El 14 de agosto de 1996, la reputadísima química y profesora norteamericana, Karen Wetterhahn se encontraba investigando en su laboratorio sobre los efectos de los iones de mercurio al interactuar con las proteínas reparadoras de ADN. Para ello había encargado una muestra de dimetilmercurio, una de las neurotoxinas más peligrosas que se hayan sintetizado nunca. Tomó todas las precauciones que dictaba el protocolo. Pero una gota, menor que un grano de arroz, cayó accidentalmente sobre un guante. Murió intoxicada a los pocos meses. ¿Qué falló?…
Una de las falacias de convivencia diaria, asumida y aceptada como buena es la de la eficacia de los aditivos ‘vitaminados’ de champús. El pelo que se ve está muerto y no se le puede alimentar. Los aminoácidos y las proteínas no se pueden absorber por la piel y las vitaminas asociadas no se ha demostrado que actúen eficazmente sobre el pelo. Por no hablar del compendio botánico de esencias y añadidos esdrújulos. Todo es ‘chapa y pintura’ para adobar un cadáver celular, amortajado desde la raíz a las puntas. No se pueden nutrir células muertas.
Un cabello humano a los ojos del microscopio electrónico. Fuente
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Nada que se añada al pelo hace que éste se vuelva más saludable, porque el pelo -post epidermis- tiene de salud lo que el capó de un coche recién encerado. El pelo vivo (dentro del folículo piloso) lo está por debajo de la piel del cuero cabelludo (lejos del contacto de cualquier producto) y en su crecimiento intrínseco intervienen los nutrientes aportados por riego sanguíneo, no exógenamente. Por lo tanto, todos los compuestos de los champús destinados a nutrir y alimentar ese cabello serían más eficaces administrados por vía oral ¿Te beberías el champú?.. evidentemente no. Una buena dieta es más eficaz que el más caro y avanzado champú del mercado.
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Intentar ‘nutrir’ el pelo muerto es como hacer bailar a un cadáver con ‘rigor mortis’
¿Alguien ha probado las proteínas de perla? Fuente
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El pelo ‘postepidérmico’ es como un hilo de lana o estructura proteínica inerte compuesta casi en su totalidad por una sucesión o cadena de células muertas ‘queratinizadas‘. Este pelo está recubierto por un sebo o grasa natural segregado por cada folículo en su nacimiento cuya misión es proteger de agentes externos al filamento de cadáveres celulares. Pero este sebo tiene la desventaja de atraer también la suciedad y la caspa segregada. Los champús de toda la vida y desde siempre manejan el mismo principio de ‘hidrofilia’ y ‘lipofilia’ de los jabones tradicionales para separar el sebo del pelo en el enjuague y arrastrar con ello la suciedad. Los ‘surfactantes’ de los champús trabajan eliminando únicamente el sebo sobrante para no dejar desprotegido por completo el cabello como lo harían los jabones tradicionales de uso epidérmico. Y algunos componentes prescindibles del champú se pasan en la extinción del sebo acabando con la capa natural protectora del cabello.
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Nada como la ‘baba de caracol’ para devolver la ‘salud’ que nunca tuvo nuestro cabello. Fuente
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Todo esto se conoce desde hace ya más de 200 años y es el mismo principio activo que se usa hoy en día. Pero en champús -como en cepillos de dientes- hay que innovar desde el absurdo para llevarse al huerto al ignorante y despistado cliente. El resto de los aditivos de champús (excepto la piritiona de zinc, el sulfito de selenio de los ‘anticaspas’ y los estimulantes del cuero cabelludo) están destinados a maquillar el brillo, cohesión y olor del pelo con la misma eficacia en la cabeza de un adulto sano que en la de un cadáver recién muerto. De hecho, en las morgues, después de desinfectar con productos tanatoestéticos las cabezas de los fallecidos, los champús más simples de toda la vida son aptos y usados como herramientas comunes de amortajamiento.
El tipo de pelo por aspecto depende, entre otras cosas, de la emulsión epicutánea de los folículos, no del viento sahariano o de la calidad del champú de tu peluquero. Puede ser ‘normal o aterciopelado’ si la secreción de grasa y agua dentro del folículo piloso es equilibrada, ‘seco’ si hay poca agua y poca grasa; y graso si predomina el sebo sobre el agua.
