incluye el reto ser sincero con uno mismo?

¡Sí, si, si!. Es la parte más importante del proyecto. Creo que la mayoría de las verdades se centran en nuestro propio ego, yo necesito despejarme de muchas de mis falsas creencias antes de que pueda conseguir estar más cercano a la verdad auténtica.


De momento, esperando nuevas noticias y con el escepticismo de quién plantea subir el Everest y vender su hazaña, os traslado su pregunta trasformada en mini-desafío.

¿Podríais vivir un solo día sin decir mentiras?. Empieza tu reto en los comentarios

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¿Renunciarías a todo para comenzar de nuevo con tan sólo 18 euros?


¿Abandonarías a tu familia, a tus mejores amigos, tu casa y tu fantástica televisión de plasma para construirte una nueva vida con lo puesto?. ¿Dejarías atrás tus viejas amistades, tu impresionante teléfono móvil y todo aquello que has logrado desde que naciste para comprobar si eres capaz de volver al mismo nivel de vida que abandonas?. Prescindirías de la codicia del consumismo imperante para demostrar si realmente mereces lo que tienes ahora?… Adam Shepard (Greensboro, North Carolina USA, 1982) decidió comprobar experimentalmente el ‘ahora’ tan denostado ‘Sueño Americano’ lanzando el siguiente desafío:

Voy a empezar casi literalmente de la nada, con un saco de dormir, una bolsa vacía de deportes, 25 dólares, y lo puesto. Cogeré el tren, y éste me conducirá a algún lugar seleccionado al azar en el sureste de Estados Unidos que no esté en mi estado natal de Carolina del Norte. Tengo 365 días para dejar de ser un ‘sin-techo’ y convertirme en un miembro «regular» de la sociedad. Después de un año, para que mi proyecto pueda ser considerado exitoso, tengo que poseer un automóvil operable, vivir en un apartamento amueblado (solo o con un compañero de habitación), tener 2500 dólares en efectivo, y, lo más importante, estar en disposición de mejora con posibilidad de iniciar mi propio negocio […]

Adam puso, además, algunas normas básicas para el desafío: No podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle y en general contravenir cualquier norma de convivencia cívica. No podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la más polémica regla, no podía utilizar su formación académica y título universitario (Merrimack College, 2006) para encontrar empleo.

La experiencia de Adam y el posterior libro «Scratch Beginnings. 2008» (Partiendo de cero) que acaba de editarse, han convulsionado la sección más ecléctica de la sociedad norteamericana. La trascendencia de su historia y el debate sugerido por los resultados de su interesante reto han inspirado y aleccionado a una nueva generación de jóvenes con poco rumbo y mucha rumba. Kurioso ha tenido la ocasión de entrevistar y compartir con Adam Shepard los flecos de esta apasionante historia.

24 de julio de 2006. Adam se dispone a abandonar su hogar con los bolsillos tan vacíos de dinero como llenos de ambición. Su madre está mucho más nerviosa que él mientras su hermano está deseando su marcha para hacerse con la habitación y la ropa que Adam dejará libre, al menos, los próximos 365 días. Sus amigos piensan, directamente, que Adam se volvió loco.

En su camino ferroviario a cualquier parte del este, Adam le da vueltas a los orígenes de su aventura. Todo nació en la escuela superior al leer el interesante libro de Barbara Ehrenreich «Nickel and Dimed (2002)» (titulado en castellano «Por cuatro duros: Cómo (no) apañárselas en EE.UU.») una feroz crítica al sistema laboral mediante una investigación sobre las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas. Barbara también eligió el camino de la demostración empírica experimentando ella misma, las carencias, vejaciones y disposiciones de varios de los puestos de trabajo del americano de clase baja. Las conclusiones fueron desalentadoras. Tan desalentadoras y pesimistas que Adam eligió también el camino de la respuesta activa. Tenía que demostrar de alguna forma lo incierto de aquellos argumentos.

Destino aleatorio: Charleston (Carolina del Sur). La séptima ciudad más peligrosa de los estados Unidos. En su primera noche, tras deambular por los suburbios buscando respuestas, Adam es abordado por varios mendigos, casi recibe una soberana paliza por alguien que equivocadamente le acusó de estar pidiendo limosna. Era el comienzo de los 70 días más duros de la aventura.

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.- ¿Qué ha cambiado en tu forma de pensar cuando ahora ves un grupo de indigentes por la calle?

