..y Mambrú volvió de la guerra.


Según la Cruz Roja, actualmente, más de 700.000 niños deben aceptar el hecho de que su padre o madre estén de servicio en alguna de las guerras de Oriente Próximo. A una edad donde es difícil distinguir una película de miedo o una canción infantil del noticiario, los niños viven atormentados por sus fantasías el infierno de la ausencia. A continuación, un extracto visual de las increíbles reacciones de pequeños angustiados por el destierro paterno al ser sorprendidos con su anticipado regreso. Impresionante

Ambar Birdsall,7 años. Abrazando a su padre tras 11 meses destinado en Guantánamo. Ver Más

Los Norteamericanos, muy dados a enlatar la lágrima del patriotismo para alimentar sus filas, llaman al fenómeno ‘Soldier surprise‘ y lo aprovechan mediáticamente para abrir telediarios y cerrar susceptibilidades. Yo quiero que olvidéis las banderas, los bandos, al reportero casual y el análisis adulto para mirar, únicamente, la cara de esos niños, sus ojos y miradas sinceras, su infinita tristeza contenida… es entonces cuando comprenderéis , cómo yo, lo absurdo de las luchas paternas. Nuestros hijos nos están enseñando constantemente el camino y nosotros no hacemos más que ignorarles..

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John Hawes, 6 Años. Sedro-Woolley, Washington.

Siete meses esperando a su padre, destinado en Iraq. Más información  [ENG]

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David, 13 años. Iowa.

once meses esperando a su padre.

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En Midwest City

Seis meses esperando a su padre.

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En algún lugar de E.E.U.U

Quince meses esperando a su padre.

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Un regalo gigante y no es una barbacoa.

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Dylan Kuczka, ocho años. En Carolina del Norte

Quince meses esperando a su padre.

Puedes ver más ‘soldier surpriseaquíaquí o aquí

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Si este pequeño calvario psicológico aturde nuestra acomodada conciencia y marca la vida de los que podrían ser nuestros hijos.  ¿Que cavilación corresponde hacer con las consecuencias militares de los niños del otro bando?.

Según varias ONG hay 2 millones de huérfanos en Iraq (5 millones según el gobierno iraquí), niños que no vieron a Mambrú volver de la guerra, que cambiaron su penurias de pre-guerra por la marginación absoluta, que se organizan en bandas delictivas para subsistir a falta de centros de acogida especializados , niños que también podrían ser hijos nuestros…

Sin más Palabras, pido perdón por el Off-topic!

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La tragedia del vuelo 508. Sobreviviendo al Amazonas.


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Juliane Köpcke, una adolescente alemana que trataba de seguir los pasos de sus padres como zoóloga, sufrió a finales de 1971 una de las experiencias de supervivencia más insólitas del siglo XX. Sobrevivió a la explosión en pleno vuelo del avión en el que viajaba y a una caída libre de más de 2000 metros. Pero la historia no acababa sino de empezar. La jungla amazónica la deparó 10 días de aventura y lucha por encontrar, en soledad, el camino de vuelta a casa. Esta es la crónica.

Bosque tropical del Amazonas . Fuente:yannarthusbertrand.org

El viaje.

..Aeropuerto Jorge Chávez (Lima, Perú). 24 de diciembre de 1971. Otra Navidad tan blanca en las historias infantiles como cálida y desapacible en el altiplano peruano. 24 grados entremezclados con nubes chaparras y corrientes andinas. María y su hija Juliana están prestas a embarcar en su vuelo destino ciudad de Pucallpa, en plena Amazonia Peruana.

Estaba muy contenta de terminar el curso y visitar a papi’ en su nuevo trabajo. Me prometió íbamos a clasificar juntos las fichas de insectos y coleópteros andinos: cucarachas de 20 centímetros, hormigas urbícolas y nuevas especies de mariposas. Orgullosa estaba de mi reciente graduación y de poder pasar junto a mi familia los tres meses de ‘estación biológica’ que correspondían a mis padres como responsables del nuevo programa de investigación de historia natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ambos trabajaban. Otra vez unas vacaciones en plena selva amazónica con los mejores profesores de ciencias naturales del mundo. ¡Qué más podía pedir!

El vuelo 508 partía con retraso. La compañía LANSA (Líneas Aéreas Nacionales S.A.) no se caracterizaba por el cumplimiento estricto de los horarios establecidos. Hacía poco había perdido dos de sus tres aviones y los requerimientos de seguridad y compromisos administrativos lastraban los tiempos comprometidos. Hans, el marido de María, hubiera preferido que volaran con Faucett Perú, de mayor prestigio y resolución, pero una semana antes de la reserva carecía ya de billetes.

El mismo Lockheed Electra L-188 fotografiado en Líma un par de años antes del accidente

Recuerdo un paisaje espectacular y muy cercano, claros y nubes dejaban paso a los colores perennes de la jungla. Esponjas verdes, quietas, tan mullidas como densas no dejando entrever un ápice de tierra. Todo era armoniosamente bello y acompañaba mis sentimientos de júbilo prevacacional. Mi madre complacía mi sonrisa con una mano sobre la mía. Con ella a mi izquierda y el paraíso a la derecha me sentía poderosa, dichosa. Una reina

Poco a poco los claros eran los menos y las nubes se agrisaban, el movimiento de la aeronave acompasaba los pasadizos cada vez más esponjosos. La luz dejó de entrar con intensidad por mi óculo, difuminando las sombras y el semblante de nuestra vecina, acongojada y presa de manos y pánico desde que partimos de Lima.

El traqueteó derivó en pequeñas sacudidas y éstas en latigazos asumibles. El repentino silencio humano en el tubo metálico dio paso a los sonidos grotescos de la máquina. Algunos maleteros vomitaron objetos personales dejando caer las viandas de nochebuena sobre nuestras cabezas. Mientras, pitidos y crujidos indescifrables precedieron a una voz que para entonces sonó divina:

“Señores pasajeros les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones…”

El alivió debutó con un suspiro generalizado, no así los movimientos cada vez más bruscos de la máquina. Yo fijaba la vista en el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento.

En ese punto, el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó a caer picado gobernado ahora únicamente por la ubicua gravedad.

La causa del accidente responde a un patronaje típico de la aviación comercial bajo tormenta. El piloto habría estado volando a altura media para evitar el cielo denso y así poder vislumbrar la pista de aterrizaje, cuando una ráfaga de aire descendente habría empujado y desequilibrado la aeronave produciéndose la fractura posterior debido, probablemente a algún rayo y a la baja calidad de unos materiales sin el mantenimiento preciso que se merecía la última nave de la LANSA: Un Lockheed Electra L-188 turbopropulsado.

Todo trascurría lento para el recuerdo pero raudo en su desarrollo. El avión se partió en dos justo delante mía a unas filas de la cola, por momentos la ingravidez acompañó la sensación de vértigo de un abismo visible a nuestro alrededor. Mi madre desabrochó forzada su mano de la mía para no volver a tocarla viva nunca más. El aterrador sonido de las turbinas que ahora se alejaban era de despedida y el fuerte olor a combustible desparramado me mantuvo lúcida hasta poco antes del impacto. Me esperaban 2000 metros de caída libre antes de llegar a ‘mi’ alfombra verde.

Recreación de los hechos para la película «Milagro en el Infierno Verde» de Giuseppe Scotese

Juliana estaba encadenada al asiento cuando éste se desprendió del fuselaje, lo que le salvó la vida. Según la investigación posterior el centro de gravedad del conjunto pasajero-asiento determinó la posición protectora durante la caída sobre una ladera muy tupida y densa unos 2 kilómetros por debajo del avión. La inclinación de la montaña acompaño la trayectoria (efecto trampolín de esquí) y el asiento sirvió de coraza para mitigar los latigazos de las copas de los árboles.


Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mí alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en sí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir. Estaba sola, muy sola y desconcertada. Tenía 17 años.

Me tomé un tiempo para incorporarme física y mentalmente a mi nueva angustia. Aturdida y muy mareada concluí que no tenía grandes heridas, apenas unos cortes en la pierna y en el ojo y un dolor fuerte en clavícula y rodilla, nada que no me permitiera deshacerme de las ataduras del asiento para ponerme en pié. Tan sólo unos cuantos pasos sin gobierno y rumbo me separaban de la peor imagen de toda mi vida. El cuerpo inerte de mi querida madre… Agarré su mano y cerré los ojos esperando que el tiempo diera, por primera vez, un pequeño paso atrás. ¿Soñaba?… ¿Vivía?….No sabía.

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La aventura.

Juliana estaba perdida en algún lugar de la selva entre Lima y Pucallpa. Tenía la clavícula fracturada y un ligamento de su rodilla derecha seccionado. 77 de los 91 pasajeros del último vuelo del Lockheed Electra L-188 habían fallecido en el accidente y también otros 13, incapaces de sobrevivir a la selva. Los restos del percance estaban desperdigados en un área de unos 15 kilómetros. Sin visibilidad más allá de las copas de la densa arboleda amazónica.

restos de la cabina de la nave siniestrada

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Nada puede superar el terrible dolor que sentía por entonces. Era el momento de sobrevivir o entregarse a los caprichos del destino, a los encantos del azar. ¿Por qué me tocó a mí vivir esa experiencia? ¿Por qué sobrevivir así es más doloroso que morir allá arriba? Las preguntas duraron lo que tardé en escuchar la voz de mi padre, lo que tardé en recordar su abrazo, su olor, su inmenso cariño, su increíble hazaña de llegar, a pie, de Recife (Brasil) a Lima (Perú) durante todo un año. No estaba ya sola.

Aprendí de mi padre el amor por la naturaleza, la vida y costumbres de muchos de los seres que ahora me rodeaban. Un año y medio viviendo en la ‘estación biológica’ hacían de aquél lugar un sitio no tan extraño para mí. Sabía imitar el sonido de la tarántula. Había estado oteando nuevos pájaros apenas hace unos meses, coleccionando insectos anónimos hasta el bautizo paterno.. Estaba en casa y mi padre me esperaba para la cena….

Después de comer algún fruto y los restos de alguna vianda que encontró, abandonó el lugar de la tragedia tras observar la llegada de los primeros carnívoros depredadores. Siguiendo las directrices de su padre buscó la fuente de agua más cercana para seguir su curso y buscar ayuda. Lo que Juliana no sabía es que se encontraba a más de 600 Km. de cualquier núcleo habitado.

Antes de la primera noche encontré un pequeño manantial que me sació de agua y esperanza parar seguir un curso. Aproveché un pequeño barranco para pasar mi primera noche y guarecerme de la incipiente lluvia. ¡Había sobrevivido a mis miedos!

26 de diciembre. Se me acabaron los caramelos y golosinas que encontré arriba. No volví a comer nada en la selva. El temor por comer los frutos silvestres venenosos que me enseño mi padre me llevó a ignorar la llamada gástrica. Seguí caminando con el mismo sentido que el agua, buscando mayores flujos.

Dos días más tarde la luz seguía atrapada en aquél ‘techo verde’. Nada parecía cambiar en el paisaje salvo mi ánimo y el tipo de canto de algún que otro pájaro. Reconocí entonces el sonido de uno cuyo hábitat sabía se movía cerca del bosque bajo, al lado de ríos algo más caudalosos. El Uirapurú es un bello pájaro que canta sólo al amanecer y al anochecer, cuando está construyendo su nido haciendo callar al resto de aves de su entorno. El gran río estaba cerca.

1 de enero. El río era ya ‘nadable’. Los reptiles y animales se apartaban a mi estela lo que me sugería posible presencia humana. Me pasé el día nadando y flotando a merced de la corriente, procurando no sumergir las heridas abiertas para no convocar el festín de las pirañas. Mis piernas no daban ya para andar ni aguantar mi peso. Débil y exhausta varé en una de las orillas arenosas dejándome llevar por la inconsciencia. Al despertar divisé una vieja barca escorada en la ribera. ¿Era un segundo sueño?, ¿Estaba despierta?… incapaz ya de distinguir el síncope del sueño.

Alcanzarla fue todo un desafío, el cuerpo apenas respondía a estímulos. Reptando conseguí llegar a la embarcación y divisé lo que parecía ser un pequeño refugio. Dentro, al abrigo de la selva, había un motor viejo y un bidón con algo de gasolina. Sólo tuve fuerzas para derramar el combustible en la herida de mi cuello, infestada de larvas de ‘mosca tornillo’. Con la idea de fumigar la plantación de ‘mis’ gusanos caí de nuevo, derrotada por el escozor, la fiebre y el cansancio.

Juliane durante el rodaje del documental de Herzog

Los vacíos se mezclaban entonces con recuerdos y sueños y la realidad se fundía con los deseos. Las voces de mis padres amortiguaban la lasitud y el sufrimiento mientras la consciencia luchaba por discernir entre todos esos estímulos…

2 de enero 1972 Unas voces de ángeles confundieron de nuevo. Eran tres cazadores y madereros que casualmente venían a cobijarse a su refugio. Al verme tirada ahí, medio desnuda, famélica, piel a jirones y regada por la lluvia me confundieron con ‘La diosa del Agua’ un ser mitológico que poblaba las leyendas y fábulas de la zona. Como tal me trataron, proporcionándome los primeros auxilios, comida, abrigo… Tras 10 horas de navegación en su canoa, alcanzamos el puesto de salud, donde me inyectaron los primeros antibióticos y me extrajeron los más de 70 gusanos escondidos bajo mi piel. De ahí partimos a la estación misionera donde pasé tres largas semanas recuperando cuerpo y ganas. ¡Gracias!

Últimos minutos del documental «Wings of hope» de Werner Herzog con entrevista a Juliane

Juliana dio detalles precisos del lugar del accidente para movilizar a las patrullas civiles y militares y así localizar los restos. Sólo constataron el infierno y la ausencia de más supervivientes.

La aventura de Julianne Köpcke se paseó por las portadas de medio mundo: Life (E.E.U.U), Stern (Alemania) y toda Sudamérica se hizo eco de su odisea. Unos años más tarde nuestro amigo Werner Herzog ( recordando a Fitzcarraldo) produjo un interesante documental en 1999 sobre la hazaña de Juliane, titulado en castellano «Alas de esperanza». Actualmente Juliane es una reputada bióloga y reside en Alemania.

Fuentes, citas y referencias:

Las peripecias de Julianne, noveladas en primera persona por kurioso, se pueden encontrar en cualquier listín de grandes supervivientes de tragedias aéreas. La seleccioné por ser junto al desastre de los Andes la única historia con doble ración de suerte y supervivencia: accidente+selva, también consulté aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Las fotos son de la revista Caretas

Este apunte lo consagro y se lo dedico con lazo a mi amiga Sanchesky. Reina del pánico abordo y que comparte más cosas con  Juliane de la que seguro piensa. Buena suerte.!

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Si te gustó esta historia no te pierdas las aventuras del náufrago Poon Lim o la historia de Fitzcarraldo.