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El ‘corto plazo’ al que se refiere este tratamiento es el necesario para que la cantidad ínfima de vitamina pueda llegar a absorberse en el cuero cabelludo y mejore la calidad del nuevo pelo en crecimiento. Si el folículo se encuentra en fase anágena y de crecimiento sano, una melena femenina y joven de unos 12 centímetros puede crecer, con suerte, en algo más de un año. Para entonces el aporte sanguíneo de vitaminas y aminoácidos de la dieta será infinitamente más decisivo que la pequeña ósmosis sufrida por vía tópica. Fuente
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Es imposible alimentar el cabello de forma exógena. Es muy importante señalar que ni las proteínas ni los aminoácidos caben por los poros de la piel del cuero cabelludo. Son moléculas demasiado grandes como para llegar a las células desde fuera del torrente sanguíneo. Las vitaminas y las pro-vitaminas tan utilizadas en las ‘fantásticas’ formulaciones se pueden llegar a asimilar por la piel (algunos científicos incluso dudan de esta opción por el tamaño también de sus moléculas). Pero no está demostrada su eficiencia en tratamientos tópicos del pelo. La mejora del cabello por la efectividad ‘moderada’ en piel se debe al efecto de una cantidad ‘mínima’ de vitaminas en las células vivas debajo de la epidermis y, en todo caso, al pelo de nuevo crecimiento, nunca al ya existente. Es infinitamente más eficiente la absorción vitamínica por vía oral que la llegada exógena al folículo de la misma vitamina.
Un estudio para la Organización de Consumidores Norteamericana -quizás la más importante del mundo- con más de 1700 muestras llegó a conclusiones expeditivas sobre la eficacia, rendimiento y beneficio de los aditivos de las distintas formulaciones de champús y mascarillas:
Vitaminas y Pro-vitaminas
No ofrecen ventajas especiales para el cuidado del pelo y sus problemas asociados. La vitamina E o Pantenol podría tener un pequeño efecto cosmético circunstancial pero sin ningún tipo de bioactividad.
Los resultados obtenidos en las pruebas de los champús con componentes protectores a los rayos uva son absolutamente despreciables por las cantidades mínimas que llegan a cubrir cada cabello.
No ofrecen beneficio alguno con el pelo muerto. Los ‘radicales libres’ en material muerto carecen de interés. El cuero cabelludo tampoco transmite las propiedades de los antioxidantes al folículo piloso.
Los fabricantes utilizan los ‘humectantes’ como parte de la verborrea publicitaria de sus productos. Los propios detergentes del champú se tragan los humectantes añadidos.
Muchos de los productos ‘baratos’ contienen los productos esenciales, necesarios y suficientes (Sulfato de Amonio, dimeticona, cloruro hidroxipropiltrimonio) que verdaderamente mejoran y limpian el cabello desde hace muchos años sin recurrir a los ‘nutrientes’ llamativos y caros. Desconfía de un peluquero que te ofrece el último reclamo de producto. Normalmente usan las formulaciones más simples y clásicas ¿verdad?
Ahora repase la composición de su champú diario para reflexionar y decidir dónde está malgastando su dinero.
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Fuentes y enlaces.
Basta una sesión publicitaria de televisión o internet para revolverse en el sillón y preguntarse hasta cuando el lenguaje, los eufemismos, la letra pequeña y la terminología técnica nos van a intentar engañar y convencer con esta maldita publicidad engañosa para que compremos un producto que tan poco ha evolucionado con el paso del tiempo. Podéis encontrar más información del apasionante mundo del champú aquí,aquí, aquí y aquí.
Si te ha interesado esta entrada, no deberías perderte:
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
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1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
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Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
William Kamkwamba vivía con sus padres en Masitala, una pequeña aldea a 2 horas en camioneta de la capital de Malawi con 50 chozas de adobe, sin agua corriente ni luz, y todas sumidas en la mas absoluta pobreza. Hasta que el chico de 14 años, que había abandonado la escuela por falta de pago, decidió hacer de su ingenio su porvenir y erigió con sus propias manos y basura reciclada un pequeño molino de viento que cambiaría su aldea para siempre. Esta es la historia de un fascinante proyecto y sus mediáticas consecuencias.