Ahora que he vivido esta experiencia, sigo teniendo algunos de los sentimientos que tiene un ‘hombre de la calle’, aunque ahora les veo con más compasión ya que sé que cada uno tiene, sin duda, una interesante historia que contar. No les doy limosna, sé que la mayoría de las veces ese dinero no se usa de forma digna, pero a menudo, directamente, les compro algo de comer.

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Los siguientes 2 meses los pasó en el refugio municipal aprendiendo y apreciando lo más básico en la supervivencia de los ‘sin techo’. Entre sarna, alcohol, desidia y pereza subsistió su ambición e instinto por alcanzar los objetivos marcados. Para hacer creíble su historia a los compañeros que preguntaban por sus orígenes, Adam fabricó su propia leyenda. Su Madre, drogadicta, le había echado de casa y tras su infructuosa visita al padre alcoholizado y maltratador había dado con sus huesos en el albergue. Comenzó, con todo tipo de dificultades, trabajando a destajo por 4 dólares la hora  en los más variados y despojos laborales que le ofrecían en la agencia de empleo. Sacando la calculadora como nunca la había hecho para aprovechar hasta el último centavo.

.- ¿Llegaste a identificarte con tu nuevo ‘status’ social o tenías siempre la sensación de estar inmerso en un experimento sociológico, una especie de ‘vacaciones trabajando’?.

Yo me adapté e integré a mi nueva vida mucho antes de lo que pensaba. Es interesante apreciar cómo empecé a utilizar la misma terminología y diálogos que mis compañeros, y empecé también a desarrollar algunos de sus mismos hábitos.

Más que eso, sin embargo, es la increíble similitud entre los chicos con los que convivía y trabajaba, y yo. Eran chicos parecidos a mí, sin una educación, o una visión, o tal vez sin el impulso para salir y cambiar sus vidas.

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A los 70 días a Adam le surge la oportunidad de habitar un vetusto y diminuto ático sobre el piso de uno de los clientes para el que trabajó de jardinero arrancando la mala hierba de su propiedad. La suerte, guiada por su obstinada actitud, estaba cambiando.

Fue entonces cuando trabajando de eventual en una empresa de mudanzas conoció a Derrick Hale, un compañero de fatigas y, desde entonces inseparable, que resultó ser la fuente de inspiración del proyecto de Adam. Junto al hermano de Derrik, llamado cariñosamente Bubble Gum, Adam pudo compartir obligaciones y alquilar juntos su primer piso. La convivencia no fue nada fácil. Mientras Adam era eminentemente práctico y luchaba por ahorrar lo suficiente para comprar la furgoneta con la que poder trabajar, BG gastaba su sueldo en cerveza, mujeres y lotería mientras dejaba de participar en los gastos comunes de la casa y mantenimiento del reciente adquirido vehículo. BG estaba paralizado por su comportamiento destructivo y esto enfurecía y reafirmaba los propósitos de Adam. Todo ello trajo la tensión a la casa hasta que Adam se ganó el respeto, por su actitud, de BG.

.- ¿Cómo fueron las amistades de tu experiencia?, ¿Qué fue de Derrick?, ¿Alcanzó su sueño Americano?

He conservado varias amistades del desafío, lo que hizo que todo valiese la pena. El libro es realmente secundario, lo importante fue la experiencia personal y la oportunidad de conocer a toda esa gente. No fue fácil para mí hacer las maletas y dejar atrás el proyecto cuando se completó, ya que había hecho grandes amigos. Hablo con Derrick y Omar regularmente, y a BG le va bastante bien. Estas amistades las guardo para el resto de mi vida, y estoy muy orgulloso de haberlos conocido.

Tomé una foto mientras yo estaba en Charleston, con Derrick y BG (la furgoneta y el apartamento). Elegí no gastar mi tiempo tirando fotos a fin de no dar la sensación de ser un periodista de mi propia vida. Derrick está viviendo ahora su sueño americano, definitivamente. Él tiene esposa y una hija, una hermosa casa, un buen trabajo, y, lo más importante, es un gran tipo. En este momento, estamos trabajando juntos los detalles para la financiación de su propia empresa de mudanzas.

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.- ¿Cuál fue el mayor momento de flaqueza durante el desafío?

Hubo algunos momentos difíciles, eso seguro. Caí enfermo, me rompí el dedo del pie, no sabría que decirte… Pero el desafío era tan grande que incluso todo el mundo (¡digo todo el mundo!) hubiera sido capaz de enfrentarse a cualquier adversidad y obligado a tomar una decisión para luchar contra ella. Si hubiera abandonado cuando me puse enfermo o resulté herido, habría derrotado los propósitos de la actitud que yo estaba tratando de representar.