¿Podrías vivir un año sin decir mentiras?. Entrevista a Cathal Morrow.


ACTUALIZADO 6-Noviembre:(entrevista a Cathal Morrow)

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No dejo de encontrar retos y desafíos que rozan la esquizofrenia. Pero tampoco ignoro la sutileza de sus propósitos. El otro día envié éste a menéame. Hoy quiero trasladar la inquietud de su planteamiento a todos vosotros y completarlo con una entrevista a su creador.

Cathal Morrow, un periodista inglés en paro afincado ahora en Madrid, se ha embarcando en el experimento de vivir durante un año sin mentir. Cuando termine, informará de resultados y conclusiones en un libro que ya ha empezado y se titula “El Kant completo”. Haciendo referencia a la moral kantiana sobre la mentira. Dice contar ya con un editor privado llamado “The Thaler Fund” asociado al periódico The Guardian” para subvencionar el libro a cambio de la mitad de los ingresos que genere.

«Mi libro es acerca de la honestidad y la verdad. Confío en el equipo de Thaler, y ellos confían en mí. Hemos establecido los detalles de nuestra relación con un acuerdo verbal, y esto es suficiente,,  » […] dijo recientemente Cathal

Cathal Morrow y familia. Cabecera de su Blog.

Me gustó el desafío por la dificultad que plantea. Como siempre indagué un poco para ver de qué se trata. Hay muy poca información al respecto en el blog de Cathal y está todo supeditado a la finalización del reto. No hay bases públicas ni grandes argumentos de partida, sólo el desafío lanzado por el propio Cathal. He  contactardo con él para entrevistarle, para saber hasta dónde quiere llegar, para conocer el reglamento o código del experimento; para compartirlo con vosotros.

El primer capítulo del libro es el punto de partida a la descomunal idea. Cathal referencia constantemente a la moralidad Kantiana:

…Las mentiras son moralmente equivocadas, por dos razones: En primer lugar, mintiendo se corrompe la más importante cualidad del ser humano: la capacidad para tomar decisiones libres y racionales. Cada mentira que cuento contradice la parte de mí que me da valor ‘moral’. En segundo lugar, mis mentiras roban a los otros su libertad de elegir racionalmente […]

La idea del desafío surge, según nos cuenta Cathal en el prólogo, tras una hilarante experiencia familiar. Transcribo:

[…] Sólo cuatro días antes del 204 aniversario de la muerte de Kant , decidí hacer una visita a mi querido hermano en Manchester. Yo sabía que:

· Mi hermano estaba viviendo felizmente con su novia, que se llamaba Di.

· Hace algunos años Di se quedó embarazada de él, pero por desgracia el feto murió antes de tiempo.

· Mi hermano y Di tenían previsto casarse.

Unas horas más tarde, sólo tres días antes de la 204 conmemoración de Kant , la tragedia golpeó una vez más:

· Di tuvo un masivo ataque al corazón y falleció.

..al día siguiente, irremediablemente se puso de manifiesto:

· Di no era ciertamente Di. Él / ella se llama realmente David

¿Recuerdan el niño muerto? Oh sí:

· Toda mi familia se había apenado de su deceso

· Por lo que mi hermano incluso había producido una Web 2.0 como sitio homenaje a su ‘hija’ muerta. Todo ello producto de su retorcida imaginación […]

En el autobús de vuelta de Manchester, después de que mi hermano hubiera admitido su propia contemplación de la transexualidad, se dirigió a mí y me preguntó: «¿Qué será de mi. Voy a estar bien no ?». Mi hermano tenía miedo, esa era la verdad de la historia. Fue una mierda de miedo, pude sentirlo.

[…] Ahora, la pregunta que se hace a menudo Kant tiene más sentido: «Imagine que es 1939, y que está ocultando algunos Judíos en la bodega de su casa. Un nazi llama a su puerta y le pregunta si está ocultando algo. ¿Mentiría al Nazi?

[…] Así que voy a hacer esta promesa. Con mi MacBook por testigo, voy a tratar de pasar 12 meses sin decir una sola mentira. Vamos a ver si Kant tenía razón después de todo. Porque hasta ahora apenas he estado viviendo el sueño kantiano. Y todavía tengo un nazi golpeando en mi puerta…

Él admite que su tarea no es nada fácil, sobre todo con su familia. Pasó por el mal trago de responder a su hijo pequeño cuestiones como:¿Dónde vive Papa Noel?. Otra dificultad, dice, es cuando la gente pregunta cosas como:¿Le estoy aburriendo?. Aunque mucho más difícil es, según Cathal, darse cuenta de lo que se miente uno a sí mismo y de lo tenue que es la verdad propia.

Entrevista a Cathal. 6 Noviembre 2008

.- ¿Esta vigente el reto?, ¿Lo has comenzado ya?, ¿Esta entrevista será sincera?

Comencé el desafío el 21 de febrero de 2008. Por lo tanto seré francamente sincero en esta entrevista.

.- ¿Has elaborado las condiciones del desafío?

Esto no es un experimento científico, es una exploración de la verdad. La condición principal del desafío es que estoy intentando no mentir durante un año entero. Utilizaré una definición estándar: “no hacer una afirmación falsa con la intención de engañar”. Durante el curso del año habré dicho, probablemente, una gran cantidad de cosas que son objetivamente falsas, pero con alguna excepción posible creo que, hasta el momento, no he mentido intencionadamente.

.- ¿Cuáles son los límites?

Los límites están cambiando todo el tiempo. Estoy redefiniendo mi noción del concepto de verdad y, por lo tanto, de lo que no es cierto o falso. Cuanto más avanzo en el desafío, más me doy cuenta de mi propio engaño, y de mentiras involuntarias.

Más allá de un nivel elemental (“Cathal, ¿usted fuma? – “Sí, mucho «) mucho de lo que creemos verdadero o falso depende de nuestro concepto subjetivo de verdad. Un racista cree que todo lo que un presidente negro de los EE.UU. puede hacer es objetivamente malo, porque ‘él’ es un racista. Si creo que alguien es una mala persona, filtraré negativamente todas sus acciones. Igualmente, si estimo a alguien como bueno, consideraré sus acciones de una manera diferente. Por lo tanto, ver objetivamente la verdad es de gran dificultad.

.- ¿Quién va a ser juez y árbitro de las mentiras?, ¿Cómo podemos hacer un seguimiento real del reto?

Esto no es una competición para contener mi respiración. No hay cámaras que me sigan alrededor. El proyecto es un libro acerca de mi búsqueda de la verdad. No mentir es mi compromiso con esa verdad. Los lectores podrán leer en el libro sobre la clase de problemas que encontré durante el experimento, y decidir para sí mismos si he sido honesto o no.

.- Si el reto falla. ¿Serás lo bastante sincero como para darlo por finalizado?

Como digo arriba, ese es mi compromiso con la verdad. No creo que Immanuel Kant tuviera razón. Si tengo judíos escondidos en casa y un nazi llama a mi puerta, evidentemente le mentiré. Habrá gente que dirá que miento cuando leo a mis hijos las historias del nuevo testamento (soy judío), que estoy mintiendo porque no voy diciendo a la gente por la calle cómo pienso que deben educar mejor a sus niños.

