Cuando un ateo y un cristiano se encuentran por Navidad

Las cenas familiares navideñas ilustran el mejor mestizaje ideológico de la porfía rancia española. Linajes completos -con algún cuñado postizo- nos reunimos una y otra vez, entorno a una orgía de viandas, para reivindicar nuestros lazos genéticos mientras procesamos doctrinas incompatibles. El rito cristiano se asume como universal en esta sana pluralidad ideológica pero: ¿Os atreveríais a hacer el brindis por Richard Dawkins mientras la abuela levanta el rosario? ¿Es posible un debate conciliador de sobremesa? Vamos a intentarlo.

Panfleto ateísta. Viñeta de Dan Piraro. Vía

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Para recrear este encuentro he invitado al blog a conversar a uno de los cristianos más ortodoxos del panorama periodístico español. Don Alberto Artero -Alias McCoy- director adjunto del diario El Confidencial, director del suplemento financiero Cotizalia, autor del blog ‘Valor Añadido y director de Titania Compañia Editorial -editora de El Confidencial- …¡un mindundi vamos!. El señor McCoy -licenciado en el ICADE y  al que estaré eternamente agradecido- se moverá por los caminos de la ortodoxia católica más moderna y acérrima. Un servidor tratará de ponerse en el papel del cuñado ateo, impío y postizo; convidado de piedra en la cena y ateo vocacional, intentaré velar por los honores del escepticismo más radical.

Manoseando las peladillas recicladas, con el mantel ya deslustrado, sembrado de migas y manchado de vino por la eterna y más divina de las sobremesas nos disponemos a alimentar, desde el respeto, la tolerancia y de manera absolutamente informal, uno de los debates más antiguos y manidos que se recuerdan ¿Te apuntas?

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El debate

…Soy ateo indulgente por evolución lógica. Nací agnóstico, como todo el mundo, y fui cultivado involuntariamente en el cristianismo más ortodoxo de los curas caza talentos. Con la madurez que da la educación libre extraescolar, elegí la puerta del escepticismo radical pero siempre desde esa tolerancia cuya ausencia continuamente nos reprocháis. Prueba de ello es que, dentro de unas semanas, bautizaré a mi tercer hijo bajo un rito impuesto en el que no creo. Hay personas en mi familia que acabarían infartadas si no lo hago, pasándose por el forro de sus caprichos ideológicos, todos mis respetables principios. Pero yo les quiero a rabiar, y jamás les haría ningún daño. Dime Alberto ¿Quien es entonces el intolerante?

Dios es un Hoax. Viñeta original de JRmora


Creo que es un error tomar la parte por el todo. En todas partes cuecen habas y hay gente de diferente talante. Sinceramente, tu propia argumentación me lleva a pensar que la Iglesia, si de algo peca, es de tolerante como prueba el hecho de que un ateo convencido como tú pueda bautizar a su hijo sin siquiera someterse a una mínima catequesis preliminar. Te recuerdo que el rito recoge la voluntad de los padres de educar al niño en la fe católica. No hay un juicio previo sobre tu persona como no lo hay sobre cualquiera que quiera acercarse a una casa que es la de todos.

Me hace gracia que vincules tolerancia con daño. No conozco a muchos católicos que vayan aporreando a agnósticos o ateos por las calles, sinceramente. Tampoco creo que haya un daño moral por tratar de poner en práctica una moral cuyo principio máximo es el otro, que está en la base de cualquier relación amorosa. Sin embargo, sí que veo ataques al sentimiento religioso sobre los que la Iglesia y sus fieles no se pronuncian: viñetas jocosas sobre Dios o los curas, desfiles con caricaturizaciones obscenas, uso indebido del signo de la cruz. Elementos todos ellos que en otros lares acabarían con la cabeza de sus autores rodando por el suelo. Esa sea quizá la manera actual de poner la otra mejilla. Si hay intolerancia como regla, que lo dudo, no está en el bando creyente. Te lo aseguro.

Viñeta de Manel Fontdevilla

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¿Tolerante porque me permiten bautizar a mi hijo sin catequesis preliminar? Perdona amigo, pero la iglesia, dentro de su interesada política de expansión, no se puede permitir hoy el lujo de censurar nuevos fichajes, aunque éstos sean del bando enemigo ¿Dónde está la coherencia? Los seminarios se vacían al ritmo frenético de las pérdidas vocacionales. Ya no podéis cultivar la evangelización del miedo a lo desconocido a cambio de panes, peces o cuidados intensivos. Ahora el acceso a la información es mayor y los canales sectarios más restringidos se desmontan fácilmente desde el escepticismo. Hay ONG’s y asociaciones laicas libres del pensamiento dogmático que hacen la parte respetable de vuestro trabajo sin ritos ni interés por perpetuarse. Ahora podemos elegir lo que pensamos, a quién ayudamos y hacerlo en libertad. Esa es la intolerancia que reprocho, aquella que durante siglos y mediante instrumentos evangelizadores rancios, ha impedido el desarrollo doctrinal autóctono a cambio de bienes y actos de primera necesidad.. chantajeando emocionalmente al sometido; ya sea indio, negrito africano o niño inmaduro europeo. El guión es insuperable, el método basado en el amor y la ayuda; impecable y exitoso. El cuento perfecto. Por algo lo llaman “La historia más grande jamás contada“.