Foto del primer molino original levantado por William en Masitala. Fuente
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William nació el 5 de agosto de 1987 en uno de los países más pobres y densos de África: Malawi. Con 13 millones de habitantes, la mayoría rozando la extrema pobreza, tiene una tasa del 14% de infección por VIH y una esperanza de vida cercana a los 43 años. El problema fundamental del país es la necesidad de importar, casi en su totalidad, todos los bienes y energías de consumo, dispensando al país una deuda externa progresiva que le impide crecer y desarrollarse para salir de su condición de extrema pobreza. En 2001 la hambruna se agudizó en todo el país.
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Moving windmills. La historia de William Kamkwamba
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Compartía choza con 6 hermanas y sus progenitores. Ayudando en las tareas de cultivo de tabaco y en cualquier chapuza que generase ingresos a la familia. Sin luz ni agua corriente, las prohibitivas candelas de parafina iluminaban su hogar al caer el sol día tras día; cuando los recursos eran suficientes para abastecerse de ellas en el economato que estaba a 8 kilómetros de distancia.
Puedes descargarte el archivo original y traducido en PDF aquí
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A pesar de no estar escolarizado, William no carecía de ingenio y ganas de aprender sometido, desde que tenía uso de razón, por el instinto de supervivencia. Abandonó la escuela pero devoraba las revistas y los viejos y carcomidos libros que alguna ONG depositaba en en club social de la aldea. A sus manos llegó un ejemplar de una publicación educativa de ciencia que explicaba como convertir el viento en electricidad. Manos a la obra. Era septiembre de 2002.
Con una vieja bicicleta, el ventilador de un tractor abandonado, gomas, madera de eucalyptus y los desechos de agricultores vecinos comenzó a construir el primer aero-generador particular de todo el país.
“Al principio, nos reímos mucho de él”, dice Agnes Kamkwamba, su madre. “Pensábamos que estaba haciendo algo completamente inútil.”
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Detalle del interruptor absolutamente artesanal de la primera instalación de William. Fuente
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Midiendo pieza a pieza, buscando materiales lo más resistentes y ligeros posibles, William consiguió encauzar el viento a través de su molino para llevar la luz artificial a sus asombrados progenitores. Sin saberlo, el bueno de William estaba levantando, no sólo un molino de viento que ayudaría a abastecer de energía a su aldea, sino la bases para la mejora de la deteriorada conciencia auto-suministradora de sus deprimidos compatriotas.
En apenas unas semanas el generador del molino estaba funcionando. Lo que más costó a William fue reunir los 16 dólares que le pedían por una dinamo en condiciones. Un hilo de cobre trenzado de retales dispares, conectaba el generador con una vieja batería de tractor. Esta batería servía a 4 bombillas, una radio e incluso al cargador del único móvil de la aldea. Comenzó con una altura de 5 metros y conforme iba mejorando su estructura y su potencia logró elevarlo hasta los 12. Fue el primero de una serie de molinos que William construyó por toda el pueblo.
Un proyecto mediático
Hasta aquí una historia inspiradora y alentadora. Ahora viene el “Ripple effect” (efecto en cadena) , las consecuencias inesperadas de un azaroso y siempre compasivo destino.
El primer molino era un reclamo. Una construcción que superaba en altura a cualquier choza o edificación de la zona. Un hito visible en la llanura africana desde cientos de metros, que atraía a curiosos y cooperantes y que convirtió a William en el ‘ingeniero’ más joven y admirado de la comarca.
La aldea estaba muy cerca de la carretera que llevaba a la capital y desde ahí se divisaba perfectamente la torre construida por William Kamkwamba. Un periodista de Daily Times Malaui, Sangwani Mwafulirwa, contactó con el chico para hacerle un reportaje. Fue un éxito inmediato en todo el país. Sangwani además, contagiado por el “Ripple effect“, se comprometió a pagar con las ventas de la exclusiva, la re-escolarización de William, que inmediatamente ingresó en un internado en Lilongwe, la capital.