Así que este viaje supuso siempre un gran reto, sin duda, pero enfrentándome a él todos los días era la forma de hacerlo mío y de nadie más.

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.- ¿Cómo cambia la visión de la realidad después de una experiencia como la tuya?

Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades.

A menudo miro hacia atrás con orgullo y una enorme sonrisa en mi cara. Esta fue, seguramente, la mayor experiencia de mi vida, y nunca voy a olvidar las lecciones que he aprendido y el nuevo reconocimiento que tengo.

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A los 10 meses de comenzar la aventura Adam Shepard había cumplido sobradamente sus objetivos. Disponía de un hogar lo suficientemente confortable para habitar, una furgoneta de 1000 dólares que se arrancaba con un destornillador, había conseguido ahorrar otros 5000 más y, sobre todo, tenía el futuro encaminado y orientado al éxito laboral y personal. Por el camino había dejado a amigos dispuestos a cumplir cualquier reto que se le pusiera entre manos y a personajes nacidos y criados en una cultura de dependencia, fracaso y abandono que encuentran mucho más difícil levantarse a sí mismos y ponerse en pié para salir de la pobreza.

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.- ¿Cuál es el legado que quieres dejar con tu experiencia, la enseñanza o lección a jóvenes como tú de diferentes culturas?

Sin duda existe un legado aquí, pero creo que es un legado que se vive todos los días, millones de veces por una amplia variedad de norteamericanos, y no necesitamos «Scratch Beginnings» (partir de cero) para saber que podemos alcanzarlo.

Sin embargo, una generación más joven está perdiendo los valores que han hecho a los EE.UU. una nación tan grande (a manos de la tecnología y los medios de comunicación y la necesidad de contar con una casa grande, bonita ropa, y un coche caro), y es por lo que creo que esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, no es tan difícil! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.

Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío. Por supuesto, es justo decir que uno aspira a alcanzar, como poco, lo mismo que dejó atrás. Pero eso no significa necesariamente que si vienes de una familia adinerada puedas conseguir lo mismo, y viceversa. Hay una estadística interesante en los Estados Unidos. El 85% de los millonarios son millonarios de primera generación. Es decir, crearon su abundancia por su propia iniciativa. Pienso que es una buena idea establecer una cultura de la responsabilidad personal, que cada persona reconozca que sus vidas están en sus propias manos. Si no, comenzaremos a ver a la gente confiar demasiado en terceros (el gobierno, por ejemplo) en lugar de actuar con sensatez y entusiasmo.

Lo que es realmente especial para mí, sin embargo, son los emails que me llegan desde todas partes del mundo diciendo: ¡Espera. Nosotros tenemos nuestro propio sueño aquí también! en las Filipinas, en China, en Australia o en Europa. El sueño americano es un ‘sueño global’, como yo lo veo, y dentro de un sistema que proporciona una amplia gama de libertades a sus ciudadanos, las posibilidades son infinitas si tienes actitud positiva.

Con 25 o 25.000 dólares, cada uno tiene la oportunidad de dar el siguiente paso en su vida, a construir su ‘Scratch Beginnings’. Algunos de nosotros elegimos abrazar y tomar responsabilidad sobre nuestro futuro, mientras que otros no lo hacen. Es emocionante pensar que mientras estamos en ello podemos compartir esa actitud con nuestro prójimo.

Me gustaría ‘oír’ la opinión de tus lectores, Kurioso. Incluso para cualquier duda que surja estoy dispuesto a colaborar en los comentarios.

Entrevista a Adam Shepard para «The Today Show» en la NBC. [ENG]

Fuentes, referencias y enlaces:

La historia la encontré (inédita en castellano) buscando la traducción al inglés del giro: «partiendo de cero», entre algunas fuentes, me encontré con un fantástico libro, su web, otras entrevistas y una estupenda lección de vida que contar, archivada queda en mi baúl de retos y desafíos de hombres interesantes y trabajadores por un mundo mejor.

Quiero dar personalmente las Gracias a Adam, por la infinita paciencia que ha tenido con las preguntas de un servidor, por la copia de ejemplar de su libro que recomiendo encarecidamente y por la foto tan íntima y personal que ha querido compartir con nosotros. Un tío que ha removido las entrañas de holgazanes y ociosos para demostrar que el camino al éxito pasa, sobre todo, por el esfuerzo y la ambición personal en un contexto de igualdad de oportunidades. Y todo con 26 tacos recién cumplidos. ¡Joder que sana envidia!. Felicidades y Chapeau Adam!


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Si te ha gustado esta historia, seguro te interesan: «El desafío de los 100 objetos» y «Un año entre basura y gusanos»