Pero creo que el esquema cristiano ya no vende como hace 50 años y se sustenta por el patrimonio, la fuerza de su lobby y la penetración histórica de sus ritos; léase Navidad, fiestas de guardar y cancionero libre de derechos. La religión siempre ha sido la excusa del inconsciente, la coartada vital o atajo de fe del que no encuentra respuestas fáciles a preguntas trascendentes. Pero es que la vida está llena de preguntas sin respuestas y yo no necesito un ‘superhéroe’ para responderlas. Lo siento, pero me niego a prostituir mis credenciales mundanas por el legado creacionista y divino de tu iglesia.

Los ateos, además, no estamos organizados, no tenemos una multinacional jerárquica y evangelizadora que vele, ante todo, por su patrimonio ideológico y material. Aporreamos desde el sentido común -y no desde el divino- para ejercer nuestro derecho al libre pensamiento. Todo lo demás es agrandar la mitomanía mártir que alimenta vuestro discurso de enfrentamiento.

El pescador. Viñeta original de Alberto Montt.

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Me encantan que ambos compartamos un principio común: el de la libertad. La que tú tienes para no creer y la que yo tengo para hacerlo. Mi decisión, como comprenderás, es meditada. No es el resultado de una herencia social o de una imposición paterna. Si fuera así no podría enfrentarme a un diálogo como éste. Caería en la retórica de los tópicos, algo siempre pobre argumentalmente. Si soy católico es porque así lo he elegido y te garantizo que, pese a que tal decisión puede aparentemente traer más servidumbres que beneficios, ocurre exactamente lo contrario. Al final la libertad no es tener mil caminos para elegir en la vida (lo que al final puede generar angustia) sino, creyendo saber el camino correcto, tomar las decisiones adecuadas para no salirse del mismo. Es lo mismo que hace cualquiera que opta por un objetivo vital. No estoy descubriendo la pólvora.


Siempre he contemplado mi fe en términos de experiencia, aunque racionalmente se pueda llegar a ella. Hay un límite a nuestro razonamiento que no se puede explicar científicamente y donde cabe la figura de Dios. Sin embargo, no es mi caso. Hace tiempo que me planteé el absurdo del contenido de las Escrituras o del hecho que Dios esté aparentemente en una cajita esperando que vengamos los hombres a pegarle un bocado. Sin embargo, cuando uno busca aplicar el mensaje que aquellas encierran o convierte lo intangible en una relación, todo cobra un sentido. Obviamente para el que no está abierto a la trascendencia, resulta imposible encontrarla.

Dicho esto, frente a tu discurso demoledor sobre la obra de la Iglesia, me encantaría recordarte el papel que juega en la actualidad Cáritas que es diocesana y por tanto dependiente de la Jerarquía Católica, o el resto de los comedores asistidos por órdenes Religiosas de todo tipo: desde los Hermanos de San Juan de Dios pasando por las Hermanitas de los Pobres o las Misioneras de la Caridad que son las que atienden, como su propio lema indica, a los pobres de los pobres. O la Comunidad de San Egidio que todas las noches reparte comidas por las calles de algunas ciudades españolas. Cuando nadie se preocupa de los más desheredados en el mundo, siempre aparece un religioso por ahí rondando. ¿Qué gana la Iglesia de todos estos pobres?, ¿crees de verdad que en los que no tienen nada la Iglesia ejerce un chantaje emocional?

Publicistas de la Nada. Viñeta original de JRMora.

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Dices que el exceso de libertad y de opciones vitales pueden generar angustia cuando a mi sólo me producen placer y satisfacción. La angustia me viene del tiempo perdido por tener que reciclar mis principios en mitad de una opción que yo no elegí. Sin embargo, tú dices luchar continuamente por no salirte del camino que crees correcto, como si tuvieras que rendir cuentas a alguien o a algo. Ahí está, para mi, la clave. El católico es tan honesto en su doctrina que se flagela constantemente en la utopía de sus altruistas objetivos. La instrumentalización del amor  y el pecado para alcanzar la salvación personal no es irreprochable, aunque muy efectiva y contagiosa. Invididualiza el mismo principio de acción que otros mecanismos religiosos reprobables como la “Guerra Santa” islámica; extorsionando conciencias aunque sea dentro de valores estrictamente éticos e individuales. Pero sigue siendo un salvoconducto doctrinal y sospechoso que además utiliza, para alcanzar la liberación, muchos valores mezquinos propios del ‘rebaño jerárquico’ que debe rendir cuentas a su creador: la abnegación, el sacrificio y la penitencia, la compasión, la constricción, etc…