Creo que la honradez y la verdad son, a menudo, cosas muy diferentes. El mundo está lleno de gente que dice lo que piensa todo el tiempo. Generalmente se llaman gente honesta. Pienso que se están engañando a sí mismos. Cuando alguien me dice la manera en la que debo educar a mis niños creo que lo que generalmente me están diciendo es: “¡mira cómo he educado de bien a los míos!” ¡He encontrado a muy a pocas personas que proclamen su honestidad y me digan lo bien que estoy educando a mis niños! La honradez y la verdad no hablan de ser negativos (profundamente irritante en mi opinión).

Si alguien me hace una pregunta pensaré en la respuesta (no diré lo primero que me venga a la cabeza), y contestaré honestamente.

Por ejemplo mi esposa, Patricia, es pintora y ella gusta de conversar sobre pintura y pintores. Si ella me habla sobre algún tema y me pregunta: «¿Te estoy aburriendo?» mi reacción inmediata bien puede ser decir el consabido «Si.»

Sin embargo, un pequeño pensamiento adicional puede revelar la verdadera evidencia: que amo a mi esposa, que apoyo completamente su pintura, que sé le hace muy feliz hablar del tema, que tengo un interés muy finito en la pintura..

Pero por encima de todo ello, que tengo un ego, y amo hablar de Kant y sobre mi libro. Quizás la verdad sea que he estado hablando de mi libro durante 30 minutos y quiero desesperadamente continuar hablando sobre él. O también la verdad puede ser que estoy aburrido porque quiero hablar más sobre mí.

Es fácil y perezoso decir la primera cosa que me venga a la cabeza. Tal ve así no sepa realmente en lo que creo.

.- ¿Es el proyecto un reto sincero?, ¿Es para ganar dinero? o ambas cosas.

El quid de la cuestión es que soy un hombre de 43 años de edad, padre de dos niños pequeños y no sé realmente lo que es ‘la verdad’. Creo firmemente que tomamos nuestras creencias y verdades de nuestros padres, y quiero enseñar a mis hijos las verdades más positivas que puedan llevar a lo largo de sus vidas.

No puedo escapar del hecho de que el libro es, creo, una idea muy comercial. La finalidad del reto es mi búsqueda filosófica, pero seré muy feliz si el libro se vende bien. Me encanta escribir y espero poder mantener a mi familia mientras lo hago.

.- ¿Serán válidas las medias verdades u omisiones?

Las mentiras por omisión son las más peliagudas. Las omisiones deliberadas son mentiras en toda regla. Mentir es también dar deliberadamente una falsa impresión. Las omisiones accidentales no son mentiras, pero tenemos que ser muy cuidadosos sobre engañarnos a nosotros mismos: “Oh! olvidé mencionar que…” es muy fácil de decir, y de creer, pero puedo ser abiertamente falso. Yo creo que utilizamos muy a menudo la memoria a favor nuestro.

.- ¿Crees que puede afectar a la educación de tus hijos el desafío?

Espero que tenga un impacto muy positivo en la educación de mis niños. Es uno de los propósitos principales del proyecto.

.- Si no conoces la verdad de algo ¿cómo sabes que no estás mintiendo?

Si no sabemos lo que es realmente ‘verdad’, cuando incurrimos en una equivocación genuina, no estamos objetivamente mintiendo. (Por ejemplo si digo a mis hijos que Barcelona es capital de España, porque yo lo he aprendido así, no creo que sea una mentira).

Necesitamos ser muy cuidadosos y no confundir el ‘verdadero’ del `verdad’. Es fácil esconderse detrás de las llamadas verdades universales.

Por ejemplo:

Es cierto que los españoles dicen las palabras ‘Por favor’ y ‘Gracias’ menos que los ingleses. Un típico turista inglés llega a España y piensa que su «verdad» sobre el español es que es un mal educado, porque para el inglés el español es muy descortés. La «verdad» (objetiva) es que los ingleses están obsesionados con decir ‘por favor’ y ‘gracias’ incluso en español y esto a menudo está implícito en su tono de voz, etc… Que el inglés crea que el español es un maleducado a causa de su falta de ‘Por favores’ y ‘gracias’ no es más que una reafirmación de sus propias creencias: “que los ingleses son las personas más educadas de la faz de la tierra».

La ‘buena educación’ se basa en la persona con la que estás todos los días de tu vida no sobre verdades pseudos-científicas. Uno no es lo que dice que es, es lo que hace. Es muy sencillo de decir: «Tengo una buena educación» y, a continuación, tratar mal a alguien. Lo difícil es ponerlo en práctica.

Creo firmemente que tenemos el deber de no confundir la palabra «verdadero» con la palabra «verdad». Son nuestras «verdades» las que causan un montón de los problemas que tenemos con nuestros semejantes.

-. ¿Incluye el reto ser sincero con uno mismo?

¡Sí, si, si!. Es la parte más importante del proyecto. Creo que la mayoría de las verdades se centran en nuestro propio ego, yo necesito despejarme de muchas de mis falsas creencias antes de que pueda conseguir estar más cercano a la verdad auténtica.


De momento, esperando nuevas noticias y con el escepticismo de quién plantea subir el Everest y vender su hazaña, os traslado su pregunta trasformada en mini-desafío.

¿Podríais vivir un solo día sin decir mentiras?. Empieza tu reto en los comentarios

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¿Renunciarías a todo para comenzar de nuevo con tan sólo 18 euros?


¿Abandonarías a tu familia, a tus mejores amigos, tu casa y tu fantástica televisión de plasma para construirte una nueva vida con lo puesto?. ¿Dejarías atrás tus viejas amistades, tu impresionante teléfono móvil y todo aquello que has logrado desde que naciste para comprobar si eres capaz de volver al mismo nivel de vida que abandonas?. Prescindirías de la codicia del consumismo imperante para demostrar si realmente mereces lo que tienes ahora?… Adam Shepard (Greensboro, North Carolina USA, 1982) decidió comprobar experimentalmente el ‘ahora’ tan denostado ‘Sueño Americano’ lanzando el siguiente desafío:

Voy a empezar casi literalmente de la nada, con un saco de dormir, una bolsa vacía de deportes, 25 dólares, y lo puesto. Cogeré el tren, y éste me conducirá a algún lugar seleccionado al azar en el sureste de Estados Unidos que no esté en mi estado natal de Carolina del Norte. Tengo 365 días para dejar de ser un ‘sin-techo’ y convertirme en un miembro «regular» de la sociedad. Después de un año, para que mi proyecto pueda ser considerado exitoso, tengo que poseer un automóvil operable, vivir en un apartamento amueblado (solo o con un compañero de habitación), tener 2500 dólares en efectivo, y, lo más importante, estar en disposición de mejora con posibilidad de iniciar mi propio negocio […]

Adam puso, además, algunas normas básicas para el desafío: No podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle y en general contravenir cualquier norma de convivencia cívica. No podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la más polémica regla, no podía utilizar su formación académica y título universitario (Merrimack College, 2006) para encontrar empleo.

La experiencia de Adam y el posterior libro «Scratch Beginnings. 2008» (Partiendo de cero) que acaba de editarse, han convulsionado la sección más ecléctica de la sociedad norteamericana. La trascendencia de su historia y el debate sugerido por los resultados de su interesante reto han inspirado y aleccionado a una nueva generación de jóvenes con poco rumbo y mucha rumba. Kurioso ha tenido la ocasión de entrevistar y compartir con Adam Shepard los flecos de esta apasionante historia.

24 de julio de 2006. Adam se dispone a abandonar su hogar con los bolsillos tan vacíos de dinero como llenos de ambición. Su madre está mucho más nerviosa que él mientras su hermano está deseando su marcha para hacerse con la habitación y la ropa que Adam dejará libre, al menos, los próximos 365 días. Sus amigos piensan, directamente, que Adam se volvió loco.