Pero la trascendencia y el calado de la historia no había hecho sino comenzar. Pronto el artículo llegó a la red a través de varios blogs africanos y a los oídos de Emeka Okafor, uno de los más importantes ojeadores del proyecto “Thinkers and doers” de la TED Global. Organización que busca jóvenes talentos al servicio del desarrollo por todo el mundo. El resultado: un amplio reportaje que ha dado la vuelta al mundo y ha permitido a William llamar la atención sobre los problemas de su comunidad.
William siempre ha consentido, inteligentemente, la explotación de su imagen y su inspiradora historia, a cambio de generar más recursos para su aldea y los suyos. Son constantes sus viajes a los Estados Unidos para revender su historia con entrevistas y conferencias. Ha abierto un blog (que evidentemente lo escribe un representante bajo su supervisión). También se encuentra rodando una película documental sobre su vida en Malawi y está escribiendo un libro que publicará en septiembre de este año. Evidentemente hay una gran campaña orquestada en torno a su figura y su historia, y él lo sabe. Ingenuamente acudí a su blog para solicitarle, a través de su email personal, una pequeña entrevista. La respuesta no fue de William sino de un tal Tom Rielly su “US-Based mentor”. Él me informó de su apretada agenda con el rodaje de la película y la imposibilidad de atendernos. Como siempre bajo las sospechas de la exclusiva ruin.
A mediados de los 90, científicos de la universidad de Lund, Suecia, descubrieron un complejo proteínico en la leche humana que mataba selectivamente células tumorales sin dañar las sanas. El estudio fue portada de las mejores revistas científicas y abría un nuevo camino en las terapias contra el cáncer. ¿Puede la ingesta de leche materna ser alternativa al tratamiento de tumores? ¿Por qué no ha evolucionado tan importante descubrimiento en una terapia efectiva? Vamos a intentar buscar la respuesta.
Pedro Pablo Rubens. "Cimón y Pero" 1625. Rijksmuseum de Amsterdam
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Antecedentes científicos.
La leche humana contiene azúcares, grasas, minerales, vitaminas, hormonas, enzimas y proteínas. Componentes, muchos de ellos, que el bebé es incapaz de sintetizar y no podría recibir de otra fuente más que la exógena. Es conocido su poder anticancerígeno para con los bebés aunque nadie ha descubierto cuál es el verdadero mecanismo de protección.
Muchas de las propiedades exclusivas de la leche materna vienen definidas por las características de las proteínas humanas y los aminoácidos que las componen. De todas ellas laAlfa lactalbúmina (alpha-lactalbumin) es la proteína de presencia mayoritaria en el suero lácteo y fundamental para los requerimientos alimenticios del neonato.
Catharina Svanborg, una reputada inmunóloga de la Universidad de Lund, en Suecia, y su estudiante de postgrado Anders Hakansson empezaron, a finales de 1992, a experimentar con leche materna, microbios, proteínas y células en una investigación rutinaria para su Universidad. Durante el proceso, y de forma casual, observaron como las células cancerígenas aisladas disminuían en contacto con la leche humana, suicidándose en masa. Inmediatamente se pusieron a buscar y aislar el mecanismo de autodestrucción y el componente exógeno que lo provocaba. Pero estaban en la Universidad, en un pequeño laboratorio, no en una gran farmacéutica. Las ganas eran infinitas aunque los recursos, mínimos. Catharina formó entonces un equipo de estudiantes de tesinas, compatibilizando y organizando sus tiempos para investigar el nuevo hallazgo.
Gráfico de la síntesis del HAMLET
Pasaron casi tres años hasta que el equipo pudo ofrecer un estudio fiable y científicamente exitoso sobre el mecanismo de suicidio tumoral. En agosto de 1995 anunciaron e identificaron una variante de la alpha-lactalbumin que inducía la apoptosis de células tumorales. Al complejo lo llamaron HAMLET (Human Alpha-lactalbumin Made LEthal to Tumor cells) una desviación de la alpha-lactalbumin con ácido oleico que penetra hasta el núcleo de las células que son sensibles a la actividad tumoral e, interactuando con las histonas, acaba destruyéndolas.