Respecto al principio de libertad que compartimos deben vincularse excepciones. Libertad hasta que la pastoral cristiana choca con los principios laicos vigentes y aprobados democráticamente en el marco de un Estado aconfesional. Libertad hasta que el discurso del lobby católico pro-vida-celular arremete contra el derecho irrenunciable de una futura madre a tener una maternidad consciente cerrando los ojos al verdadero problema del aborto. Libertad hasta que la sexualidad natural, mal entendida y encarcelada entre hábitos casposos, se rebela y ceba con los más débiles. Libertad hasta oír, de la cadena amiga, el discurso absurdo de la manicura africana para desprestigiar el uso de preservativos en el continente vecino. El laicismo huye del proselitismo y no intenta inmortalizar sus principios a costa de libertades ajenas. Puedes creer en tu Dios, puedes vender tu futuro al mismísimo Diablo si quieres. Tendrás mis respetos; pero no pretendas que apruebe tus dogmas si con ellos coartas los derechos del prójimo.

Las camareras de muchos de esos necesarios comedores llevan hábitos, e invitan a rezar a Dios ‘antes’ de almorzar mientras consuelan tu desgracia bajo la atenta mirada del omnipresente crucifijo. La escenografía perfecta para conminarte a la reflexión personal. Aunque no todas las obras sociales sean así no hay ninguna que se escabulla de algún tipo de adoctrinamiento. Cáritas no es una ONG y su primera misión es evangelizar -no lo digo yo-, pervirtiendo el amor y su estupenda e innegable labor social bajo el prisma del proselitismo encubierto. Me da igual a qué escala. Para jugar con el dinero y la compasión ajena no basta con ser independiente, también hay que parecerlo. Por eso nacieron las ONG, emancipadas del Estado y de cualquier marco ideológico.

Evolución cristiana. Viñeta original de Don Addis.

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Tal y como te comentaba en mi anterior respuesta, la experiencia cristiana sólo se puede entender en términos de relación. Todos estos mandamientos se resumen en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Sin ese condicionante básico, todos tus reproches son legítimos y el sentimiento religioso se convierte en un compendio asfixiante de normas que hay que cumplir bajo la amenaza de un castigo eterno. Dios mío, qué tragedia vivir así. En una experiencia de amor es en la que se entiende el concepto de libertad, ya que uno toma sus decisiones no en función de su apetencia sino de la mano de la felicidad que desea en el ser amado y que, a su vez, le hace más feliz. Como ocurre en el noviazgo, el matrimonio o la relación con los propios hijos. Como bien sabes el placer y la satisfacción a los que aludes se agotan en sí mismos y siempre piden una reposición. Para mí, sería angustioso vivir así.

Evidentemente vivimos en un estado aconfesional. Pero hay que hacer dos precisiones. Una, lo que elige la mayoría no tiene por qué ser necesariamente lo mejor para la sociedad. Hay ejemplos en la Historia para aburrir. El derecho natural recibe tal nombre porque reúne los elementos básicos de convivencia que garantizan la subsistencia de la especie: perpetuación y aprendizaje. Cuando el derecho positivo pasa por encima, la sociedad está yendo contra tales principios esenciales. Dos, el discurso de la Iglesia, como ocurría ya en tiempos de Cristo, va dirigido a sus feligreses como palabra de aliento y a la sociedad en general como denuncia. Gracias a Dios, y lo digo conscientemente, los tiempos de identificación entre Iglesia y Estado han pasado a mejor vida. En ese ámbito es en el que hay que entenderlo. No estoy de acuerdo en que el laicismo no haga proselitismo. De hecho lo hace de un modo negativista, esto es: negando la capacidad de la Iglesia de emitir su opinión en el marco antes mencionado.

Dos reflexiones finales antes de ceder el turno. Arribar a las manidas y subrayadas costas del uso del preservativo como argumento de reproche fundamental a la Iglesia no deja de ser excesivamente simplista. Por dos motivos. Primero, si alguno cree que la apertura de las puertas del Cielo va a depender del uso o no de un preservativo es que no ha entendido nada. Si se trata de coger el nabo por las hojas pero resulta extraordinariamente frustrante, devalúa la conversación. Dios juzga las intenciones, no las acciones al contrario que la justicia terrena. No vale el oficialismo, insisto, como en cualquier otra relación: tiene un recorrido muy corto. Segundo, como cualquier otra organización la Iglesia establece un marco de referencia al que se circunscribe la actuación de sus fieles. Es inevitable que así lo haga dado su alcance global. Tengo cinco hijos, el mayor de ocho años. Entenderás que en mi ámbito religioso he tenido muchas conversaciones sobre paternidad responsable. Te puedo garantizar que la Iglesia respeta y protege la casuística individual más allá de los que son ajenos a su realidad puedan creer.

Queda, por último, la cuestión de la intencionalidad o no de las organizaciones caritativas cristianas. Mientras la gente que desarrolla esta actividad señala a la luna de las personas a las que atiende, algunos prefieren quedarse mirando el dedo. La labor que realizan está sustancialmente por encima de cualquier intencionalidad aviesa. Claro que Cáritas es diocesana y su fundamentación es católica. Pero ¿de verdad crees que importa a la gente que acude a sus comedores, que les perciben como una amenaza para su libertad? O por ponerte un ejemplo aún más radical. Cuando la Madre Teresa de Calcuta elige ayudar a los pobres entre los pobres, atendiendo a los desheredados de la Tierra, con independencia de su adhesión a Roma, ¿piensas de verdad que los que no habían tenido nada pensaba que los que vivían sin nada y aún así les ayudaban estaban tratando de sacar partido de ellos?