En su camino ferroviario a cualquier parte del este, Adam le da vueltas a los orígenes de su aventura. Todo nació en la escuela superior al leer el interesante libro de Barbara Ehrenreich «Nickel and Dimed (2002)» (titulado en castellano «Por cuatro duros: Cómo (no) apañárselas en EE.UU.») una feroz crítica al sistema laboral mediante una investigación sobre las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas. Barbara también eligió el camino de la demostración empírica experimentando ella misma, las carencias, vejaciones y disposiciones de varios de los puestos de trabajo del americano de clase baja. Las conclusiones fueron desalentadoras. Tan desalentadoras y pesimistas que Adam eligió también el camino de la respuesta activa. Tenía que demostrar de alguna forma lo incierto de aquellos argumentos.

Destino aleatorio: Charleston (Carolina del Sur). La séptima ciudad más peligrosa de los estados Unidos. En su primera noche, tras deambular por los suburbios buscando respuestas, Adam es abordado por varios mendigos, casi recibe una soberana paliza por alguien que equivocadamente le acusó de estar pidiendo limosna. Era el comienzo de los 70 días más duros de la aventura.

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.- ¿Qué ha cambiado en tu forma de pensar cuando ahora ves un grupo de indigentes por la calle?

Ahora que he vivido esta experiencia, sigo teniendo algunos de los sentimientos que tiene un ‘hombre de la calle’, aunque ahora les veo con más compasión ya que sé que cada uno tiene, sin duda, una interesante historia que contar. No les doy limosna, sé que la mayoría de las veces ese dinero no se usa de forma digna, pero a menudo, directamente, les compro algo de comer.

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Los siguientes 2 meses los pasó en el refugio municipal aprendiendo y apreciando lo más básico en la supervivencia de los ‘sin techo’. Entre sarna, alcohol, desidia y pereza subsistió su ambición e instinto por alcanzar los objetivos marcados. Para hacer creíble su historia a los compañeros que preguntaban por sus orígenes, Adam fabricó su propia leyenda. Su Madre, drogadicta, le había echado de casa y tras su infructuosa visita al padre alcoholizado y maltratador había dado con sus huesos en el albergue. Comenzó, con todo tipo de dificultades, trabajando a destajo por 4 dólares la hora  en los más variados y despojos laborales que le ofrecían en la agencia de empleo. Sacando la calculadora como nunca la había hecho para aprovechar hasta el último centavo.

.- ¿Llegaste a identificarte con tu nuevo ‘status’ social o tenías siempre la sensación de estar inmerso en un experimento sociológico, una especie de ‘vacaciones trabajando’?.

Yo me adapté e integré a mi nueva vida mucho antes de lo que pensaba. Es interesante apreciar cómo empecé a utilizar la misma terminología y diálogos que mis compañeros, y empecé también a desarrollar algunos de sus mismos hábitos.

Más que eso, sin embargo, es la increíble similitud entre los chicos con los que convivía y trabajaba, y yo. Eran chicos parecidos a mí, sin una educación, o una visión, o tal vez sin el impulso para salir y cambiar sus vidas.

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A los 70 días a Adam le surge la oportunidad de habitar un vetusto y diminuto ático sobre el piso de uno de los clientes para el que trabajó de jardinero arrancando la mala hierba de su propiedad. La suerte, guiada por su obstinada actitud, estaba cambiando.

Fue entonces cuando trabajando de eventual en una empresa de mudanzas conoció a Derrick Hale, un compañero de fatigas y, desde entonces inseparable, que resultó ser la fuente de inspiración del proyecto de Adam. Junto al hermano de Derrik, llamado cariñosamente Bubble Gum, Adam pudo compartir obligaciones y alquilar juntos su primer piso. La convivencia no fue nada fácil. Mientras Adam era eminentemente práctico y luchaba por ahorrar lo suficiente para comprar la furgoneta con la que poder trabajar, BG gastaba su sueldo en cerveza, mujeres y lotería mientras dejaba de participar en los gastos comunes de la casa y mantenimiento del reciente adquirido vehículo. BG estaba paralizado por su comportamiento destructivo y esto enfurecía y reafirmaba los propósitos de Adam. Todo ello trajo la tensión a la casa hasta que Adam se ganó el respeto, por su actitud, de BG.

.- ¿Cómo fueron las amistades de tu experiencia?, ¿Qué fue de Derrick?, ¿Alcanzó su sueño Americano?

He conservado varias amistades del desafío, lo que hizo que todo valiese la pena. El libro es realmente secundario, lo importante fue la experiencia personal y la oportunidad de conocer a toda esa gente. No fue fácil para mí hacer las maletas y dejar atrás el proyecto cuando se completó, ya que había hecho grandes amigos. Hablo con Derrick y Omar regularmente, y a BG le va bastante bien. Estas amistades las guardo para el resto de mi vida, y estoy muy orgulloso de haberlos conocido.

Tomé una foto mientras yo estaba en Charleston, con Derrick y BG (la furgoneta y el apartamento). Elegí no gastar mi tiempo tirando fotos a fin de no dar la sensación de ser un periodista de mi propia vida. Derrick está viviendo ahora su sueño americano, definitivamente. Él tiene esposa y una hija, una hermosa casa, un buen trabajo, y, lo más importante, es un gran tipo. En este momento, estamos trabajando juntos los detalles para la financiación de su propia empresa de mudanzas.

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.- ¿Cuál fue el mayor momento de flaqueza durante el desafío?

Hubo algunos momentos difíciles, eso seguro. Caí enfermo, me rompí el dedo del pie, no sabría que decirte… Pero el desafío era tan grande que incluso todo el mundo (¡digo todo el mundo!) hubiera sido capaz de enfrentarse a cualquier adversidad y obligado a tomar una decisión para luchar contra ella. Si hubiera abandonado cuando me puse enfermo o resulté herido, habría derrotado los propósitos de la actitud que yo estaba tratando de representar.

Así que este viaje supuso siempre un gran reto, sin duda, pero enfrentándome a él todos los días era la forma de hacerlo mío y de nadie más.

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.- ¿Cómo cambia la visión de la realidad después de una experiencia como la tuya?

Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades.

A menudo miro hacia atrás con orgullo y una enorme sonrisa en mi cara. Esta fue, seguramente, la mayor experiencia de mi vida, y nunca voy a olvidar las lecciones que he aprendido y el nuevo reconocimiento que tengo.

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A los 10 meses de comenzar la aventura Adam Shepard había cumplido sobradamente sus objetivos. Disponía de un hogar lo suficientemente confortable para habitar, una furgoneta de 1000 dólares que se arrancaba con un destornillador, había conseguido ahorrar otros 5000 más y, sobre todo, tenía el futuro encaminado y orientado al éxito laboral y personal. Por el camino había dejado a amigos dispuestos a cumplir cualquier reto que se le pusiera entre manos y a personajes nacidos y criados en una cultura de dependencia, fracaso y abandono que encuentran mucho más difícil levantarse a sí mismos y ponerse en pié para salir de la pobreza.

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.- ¿Cuál es el legado que quieres dejar con tu experiencia, la enseñanza o lección a jóvenes como tú de diferentes culturas?

Sin duda existe un legado aquí, pero creo que es un legado que se vive todos los días, millones de veces por una amplia variedad de norteamericanos, y no necesitamos «Scratch Beginnings» (partir de cero) para saber que podemos alcanzarlo.