El alumbramiento fue jubiloso a la par que polémico. La comunidad científica no estaba por dar crédito mundial a un crepúsculo universitario de investigación primaria. Sólo el poder empírico del estudio y los numerosos artículos publicados por prestigiosas revistas médicas acabaron por convencer a los reputadísimos pero escépticos oncólogos e investigadores reacios al descubrimiento. Uno de ellos fue el vicepresidente de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (SEC), John Stevens, quién inmediatamente viajó a Suecia:
“[…] No había oído hablar antes de la Universidad de Lund, pero comprobamos que Catharina Svanborg y su equipo eran científicos talentosos y dedicados, y que su descubrimiento era fascinante, por eso no tuvimos inconveniente en conceder la subvención (200 millones de dólares) […]“ John Stevens Vicepresidente de SEC
Cuatro años más para convencer a la comunidad internacional de los poderes del HAMLET y, al mismo tiempo, explorar la forma de convertirlo en un tratamiento aplicable al cáncer y a las enfermedades infecciosas. Así nació “HAMLET Pharma AB”, la sociedad encargada de las nuevas investigaciones.
“Esta sustancia elimina a muchos tipos de células cancerosas. Ha funcionado en todos los cánceres en que la hemos probado: pulmón, garganta, riñón, colon, vejiga, linfoma, leucemia etc. Pero la reacción de las células cancerosas en el laboratorio, no indican necesariamente la reacción de los tumores en las personas” “La única forma de saberlo es probarlo en seres humanos. Quizás sea posible realizar un estudio piloto de seguridad en pequeña escala, dentro de poco tiempo. Tal vez unos 6 meses. No quisiéramos tener que esperar años […]” Catharina Svanborg marzo 2004.
Rebuscando un poco por la red encuentro que, en septiembre de 2006, la multinacional “Natinmune” (especialista en tratamientos proteínicos para cáncer y enfermedades infecciosas, y perteneciente al Holding “Novo Nordisk Foundation”) compró “HAMLET Pharma AB” y con ello todas sus patentes y desarrollos; y anunció la investigación y preparación de un compuesto basado en el HAMLET para su futura industrialización y comercialización. Nada se sabe hoy de sus progresos, estudios y ensayos. ¿?
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Conclusiones
Parece que el esfuerzo de “Natinmune” por sacar al mercado un producto de demostrada eficacia ha sido infructuoso. La pregunta es si esto es debido a dificultades inherentes al proceso de desarrollo o, por el contrario, se debe a un problema subyugado a las presiones económicas de terceros o matrices; más preocupados en seguir manteniendo la cuota de mercado y la millonaria facturación con los fármacos anticancerígenos tradicionales que dejarse avasallar por un nuevo producto, más eficaz e infinitamente más barato por ser fruto del pecho de sus santas madres. Seguro, nunca lo sabremos.
Al mismo tiempo que el HAMLET queda olvidado en el cajón de algún directivo con más remordimientos que escrúpulos, el tratamiento por ingestión simple de leche materna ha sido la elección de muchos pacientes desesperados y ávidos de panaceas curativas. Sin estudios oficiales que corroboren un patrón estadístico y de cohorte, muchos particulares se han sometido a la automedicación láctea con resultados más sorprendentes que científicos.
Según la BBC, Howard Cohenes un Físico-teórico americano con un cáncer de próstata diagnosticado en 1999 y que decidió iniciar una dieta basada en leche humana tras encontrar y estudiar el trabajo de Catharina Svanborg. Después de 4 años de auto-tratamiento ha conseguido mantener a raya los marcadores tumorales. Gracias a que su mujer estaba en fase de lactancia al principio de su tratamiento pudo mantener una cadencia de tomas muy generosa: un biberón (botella pequeña) diario. Con el destete y la dificultad para hacerse con un suministro estable de leche pasó a un consumo bastante más moderado. Todo explicado en el siguiente video
Howard Cohen muestra su dosis diaria de leche materna
Otro caso muy similar es el del Donn Bauer. Doctor en medicina y alejado del escepticismo traumático de Cohen. Con un cáncer de garganta y casi desahuciado inició el tratamiento de la leche auspiciado por un colega, elDr. June Meymand, especialista en nutrición ydueño de una clínica privada en Dallas. Para Donn el cáncer es hoy un mal recuerdo del pasado.