El Descendimiento. Viñeta Original de JM Nieto.

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Barrunto, por tus reflexiones, la corriente diocesana menos ortodoxa. La que basa su autoindulgencia y perdón en la libre y personal interpretación del espíritu más dogmático, librándose de las -según tú- ‘simplistas falacias antieclesiales’ con argumentos tan casuísticos como egoístas. Es curioso como este razonamiento de la ‘interpretación teológica a medida’ es propio de la facción más cultivada y con mejor acceso a la información de tu iglesia, la misma que no hace nada luego por reprochar y escindirse de la parte rancia y poderosa. ¿Estás seguro que todas las ovejas del rebaño hacen, como tú, una ‘exégesis’ libre fuera de manuales bíblicos legítimos? ¿Si el oficialismo es sólo un ‘marco de referencia para sus fieles’ por qué existe la amenaza de excomunión? ¿Si el discurso de la iglesia es una mera denuncia a la sociedad, por que tanto interés en imponer criterios a los legisladores?

No hay nada que hacer, ni pienso discutir con los ‘adictos a la metafísica de fe’. Ese es el triunfo de mi ‘Razón’ y mi ‘Experiencia’. Por eso me centro en la proyección social de tu doctrina: la Iglesia. Aquella que ha rehuido, desde siempre, revisar sus obsoletos criterios para adaptarse a la modernidad de la misma forma que han hecho la ciencia, la medicina, la cultura e incluso la política. Esta renuncia, cargada de intransigencia en los temas que más agobian a la opinión pública, construyen un universo paralelo y alejadísimo de la sociedad real y sólo sustentado y alimentado por su propia jerarquía y los movimientos individuales de fe.

Aún así, me ha enriquecido poder charlar con un ‘cristiano moderado’. Es como mirarse al espejo del pasado y descubrir que el camino está bien ‘desandado’, reafirmando lo que ya medité, en soledad, más de una vez. Reconozco mi irreverencia en la propuesta como tu valentía en aceptarla, lo que ennoblece tu criterio.. al fin y al cabo compartimos el mutuo aprecio, sin que obre ningún Dios de por medio…claro.

Un saludo, Alberto, y hasta siempre.

Criaturitas. Viñeta original de Manel Fontdevilla

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Bueno, yo creo que estoy, por el contrario, en la corriente diocesana más ortodoxa. Sería completamente absurdo que en una institución cuyo fundamento es el amor, no hubiera comprensión suficiente con cada circunstancia personal. De ahí que sea más importante la intención que el acto y de ahí que, en mi modesta opinión, el “fraude de fe” que consiste en el cumplimiento de la norma ausente de cualquier referencia caritativa sea censurable no sólo por la actitud en sí sino por el descrédito que produce sobre la propia Iglesia. Desgraciadamente es una herencia que hemos recibido de otras épocas y que estamos llamados a superar. Los cristianos por tradición nunca han cambiado el mundo a mejor. Los cristianos por convicción sí. Pensar que por hablar de un preservativo estoy haciendo exégesis fuera de manuales es tenerme en un muy alto concepto, cosa que te agradezco. Pero, vamos, sólo estoy aplicando el sentido común en términos de relación. No hay interpretaciones teológicas a medida. Ya me gustaría…

Me encantan los clichés que se han ido consolidando a lo largo del tiempo, como ese de la Iglesia rancia y poderosa a la que aludes. Me encantaría saber, lo dejaremos para otra ocasión, dónde se encuentra para ti el límite. Me encantaría que conocieras la vida de Juan Pablo II, guardián de la ortodoxia más retrógrada, según algunos. Mira lo que hizo este hombre durante toda su vida. ¿Cuándo el cordero tomó la piel de lobo?, ¿por el hecho de ser primero obispo y después Papa? No hombre no. Creo que los del este del Muro de Berlín tienen mucho que agradecerle. Al final hay que comprender la naturaleza de una organización como la Iglesia, depositaria de la fe y la tradición, y el papel que ha de jugar en la sociedad actual. Sería imposible asegurar su subsistencia sin gente que velara por la ortodoxia. Entrar a nivel oficial en casuísticas individuales o colectivas sería el principio de su fin.