Sin embargo, una generación más joven está perdiendo los valores que han hecho a los EE.UU. una nación tan grande (a manos de la tecnología y los medios de comunicación y la necesidad de contar con una casa grande, bonita ropa, y un coche caro), y es por lo que creo que esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, no es tan difícil! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.

Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío. Por supuesto, es justo decir que uno aspira a alcanzar, como poco, lo mismo que dejó atrás. Pero eso no significa necesariamente que si vienes de una familia adinerada puedas conseguir lo mismo, y viceversa. Hay una estadística interesante en los Estados Unidos. El 85% de los millonarios son millonarios de primera generación. Es decir, crearon su abundancia por su propia iniciativa. Pienso que es una buena idea establecer una cultura de la responsabilidad personal, que cada persona reconozca que sus vidas están en sus propias manos. Si no, comenzaremos a ver a la gente confiar demasiado en terceros (el gobierno, por ejemplo) en lugar de actuar con sensatez y entusiasmo.

Lo que es realmente especial para mí, sin embargo, son los emails que me llegan desde todas partes del mundo diciendo: ¡Espera. Nosotros tenemos nuestro propio sueño aquí también! en las Filipinas, en China, en Australia o en Europa. El sueño americano es un ‘sueño global’, como yo lo veo, y dentro de un sistema que proporciona una amplia gama de libertades a sus ciudadanos, las posibilidades son infinitas si tienes actitud positiva.

Con 25 o 25.000 dólares, cada uno tiene la oportunidad de dar el siguiente paso en su vida, a construir su ‘Scratch Beginnings’. Algunos de nosotros elegimos abrazar y tomar responsabilidad sobre nuestro futuro, mientras que otros no lo hacen. Es emocionante pensar que mientras estamos en ello podemos compartir esa actitud con nuestro prójimo.

Me gustaría ‘oír’ la opinión de tus lectores, Kurioso. Incluso para cualquier duda que surja estoy dispuesto a colaborar en los comentarios.

Entrevista a Adam Shepard para «The Today Show» en la NBC. [ENG]

Fuentes, referencias y enlaces:

La historia la encontré (inédita en castellano) buscando la traducción al inglés del giro: «partiendo de cero», entre algunas fuentes, me encontré con un fantástico libro, su web, otras entrevistas y una estupenda lección de vida que contar, archivada queda en mi baúl de retos y desafíos de hombres interesantes y trabajadores por un mundo mejor.

Quiero dar personalmente las Gracias a Adam, por la infinita paciencia que ha tenido con las preguntas de un servidor, por la copia de ejemplar de su libro que recomiendo encarecidamente y por la foto tan íntima y personal que ha querido compartir con nosotros. Un tío que ha removido las entrañas de holgazanes y ociosos para demostrar que el camino al éxito pasa, sobre todo, por el esfuerzo y la ambición personal en un contexto de igualdad de oportunidades. Y todo con 26 tacos recién cumplidos. ¡Joder que sana envidia!. Felicidades y Chapeau Adam!


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El niño que ha robado la sed a medio millón de africanos.


Ryan Hreljac, Canadá (3/5/1991) tenía sólo 6 años cuando decidió poner en orden su pequeño mundo. Si él podía disponer de agua potable abriendo un pequeño grifo ¿Por qué al otro lado del planeta no podían hacer lo mismo?. Con esta lógica aplastante, modelo y ejemplo fagocitador de otros proyectos considerados adultos, nació de sus manos «Ryan’s Well» la empresa más fascinante que un niño de su edad haya emprendido jamás.  Fue tal el empeño que hoy, con tan sólo 17, preside una de las mayores ONG para la implantación de modelos de desarrollo en la crisis de agua. Desde entonces y hasta ahora ha dado servicio de agua potable a 577,640 personas.

Lo que convierte esta entrañable historia en un ejemplo para nuestro legado heroico es la precocidad, el empeño y la perseverancia de un niño de tan sólo 6 años por imponer sus ‘crudas’ convicciones. El magnetismo de sus acciones ha contagiado a miles de empresas y personas mayores que él, tal vez humilladas en la comparación objetiva. Todo ello ha permitido, a través de lo que Ryan describe como el «Ripple Effect» (efecto Onda); que el sueño de un niño por tener «Agua potable para todos» se convierta, poco a poco en realidad.

No se trata de la típica campaña publicitaria orquestada bajo manta de alguna sociedad  católica pro-vida. Es, simplemente,  el recuerdo adulto de la lección infante que nos enseño en su día  el mismísimo Saint-Exupéry a manos de su «Principito»

Smiles in Poverty (sonrisas en la pobreza). Fuente yeeeeee.com

La historia.

Un día del inolvidable invierno de 1998, en Kemptville (Ontario) localidad natal de Ryan, la profesora del Colegio St. Michael, Mrs Nancy Prest estaba dando una pequeña charla a su clase de primer grado sobre las condiciones y salubridad de los estudiantes de su misma edad que vivían en África. Preguntó a sus alumnos si sabían cual era la primera causa de muerte entre sus homónimos los africanos. Todos los niños convencidos de que era la escasez de alimentos se sorprendieron al saber que es la mala calidad del agua que beben lo que diezma las aulas de sus ‘antípodos‘.

Ryan Hreljac quedó muy extrañado por la falta de ‘agua limpia’ y preguntó a Nancy cuanto costaba un grifo en África. Mrs Prest, desconcertada, anticipó a Ryan una cifra que había leído en algún documento: 70 dólares por una bomba extractora. Ese mismo día al llegar a casa, Ryan, que todavía estaba aprendiendo a conocer el valor monetario de las cosas; pidió a su madre el dinero para comprar un grifo y enviarlo por correo.

Susan, la primera persona que padeció el ‘Ripple Effect’, ignoró entre la bula y el desconcierto las inquietudes de su hijo. Pero Ryan insistió durante toda la semana  sobre el dinero e incluso le propuso hacer las tareas domésticas durante todo un año para ganarse la posibilidad de decidir que hacer con un primer sueldo.

«No lo entiendes mamá», dijo, con lágrimas llenando sus ojos. «Los niños están muriendo simplemente por no tener agua limpia!»

Su madre, aceptó el reto, a sabiendas de la escasez de constancia en un niño de su edad . Ryan aspiró, limpió las ventanas y con mucha determinación, trabajó pacientemente y ahorró cada moneda dentro de una lata vieja de galletas. Su madre, cómplice del juego que no del propósito,  le anticipaba las monedas ganadas en tarea. Sus dos hermanos se implicaron del proyecto pero pronto claudicaron ante tanta bendita tozudez . Ryan hizo todas las tareas que le permitían su corta estatura desde enero de 1998 hasta finales de abril.

Susan acompañó  entonces a su hijo a la oficina de la Watercan para entregar sus ahorros. La directora ejecutiva Nicole Bosley explicó al encorbatado niño que con 70 dólares solamente se puede adquirir una bomba de mano. Para perforar un pozo se necesitarían unos 2000. A lo que Ryan contestó:

¿Tendré que hacer más quehaceres entonces.?

Nicole Bosley, nuestra segunda cautiva del ‘Ripple Effect’, convenció a sus superiores y a la Agencia de Desarrollo Internacional de Canadá para pagar la factura del pozo a medias con Ryan. Lo que dejaba la cifra en 700 dólares de ‘trabajos forzados’ en el hogar de los Hreljac. Una familia de clase media-baja con recursos económicos limitados.