El problema de una posible estandarización del tratamiento simple por ingestión de leche (a falta de la síntesis del HAMLET) es la falta de una regulación y control de calidad en los bancos de leche humana fiados siempre a la palabra de las donantes. Se sabe que ésta contiene y trasmite infinidad de bacterias y virus conocidos y desconocidos y la pasteurización que ofrecen estos bancos no avala la requerida condición natural de la lactancia.
Con todo ello la raíz del problema reside en la falta de inversión en investigación por parte de las multinacionales para lograr unos resultados científicos y estadísticos fiables que ayuden a elaborar pautas efectivas en el tratamiento natural con leche materna.
Enlaces y fuentes.
El artículo y la pequeña investigación surge de la necesidad de conocer y ‘comprender’ la historia de Howard Coheny del Dr. Donn Bauer e intentar descifrar el origen de su (parece) ‘efectiva’ terapia. Algunas de las fuentes de deducción y documentación no referidas en el texto fueron ésta, ésta y ésta.
10.000 personas mueren al día víctimas de los estragos del tabaco. Durante la Segunda Guerra Mundial, el cáncer de pulmón se convirtió en la principal causa de muerte sólo por detrás de las acciones militares. Sir Richard Doll, epidemiólogo inglés, fue el primer científico que relacionó empíricamente el cáncer con el consumo de tabaco. Sus informes y su lucha para convencer a un mundo entregado a la avaricia de las tabacaleras y al irónico destino del hombre Marlboro han salvado, según The Guardian, más de un millón de vidas.
Sir Richard Doll
William Richard Shaboe Doll, el médico epidemiólogo de mayor reconocimiento mundial, Nació en Hampton, Inglaterra, el 28 de octubre de 1912 y se graduó en Medicina en el St Thomas’ Hospital Medical School de Londres, en 1937. Cuando contaba con tan sólo 5 años apostó ingenuamente con su padre 50 libras a que llegaría a los 21 años sin probar el tabaco. A los 13 años -gracias a un hermano enganchado- ya fumaba pipa y cigarrillos con la connivencia de una sociedad extremadamente tabaquista. Durante su estancia en la universidad, el tabaco formaba parte de dieta y rituales de estudio y ocio; sin desaprobaciones sanitarias ni morales.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos empezaron a interesarse por el excesivo número de episodios oncológicos registrados en el frente. Los hospitales se llenaban de enfisemas pulmonares y terminales. La maquinaria sanitaria encontró motivos y excusas inherentes al contexto bélico: armas químicas, industria militar, mediocre alimentación, poluciones bélicas etc. No había motivo para achacar la incipiente pandemia a un vicio heredado hace más de 2000 años de los primeros indígenas Americanos.
“En los años treinta, ninguno de mis maestros de la escuela de medicina decía que fumar era perjudicial”, recuerda. “Los libros de texto médicos de los años cuarenta hacían muy breves referencias a los cánceres de labio y lengua, y a la ceguera causada por la combinación de pipas y la malnutrición […]” Sir Richard Doll
Anuncio de la marca Winston por Los Picapiedra. ¿Dirigido a…? 1960
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Cuando acabó el conflicto el Dr. Richard Doll empezó a trabajar sobre las causas de la úlcera gastro-duodenal para el Consejo de Investigación Médica de su país, que a su vez estaba empezando a investigar la incidencia de cáncer de pulmón. AustinBradford Hill, un reputado epidemiólogo de la London School of Hygiene, conociendo las aptitudes y paciencias del aprendiz, requirió los servicios de Richard para que le ayudara con el estudio.
En 1949, el principal imputado por el Consejo de Investigación Médica como causa inherente a las ingentes tumoraciones era el problema de contaminación atmosférica asociado al desarrollo industrial y bélico. El propio Richard Doll defendía la teoría institucionalizada aunque barruntaba otras causas asociadas al uso de nuevos betunes y alquitranes en la construcción de carreteras.
A finales de ese año comenzó el primer estudio de control estadístico. Los doctores empezaron a visitar a cientos de pacientes en los hospitales londinenses para hacerles un cuestionario detallado en los primeros estadios de la enfermedad. Se les preguntó por hábitos, si fumaban, si habían trabajado en la construcción de carreteras etc.