Igualmente me hace gracia el debate de la excomunión. Vamos a ver, la gente se excomulga sola y lo único que hace la Iglesia es constatarlo. Separar la excomunión del concepto de pecado, esto es de rechazo voluntario a Dios en mi vida provoca este tipo de debates absurdos. Hay excomunión porque hay previamente un pecado tan voluntario y tan grave que pone de manifiesto el deseo del que lo comete de alejarse de la fe católica. Es su decisión. Nadie lo obliga a ello. Salvo que sus principios tengan la misma firmeza que una veleta o ponga por delante lo conveniente frente a lo permanente. Y cuando tiene una dimensión pública tal alejamiento, lo lógico es que tenga un procedimiento especial el arrepentimiento. Dicho esto, toda denuncia tiene por objeto que se evite lo denunciado. Por tanto no creo que haya margen para el debate entre denuncia e imposición. Sin embargo sí que es cierto que la insistencia es directamente proporcional al riesgo que para la sociedad la Iglesia percibe en determinadas decisiones políticas. Si ves que un coche va hacia un precipicio, gritarás tanto como puedas para evitarlo. Pero tú no llevas el volante.

Muy interesante tu reflexión final porque es precisamente la razón (saber que hay un límite a partir del cual no hay una explicación racional para mi existencia y su sentido) y la experiencia (como relación) las que me llevan a creer. Como ves no estamos tan lejos. Sólo concluir con una reflexión final. Lo moderno no es necesariamente lo mejor como ya denunciara Chaplin hace 70 años. Siempre he asociado progreso con avance y mejora. Desde ese punto de vista la Iglesia es progresista: defiende la vida del que no ha nacido (frente a la voluntad, caprichosa en ocasiones, de la mujer), cree en el valor hereditario del matrimonio a través de la paternidad responsable (frente al hedonismo del que prefiere acumular riquezas o experiencias al sacrificio de criar hijos), en el respeto por los mayores frente a las prácticas eutanásicas y así sucesivamente. Cultura de vida frente a cultura de muerte.

Te agradezco enormemente la oportunidad que me has brindado. Lo importante, como bien dices, es que la postura que se adopte sea consecuencia de una reflexión e invite a una acción. No obstante, he de confesarte que guardo un as final en la manga: rezaré por ti, por ese niño que vas a bautizar y por todos los que te rodean. No te asustes, es parte de un diálogo menos frecuente del que me gustaría con ese Dios que desconoces en su fondo y te espanta en sus formas más formales, valga la redundancia. Y lo haré como siempre: sin esperar nada a cambio, desde el agradecimiento y sabiendo que… para El nada hay imposible.

Con todo mi cariño.

House. Fuente original

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Epílogo

Esta sobremesa ‘epistular’ duró casi tres semanas de intercambio de correos y pareceres entre Alberto Artero y un servidor. La idea surge tras varios ‘twitteos’ polémicos durante las manifestaciones pro-vida-celular de Madrid de hace unas semanas y tras canjear también, opiniones  antagónicas en el caso Agel. Quiero agradecer públicamente el sometimiento -con alevosía y en campo contrario- al que se ha entregado sin discusión ni prebenda alguna y os pido seriedad y respeto en el debate. Gracias también a @JRMora y @Ondasolitaria por ayudarme con la recopilación de viñetas. No es fácil encontrar humor anti ateo.

Un último mensaje al señor Artero:

Según aprendí en mi época esclava, el rezo es un acto de constricción privado y reflexivo excepto en liturgia comunitaria. Como dar limosna al pobre, no debe ser publicitado. El envanecimiento del rezo para con el prójimo y, sobre todo,  su expresión pública; muestra cierta soberbia autocomplaciente y vuelve al chantaje emocional del que tanto te he hablado. Hubiera preferido que, en vez del rezo personal dirigido, utilizases un instrumento imparcial para purgar mi supuesta condena ¿qué tal unas cañas?

Saludos

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-Los niños (perdidos) de Dios. Ángeles del sexo

-La hipocresía del ejército

-30 años de soledad en las montañas de Alaska

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78 Responses to “Cuando un ateo y un cristiano se encuentran por Navidad”

  1. pedro dice:

    aunq digas que no crees en Dios …….. yo se que por dentro o en lo mas profundo tu crees en Dios ……….. para tener un encuentro con Dios tienes que ser sincero con el ….. yo actualmente estudio para ser sacerdote …. aun no tengo un encuentro con El …… pero el me habla .. e incluso a ti tambien te habla pero tu no quieres oirle … animo estare orando por ti ……. pidele la gracia a Dios de poder escucharle …..

  2. Miguel Angel dice:

    Gracias por un artículo tan interesante. Y más gracias por los estupendos comentarios que le siguen. Son increibles, de verdad. Si la gente piensa realmente lo que escribe es para mondarse de risa.

    Tan solo permítanme una pequeña reflexión: Si desaparecieran las normas rígidas, la obediencia debida, la misa obligatoria, los prelados, los pecados, ¿acaso no seguirían teniendo amor, paz, prudencia, bondad, solidaridad, fraternidad, etc.?. ¿Quién necesita una Iglesia?. ¿Tan ciegos están por la fe que no se dan cuenta que una religión es tan solo un partido político?.

    Diviértanse, pero no traten de hacerme jugar con sus cartas.
    ¡Ah!, y recuerden que Dios probablemente no existe.

    Un apóstata.

    • pedro dice:

      si Dios no existe … te pregunto ¡¿ quien creo el universo? de donde proviene todo .. quien te dio la vida ….. miaguel piensa y veras que vas a encontrarla una respuesta mas logica atu pregunta ……..