Inmediatamente la onda del ‘Ripple Effect’ se propagó por la comunidad y vecindad de Ryan quién no tardó en recolectar el dinero suficiente para la inversión de su primer pozo. La Watercan concedió entonces una entrevista a Ryan con Gizaw Shibru, el director para Uganda de todos sus programas de acción. Ambos eligieron la escuela de Angolo en Otwal como el destino del pozo, una localidad al norte del país azotada por el SIDA y la sequía donde 1 de cada 5 niños moría antes de cumplir la edad de Ryan.

Pero la ambición de Ryan no quedó a expensas de las voluntades adultas. Cuando se enteró que los pozos se perforaban a mano transformó su renovada obsesión en una nueva onda cautivadora en busca de los 25.000 dólares que costaba un taladro móvil. Su madre atrapada entre el orgullo y la devoción consiguió una entrevista a través de su amigo periodista Puddicombe Derek para el periódico ‘Ottawa Citizen‘ que desembocó en un documental para la TV y la llegada de cheques y donaciones desde todos los puntos del país.

Mientras, en su clase, la profesora Nancy inició un intercambio de cartas con los alumnos de la escuela de Uganda:

…Querido Ryan, me llamo Akana Jimmy. Tengo 8 años. Me gusta el fútbol. Nuestra casa está hecha de hierba. ¿Como son en los EEUU? Tu amigo, Akana Jimmy.

Ryan contestó con:

..Querido Jimmy, Debe ser fantástico tener una casa hecha de hierba. Tengo 8 años. ¿Bebes agua de mi pozo todos los días? ¿Cual es tu materia preferida en la escuela? Iré a Uganda cuando tenga 12 años. Mi casa está hecha de ladrillos[…] Escríbeme pronto. Tu amigo Ryan.

Llegada y recibimiento de Ryan en Otwal, Uganda.

Perforación automática  de pozo en la escuela de Angolo, Otwal, Uganda.

La carta adjuntaba una fotografía de Jimmy. Un estudiante con una historia también cautivadora que había logrado escapar de las garras del Ejército de Resistencia del Señor o LRA. Durante semanas Ryan adoptó como suya la imagen de su nuevo amigo. ¿Podría reunirme con él?. Se preguntaba. Susan y su marido pensaron que quizás, algún día, podría permitirse un viaje. Tal vez cuando Ryan cumpliera los 12. Pero Ryan no podría esperar tanto. Pronto,  el efecto rebote de la siguiente onda atrajo a un adinerado ejecutivo del barrio que donó a los Hreljac su tarjeta de puntos aéreos, recolectados en sus infinitos viajes, lo que permitió a Ryan viajar a conocer a su nueva alma gemela.

Documental «Ryan’s Well». Primeros 10 minutos.

En el mes de julio de 2000 Ryan llegó a la ciudad de Otwal acompañado de sus padres. 5000 niños le esperaban coreando su nombre.

“¡Saben mi nombre!?. Dijo asombrado. “Todos los que viven a 100 kilómetros saben tu nombre, Ryan? dijo Gizaw Shibru.

Al final del pasillo humano le esperaba su amigo Jimmy. Éste agarró de la mano a Ryan y se  lo llevó a ‘su’ pozo para que pudiera cortar la cinta.

Inauguraba entonces el primero de los 432 pozos que a través de 15 países (fundamentalmente en África) ha perforado con las inversiones de su Fundación.

El futuro.

Una bonita y entrañable historia cimentada en los sueños de un niño y consolidada en las inquietudes de un adolescente. Ryan no ha parado desde aquella mañana de enero de 1998. Su hazaña, que  reside en su obcecación constante por llevar un bien primario a todos los rincones del mundo, ha conducido a su fundación a la recaudación de varios millones de dólares.

La colección de premios y meritaje de Ryan es enorme. Re-invirtiendo con inteligencia  sus encuentros y famoseos en papel moneda. Además, Ryan ha participado en multitud de conferencias incluyendo el Foro Mundial sobre el Agua celebrado en Kyoto en marzo de 2003.

Vista la historia me gustaría comentarais lo que habéis sentido al conocerla. Si el consuelo por lo ejemplar de su precocidad o la humillante sensación de pérdida de sabiduría con la edad:

[…] Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones. «El principito»

Fuentes, enlaces y créditos:

La historia la encontré con un golpe de suerte revisando efemérides. Ryan cumple años el mismo día que un servidor, aunque unos añitos después. Ya os he hablado de su Fundación, donde podéis encontrar los datos más interesantes de sus proyectos, historias y las fotos que ilustran el apunte.  De aquí saqué los diálogos. La historia más detallada y novelada se cuenta en el libro «Ryan y Jimmy» .

Aquí un vídeo de una entrevista reciente de Ryan para la CNN. Para ver el documental completo de «Ryan’s Well» visitar este enlace , por lo que cuesta una coca-cola podéis ilustraros con los 52 minutos de un buen documental.

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La novia cadáver


Esta es la crónica de un amor que empieza donde acaban los demás. Una historia de amor imposible entre un cadáver y su raptor. Un cuento mórbido con la sutileza de un matrimonio imposible. Carl von Cosel amó, mimó y cohabitó en su lecho con el cuerpo sin vida de Maria Elena Milagro de Hoyos durante 7 años. Marioneta de sentimientos, alucinaciones y pasiones, Elena fue consorte post mortem de un hombre enigmático y obsesivo que, gracias a la empatía generada por su historia fue exonerado por la ley e indultado por su comunidad.

Carl von Cosel y el cadáver momificado de Elena Hoyos

La amór-bida historia siempre fue contada en internet desde el lado oscuro, sin concesión alguna al romanticismo.  Es interesante contrastar los hechos salpicando la narración con las voces y perspectivas de Von Cosel, extraídos de su autobiografía «The Secret of Elena’s Tomb» (1947) y de las entrevistas y declaraciones tomadas en su juicio.

Romeo sin Julieta.

En 1927, con 50 años, Carl von Cosel abandona a su familia en su Dresden natal (Alemania) y emigra hacia Key West, Florida. Carl es un hombre maduro y carismático; instruido, con varias titulaciones y dispuesto a comenzar una nueva vida. Pronto encuentra trabajo como radiólogo y patólogo en el Hospital de la Marina, es un hombre afable y de trato fácil que sorprendía por su inteligencia y habilidades. Levantó un taller en su casa donde proyectar sus delirios a modo de extraños aparatos eléctricos, órganos musicales e incluso, con tiempo, llegó a re-construir un imponente avión a base de desechos y reliquias militares que bautizó con el nombre de «Condesa Elaine». Más tarde éste se convertiría en el hogar del esperpento.

El Hospital de la Marina, propio del ejército americano, se inundaba de pacientes masculinos.  La única mujer que  recordada Carl ingresada fue una bigotuda-cocinera de 150 kilos tras una disputa a navajazos con la tripulación. En abril de 1930 una nueva paciente requirió los análisis de Carl Von Cosel.

Elena Hoyos en 1926

Elena Milagro de Hoyos era una bella y joven modelo Cubano-americana hija de un comerciante de tabaco, y establecida en Florida con sus padres y dos hermanas. La tuberculosis que diezmó a casi toda su familia debutó en Elena  en esa primavera.  El padre aprovechó parte de una amistad a base cohechos con un médico del ejército para disfrutar de un vasto examen médico en el mejor hospital del condado.