“Lo más llamativo era que si la persona encuestada era un no fumador, el diagnóstico siempre tendía a cambiar. Pero si se trataba de un gran fumador el diagnóstico era casi siempre de cáncer de pulmón. En 649 casos con cáncer de pulmón solamente había dos que no fumaban […]” Sir Richard Doll
Anuncio de ‘Salem cigarettes’. Fumar es wonderful. 1965
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Lo que hoy parece una evidencia irrefutable resultó entonces una reivindicación de la causalidad sorprendente. Nadie hasta entonces había encontrado una asociación tan clara y científica al problema. A la conclusión de este primer avance epidemiológico el Dr. Richard Doll dejó de fumar para siempre.
Pero los problemas no habían hecho sino comenzar. Los escollos para institucionalizar el estudio comenzaron con el mismísimo director del Consejo de Investigación Médica al sugerir éste que los resultados podrían aplicarse sólo a la capital. Inmediatamente Richard Doll extendió el estudio de control a 5.000 nuevos casos en Cambridge, Bristol, Leeds y Newcastle con idénticos resultados. A principio de 1951, con el trabajo completo, acudieron a Hugh Glegg -entonces editor del British Medical Journal- y de inmediato éste publicó su artículo.
“Si había una nota sobre el tema en el periódico o en la radio, el reportero siempre tenía el cuidado de mencionar que el doctor fulano, vinculado con la industria tabacalera, afirmaba que el estudio era controvertido y que no se había demostrado la causalidad […]” Sir Richard Doll
El Dr. Richard Doll siempre creyó que era labor de los investigadores informar y no hacer campañas de concienciación. Por ello, en octubre de 1951, decidió ampliar el análisis (ahora de cohorte) y examinar, durante tres años, los hábitos de más de 40.000 médicos (un gremio por entonces muy fumador) y así contraprobar las conclusiones del estudio prospectivo con el de control. También dejo encargado a su equipo de investigación de la Universidad de Oxford el seguimiento de todos los pacientes encuestados durante, al menos, 50 años. Con ello se ganó la irrefutabilidad del mejor estudio epidemiológico sobre los efectos insanos del tabaco.
El departamento de salud inglés estudió los resultados del estudio de cohorte que demostraban, cada vez mejor, el papel nocivo de la droga. Elaboraron un informe para el Dr. Richard Doll en el que respaldaban la disminución –que no el cese- del hábito de fumar, para que los fumadores muriesen con 65 años y el estado se ahorrara las pensiones.
El 12 de febrero de 1954, el por entonces ministro de Sanidad británico, Iain Macleod, declaró en conferencia de prensa y mientras fumaba un cigarrillo tras otro, que el gobierno reconocía, finalmente, la relación entre tabaco y cáncer.
El Dr Richard Doll, caballero de la Orden de Honor inglesa y nominado infinidad de veces al premio Nóbel, falleció en Oxford a la edad de 92 años el 24 de Julio de 2005, un par de meses después de inaugurar el edificio Richard Doll(Centro de investigaciones epidemiológicas que lleva su nombre) en Oxford.
Enlaces y fuentes.
A Sir Richard Doll me lo presentó mi amiga la wikipedia. Como habréis deducido los que me seguís, me encantan los personajes con alta trascendencia histórica. Leyendas científicas fuera del star-system que han dejado huella por su trabajo, no por su fama. Otras fuentes aquí, aquí y aquí. Los vídeos que ilustran cronológicamente esta entrada son muestra de la evolución histórica que ha tenido la publicidad en torno al tabaco, siempre por detrás de sus trágicas consecuencias sanitarias. Al teclado un ex-fumador.
Thanks to the endearingly confused efforts of a young cartoon fan in 1964 we have the following charming sequence of letters to enjoy. The fan in question - Wendy - fancied acquiring some pictures of Woody Woodpecker and the character's creator, and so attempted to ask him directly. Indeed the request reached Walter Lantz, but not without a brief detour […]
Las guardias de puerta (estar 24 horas en Urgencias) dan para mucho. Te dan soltura, mucha capacidad de manejo de patologías urgentes, te espabilan y te dan material para escribir un libro, en algunos casos una enciclopedia.No quiero que este artículo se entienda como una queja, sino como una serie de hechos que he visto en mis guardias, hechos que me gustar […]