      • ramon dice:

        Y porqué debería haberse creado el universo? Probablemente siempre haya existido.
        Y, en caso que existiese, quin creó a Dios? otro Dios?

  3. Jose dice:

    Un ateo es ateo, es decir, no cree en Dios, no porque lo haya elegido él, sino porque no ha experimentado al Ser Supremo que nos creó. Si lo hubiera experimentado, no podría no creer, y si lo hiciera se estaría engañando a sí mismo. Esta es la incoherencia del hombre, a lo largo de toda su historia, a lo largo de toda la historia de la humanidad.
    Un ateo es ateo porque no ve la luz, no ve la Vida que ilumina su propia vida. En definitiva, está ciego del espíritu.
    Un ateo es ateo porque quiere. Porque cree que él tiene la verdad. ¿Pero qué verdad, si no cree en nada?
    Qué sentido tiene entonces la vida que vive. La vida creada procede de la Vida increada, de la Vida Infinita.

    Ojalá en esta Navidad Dios encarnado entre en la vida de los hombres. Pero eso solamente ocurrirá si le dejamos entrar. Dios no está con los que no quieren estar con El. Esa es nuestra libertad. Así de perfectos nos creó el Creador.

    En Navidad se produce el mayor Regalo que Dios puede hacer a los hombres: Por Amor Infinito al hombre, por su situación de miseria en la que ha quedado por no querer estar con El, Dios se rebaja de su rango de Majestad Infinita, y nos llama a participar así de su misma Divinidad. Se realiza, se efectúa, se lleva a cabo en el tiempo, la Verdadera Alianza de Dios con el hombre.

    Y como bien dice Pedro Solar más arriba, nace como y donde ni los más pobres de la Tierra nacen, en una cueva, en el barro, rodeado de animales, aunque en calor casi infinito de su Madre, María, que al ver que los hombres no le quieren recibir, lo deposita en el pesebre, cumpliendo así la voluntad del Padre. Tal y como dice la Escritura: “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron”

    Esto ocurre cada año, por Navidad. En el silencio de los incomprendidos. En la espera sin fin del que ama infinitamente a los hombres, sin esperar nada a cambio.

    Feliz Navidad a todos, a los que creen y los que no creen.

    Un abrazo inmenso!!!!

  4. Pablo dice:

    Antes de nada, felicidades por el post porque es enooorme en todos los sentidos.

    Desde mi condición de ateo, me ha gustado revivir el eterno debate que siempre se te plantea ante quien posee “el don de la fe”.
    Después de leer el post entero, se me queda la sensación de siempre: la postura religiosa es incoherente consigo misma en muchos aspectos, no voy a entrar en detalles no vaya a salirme un comentario infinito. En este caso el portavoz católico ha elegido muy bien los argumentos para apoyar su discurso, mencionando por ejemplo la obra de Teresa de Calcuta, probablemente una de las “mejores” cristianas de la historia. Pero me habría gustado también leer algo sobre El Vaticano (por poner un ejemplo), un Estado Soberano amurallado con una seguridad parecida a la del Pentágono e infinidad de riquezas (no sólo materiales) escondidas.
    También estoy de acuerdo con Kurioso en que, como en todas las religiones, existe mucha propaganda disfrazada de obra benéfica.

    Sin llegar a coincidir con los ateísmos más radicales de otros comentarios anteriores, se me encoje el alma y se me arrugan las entrañas cada vez que oigo (o leo en este caso) hablar a un religioso de tolerancia, cuando la religión en general (no sólo la católica) es el mayor constructor de barreras personales de la historia junto con la política (que aunque se niege, ambas van siempre de la mano). No tenemos más que echar la vista atrás para ver la cantidad de gente que ha muerto asesinada o ha sufrido calamidades en el nombre de Dios, de Alá, de los Dioses paganos, o de otro ente supremo cualquiera. Seguro que ni la peste, ni el SIDA, ni el tabaco han matado a tanta gente como la religión.

    Sobre la supuesta burla o intolerancia de los ateos; creo que un ateo, desde su posición imparcial no necesita por lo general atraer a nadie hacia su ateísmo, ni pregona sus creencias a los cuatro vientos para intentar convencer a los demás de que están equivocados. Un ateo nunca denomina su doctrina como “un don” o “la luz”, términos que implican algo bueno que tú tienes y los demás no. Es más, a mi como ateo me parece cojonudo que cada uno crea en el ser supremo que más le guste y que lo llame como quiera, si eso le hace sentirse mejor o ser mejor persona. Gracias a eso puedo congeniar igualmente con un católico, un islamista, un budista, un judío u otro ateo como yo. Y ahí, pienso yo, es donde reside la verdadera tolerancia.