La primera vez que se vieron vivos, Carl cimentó la imagen que le perseguiría el resto de su vida:

..Llevaba un ligero vestido de primavera cuidadosamente planchado, barato pero típico y bien lucido, con salpicones abstractos del color y flores sobre fondo blanco. Alrededor de su cuello un collar iridiscente  de perlas artificiales. Tenía piernas esbeltas. Pelo negro lustroso y largo que se desplomaba sobre sus suaves y bronceados hombros […] pude evitar su cara, pero no sus turgentes pechos que se disparaban y caían por culpa de la maldita tos…

A partir de este momento Von Cosel construyó una obsesión.  Convencido de que había soñado con ella durante décadas y que estaba destinada a ser su esposa, enfocó su existencia a cultivar inteligentemente el aprecio y la estima de Elena. Camino de la seducción entregó su lucidez a cambio de extraños obsequios y pócimas mágicas que buscaban la milagrosa curación de su amada. Gastó un dineral en una bobina de Tesla con la que inducir descargas curativas a Elena. Inició un tratamiento experimental y novedoso de rayos X y compró libras de polvo de oro que combinaba en sus jarabes curativos. Ni Elena ni su salud correspondieron las atenciones, simplemente ella encontró en Carl el último hombro en el que apoyarse antes del asumido desenlace.

Ilustración de Von Cosel en Fantastic Aventures 1947

Muerte y Resurrección.

El 25 de Octubre de 1931 Elena Hoyos murió en casa de sus padres a los 22 años. Carl vivió sus últimos días junto a su lecho, colmando de vanos cuidados y atenciones:

…quiero ser tu enfermero, tu amo de llaves, tu amante, tu marido…quiero cuidar de ti para siempre o volar contigo a las estrellas!!

El desenlace, devastador, dejó nuevamente sólo y consternado a Von Cosel. No poder desagraviar el desaire de su amada  en vida desencadenó su locura con la muerte. Convenció a la familia para pagar el entierro y construir un enorme mausoleo.  El panteón marmóreo fue diseñado por el propio Carl. El féretro metálico contaba con unos conductos secretos para suministrar al cadáver formaldehido y otras sustancias que conservaran el cuerpo, también contaba con un auricular para comunicarse con el ataúd. Noche tras noche, Von Cosel se sentaba junto a su sarcófago y comenzaba, según él, a comunicarse con Elena. Ella le suplicó  la puesta en libertad de su «prisión» para que pudieran estar juntos.

Tumba de Elena Hoyos en el cementerio de Key West

En las primeras noches Carl, recordando el famoso «Entierro prematuro» de Edgar Allen Poe, acercaba a la boca de Elena un vaso cristalino esperando que el aliento empañase el vidrio. 700 noches de conversación más tarde, en la luna nueva de abril de 1933 Von Cosel decidió exhumar en la oscuridad el cadáver de Elena para llevarlo a su nuevo hogar: El fuselaje del «Condesa Elaine».

Detalles del estado del cuerpo de Elena.

Durante los siguientes siete años, Von Cosel hizo todo lo humanamente posible por mantener a su amada cerca de él; en cuerpo y alma. Unió los huesos con alambres de piano y ganchos de perchas. Tras vaciar en terracotas, al modo egipcio, sus órganos deshidratados; rellenó su figura casi vacía con trapos empapados en  líquido embalsamador y canela china, abultando su espalda a una forma más natural. Pieza por pieza, fue fortaleciendo su piel con tramos de cera y seda, construyendo una máscara de su cara que le servía de molde en los mantenimientos. Trataba regularmente su piel con lociones, pociones y electroterapia mediante la potente bobina de Tesla. Sustituyó su podredumbre con ojos de vidrio, y fabricó una peluca con los pelos que perdió durante tanto tiempo. La vistió con un traje de boda, velo blanco de encaje, diadema y unas alianzas y , tras perfumarla a diario con aceites, la dormía en su cama con las melodías salidas del órgano de fabricación casera.

Restos del avión «Condesa Elaine». Hogar de los Cosel.

.- ¡oh!, Carl,  gimió Elena, hemos esperado durante tanto tiempo!. Le he deseado desde el principio. Hace tiempo que impulsó en mí una gran pasión que me hace perder toda inhibición. Seré su esposa cariñosa y casada, cumplidora en la iglesia y su puta en la cama.

.- ¡¡No use esas palabras, Elena!!

.- ¿No somos marido y mujer,  Carl?. ¿Habrá un muro de palabras o secretos entre nosotros?. Mi alma es la tuya para siempre, Carl. ¿Vas a permitir que algo nos separe?

.- Nada. Somos una unión dulce de la vida y la muerte, un triunfo físico sobre el sepulcro. Nuestras almas unidas fluyen como un río desde los inicios de la vida hasta  los confines del tiempo.

Vox Populi.

Pasaron los años y los rumores y la creciente introversión de Van Cosel despertaron las sospechas de sus convecinos. Nana, la hermana de Elena, odiada por Carl por ser mala copia física y mostrarle siempre una evidente hostilidad, se propuso investigar los chismes vecinales. Una noche espió a Carl a través de su ventana observando el ritual diario de tanatopraxia; espantada acudió rauda a denunciar a su falso cuñado ante las autoridades. Von Cosel fue detenido por profanación y encerrado a la espera de juicio.

Von Cosel con su abogado Louis Harris tomándole declaración en su casa delante del órgano.

Este giro de los acontecimientos provocó frenesí en los medios de comunicación. La funeraria se convirtió en una trampa turística, exhibiendo el cuerpo de Elena durante tres días. Más de 6000 personas acudieron a ver sus restos.

Muchos empatizaron con el radiólogo, creyendo que lo que había hecho era maravillosamente romántico. Los fans llevaron a su celda regalos, apoyo y consuelo; incluso un grupo de prostitutas cubanas ofrecieron sus servicios de forma gratuita. Dos admiradores pagaron la fianza de 1.000 dólares y Von Cosel esperó en su casa la llegada del juicio.

Desafortunadamente para Nana, el delito de Carl había prescrito. El autoproclamado conde fue pronto puesto en libertad e irónicamente declarado cuerdo sin pena alguna.

.- ¡¡Carlos!!. No dejes que este juez cruel nos separe. No dejes que Nana venza. No quiero volver a la oscuridad ¡Otra vez!. Incluso ahora me están haciendo cosas terribles. Han ido demasiado lejos exhibiendo mi cuerpo en público. Miles de personas a quienes nunca he visto están tratando de tocarme!!
Carlos, ¿puedes escucharlos? Están diciendo cosas feísimas.

.- Elena, querida ¡gracias a Dios! has vuelto..

.- Pensaba que habías desaparecido para siempre. ¡¡Gracias Santa Cecilia, y gracias Jesús!!

.- Carlos, usted sabe que yo estaré siempre con usted.

.- Entonces ¡ayúdeme ahora! ¡Dígame qué debo hacer! […]

…No hay palabras para  expresar la dicha divina que experimentamos. Fuimos y seremos dos almas gemelas una dentro de otra, dulces y encantadoras más allá de cualquier palabra o comprensión humana […]

El amor de Carl hacia Elena fue interminable. El 3 de julio de 1952 Carl fue encontrado muerto abrazado a una efigie de cera de tamaño natural de su amada. Algunos investigadores señalan que utilizó la máscara mortuoria de mantenimiento, fabricada en su día, para realizar la copia. Tom Swicegood, sin embargo, cita a los segundos enterradores como cómplices en el intercambio y entrega del verdadero cuerpo.

Fuentes:

La historia, contada de forma plana y descriptiva, circula por multitud de blogs; todos referenciando a la wikipedia. Algunos datos  y ‘voces’ los saqué del libro «Von Cosel: A True Story» de Tom Swicegood y de las memorias antes referidas. Las fotos las completé aquí. Podéis ver un vídeo del museo dedicado a Elena Hoyos aquí.

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