  5. polizon dice:

    lo unico cierto, es que actualmente existe, una gran campaña anticatolica, en muchos frentes, pagada por el dinero de todos y auspiciada por una falsa tolerancia, que a nadie engaña, solo a ellos mismos, yo pido tener la misma oportunidad que tiene un ateo, que al hacer la declaracion de la renta, tiene la opcion de marcar o no si su dinero va o no a la iglesia, soy ateo politicamente y sindicalmente, y me gustaria tener la posibilidad de asegurarme de que mi dinero no va a ningun politico, y menos a ninguna garrapata sindical, que lo unico que hacen es chupar del trabajador, pero claro como vivimos en la democracia perfecta, en la que todos tenemos las mismas oportunidades, pues yo simplemente, no la tengo

  6. Hel dice:

    La misma discusión la han tenido unos amigos míos, que no están casados por la Iglesia, sobre el bautismo de sus hijo. Su familia quiere que lo bauticen, y presionan para ello. Ellos dicen que hasta que el chaval no tenga uso de razón, y capacidad para elegir por si mismo, que no le van a imponer ninguna religión. Los padres dicen que al no bautizarlo eligen por él, mis amigos insisten en que el ateísmo no es ninguna religión, y que lo mismo que no lo van a bautizar, tampoco lo van a circuncidar, ni lo van a bautizar como evangélico, ni le van a dar instrucción como mormón etc. Y cuando le sacan el argumento de que hay que bautizar al niño porque si se muere no va a ir al Cielo, les contestan que un Dios que manda al infierno a un niño no puede ser todo bondad, ni todo Amor como dicen, así que se se esperan.

  7. Me ha parecido genial, independientemente de las ideas de cada uno poder echar este rato en leeros.
    Ah, para que se vea mi opción: Feliz Navidad.

  8. Pedro Solar Santibañez dice:

    Queridos contertulios blogueros, como ya se acerca la Navidad y es el tema que nos convoca, con mucho cariño les envío el siguiente pensamiento:

    El núcleo de la fe cristiana es la Encarnación del Hijo de Dios, es Jesús como verdadero Dios y verdadero hombre.
    La Navidad nos presenta este misterio en forma conmovedora: ¡el Dios niño de Belén! La indefensión del niño y el desamparo de Dios han sido capaces de remover corazones de piedra a lo largo de los siglos. Aquellos gloriosos pañales del pesebre son todo un emblema de su santísima humanidad. El Evangelio (Lc. 2, 6-7) nos cuenta su nacimiento con ese laconismo que casi exaspera: “Y sucedió que estando allí (María en Belén) se cumplieron los días de su parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”.

    Podemos representarnos el acontecimiento como queramos. Lo importante es que… ¡sucedió! No es una hermosa fábula para niños. Es un hecho real que ocurrió en un lugar preciso de esta tierra nuestra, y eN una fecha precisa de nuestra historia humana. Ocurrió y nos concierne del todo: a partir de allí cada uno de nosotros se juega la vida y la muerte, su destino eterno.
    La fiesta de Navidad es una hondura secreta de la memoria del hombre occidental, todavía subsiste el encanto de ese episodio del establo, a pesar de los pesares, a pesar de todos los ataques del escepticismo moderno. Ninguna fiesta litúrgica es tan popular como la Navidad: abarca desde el gozo de los creyentes hasta la farra de los juerguistas de Nochebuena, pasando por el comercio y la gastronomía navideña de tantos cristianos que celebran… ¡sin Cristo! O casi sin él, pero… celebran. En toda nuestra historia del arte no hay tal vez una figura más recurrente que la de esa madre amorosísima abrazando un niño, a quien ama como su hijo y a quien adora como su Dios.

    ¿Por qué eL establo en Belén? César Augusto había ordenado un censo, y los judíos no se empadronaban en su residencia, sino en el lugar de origen de su clan, en este caso la ciudad del rey David, Belén. No nos consta que las mujeres debieran acudir, pero a José le resultaba más insoportable dejar a María -cercana ya al parto- sola, que llevarla sobre su asno durante los cuatro días de ese áspero trayecto. Después de todo, no les quedaba lejos su pasado nómade: no eran citadinos modernos. Belén, por entonces, era solo una aldea de un millar de habitantes. Pero estaba atiborrada, porque la descendencia del rey David, al cabo de mil años, era numerosa.
    De allí que no hubiera lugar para ellos en la posada. Nosotros nos encariñamos con esa penuria, porque es toda una interpelación de conciencia: encerraditos en nuestras cómodas casas, negamos hospitalidad a esa pobre pareja de casi mendigos que golpea en vano las puertas de nuestro egoísmo(algo así como en el maravilloso soneto de Lope: El Cristo limosnero a las puertas de nuestro corazón).
    Pero la realidad era muy distinta. Aquella posada no les convenía: estaba repleta de gente, de carromatos, de camellos, de gritos, por no hablar de ese tufillo de grasa caliente que despiden las aglomeraciones. María y José buscaban, sí, un lugar, pero sobre todo la intimidad y el recogimiento que pedía la llegada del Hijo de Dios al mundo. Y encontraron esa intimidad, así fuera en un lugar donde no nacen ni los más pobres de los hijos de los hombres, sino apenas los animales. Allí asentó su primer palacio el Verbo encarnado, y no lo hizo sin la voluntad expresa de la Santísima Trinidad.

    El pesebre era bastante distinto de nuestros pesebres, nacimientos o belenes, tan adornados y tan invadidos como están de mitología nórdica o norteamericana y de folklore. Pero el único dato bíblico es éste: un pesebre, es decir, una canaleta, un comedero en forma de barquilla con forraje para el ganado. La representación del pesebre, como devoción popular, viene de San Francisco de Asís, el mismo que clamaba por los caminos: ¡El amor no es amado! Gemido mucho más actual y doloroso hoy que en el siglo XIII.
    Ahora bien, si había un pesebre, debía estar situado en un establo, y este, por lo visto, era una cueva excavada en la piedra calcárea de las afueras de Belén. Así lo atestigua en el siglo II san Justino mártir, buen conocedor de su tierra; así también más tarde Orígenes, quien afirma que hasta los mismos paganos conocían ese lugar de peregrinación de los fieles. El asno sería el que llevó a María hasta allí; el buey sería propiedad del dueño del establo, que para algo lo tendría. Uno y otro animal dan el toque cósmico de homenaje al Señor de la creación. San Jerónimo, que vivió en una gruta próxima, lo dice todo en su
    comentario: “¡ El Señor no vino al mundo entre oro y plata, sino sobre barro!”.

    El mundo ignoraba lo ocurrido. Fue el cielo quien vino a revelarlo a unos pastores de la comarca, que velaban de noche sobre sus rebaños.
    En vano los pintamos como esos pastores idílicos del Renacimiento, o como “pastorcitos”. Eran nómades, que significa recios; vivían al raso, bajo el sol y el cielo estrellado, luchaban con fieras, eran hombres libres, de trabajo rudo. Y eran vistos como la escoria de la sociedad por los doctores de Israel: ellos no podían preocuparse de reglamentos, lavados rituales, diezmos y primicias o alimentos puros e impuros. Sin embargo, eran ellos los verdaderos continuadores de los patriarcas bíblicos.
    En los pastores se continúan las paradojas de Belén. Ellos creyeron, ellos oyeron ese coro de ángeles que iluminaba la medianoche del pesebre cantando: “¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!”.
    Benditos aquellos adoradores nocturnos, los primeros en inclinarse con asombro y gozo ante el Verbo hecho carne. Y benditos nosotros cuando, como niños y con nuestros niños, instalamos en nuestros hogares el nacimiento, la más tierna reconstitución de la piedad cristiana.

    El episodio de los magos tuvo lugar después. Si ellos vieran como los ha representado el arte de siglos, no podrían reconocerse: No sabemos cuantos eran, no eran reyes, seguramente no vendrían en caravana con un gran séquito, que habría puesto en marcha de inmediato a los sicarios de Herodes. No sabemos de donde venían; tal vez de Arabia, tal vez de Persia.
    A nuestro término “mago” debemos quitarle en este caso toda connotación de hechicería. Eran sabios, un tanto filósofos, más bien astrólogos. Y es conmovedor un Dios tan condescendiente que los haya llamado en su propio lenguaje, el de los astros. Por ellos supieron de un gran rey, al que era imperativo ir a adorar.
    Dejaron de inmediato sus comodidades y emprendieron un penosísimo viaje. Si los pastores representan la sencillez del corazón que se rinde ante Jesús, los magos representan la inteligencia que se rinde ante el Logos. Unos y otros inauguran así una tradición de siglos en la Iglesia.
    No encontraron al rey de reyes en un palacio, el hijo y los padres no tenían aspecto ni ropaje de reyes, sino de gentes de la tierra. Y sin embargo, tras el primer asombro, ellos vislumbraron la secreta hermosura del infante, se postraron y le ofrecieron sus riquísimos dones: oro, incienso y mirra. Luego regresaron y, como dice el poema de T. S. Eliot, “ya no más a gusto allí, en el viejo estado de cosas,/ entre un pueblo extraño que adoraba a sus dioses”. Tal vez nunca volvieron a ser los mismos en esa tierra de ídolos, acosados por una infinita nostalgia.

    Quién nos diera, metidos en nuestros espacios virtuales, en nuestra sabiduría hinchada, en nuestros rencores de pacotilla, en nuestras libertades de siervos, en nuestras pasiones neopaganas, en nuestras preocupaciones fútiles…: quién nos diera ese corazón de niño de los pastores y esa inteligencia que vino de lo alto a los magos, para adorar al Dios que por nuestro amor y por nuestra salvación se hizo niño en el establo de Belén.

    FELIZ NAVIDAD

  9. Pedro Solar Santibañez dice:

    Estimado Daykel:

    Existe una recomendación nada de santa que reza: “miente, miente… que algo queda”. Tú mientes, espero que por ignorancia y no por afanes insidiosos obedeciendo a los que acuñaron la frase antes mencionada.
    Primero, Nicolás Copérnico murió enfermo en su lecho, a la edad de 70 años el 24 de mayo de 1543.
    Segundo, es imposible que Galileo lo viera arder, por dos razones: porque no ardió y segundo porque Galileo nació en 1564, es decir 21 años después.
    En lo que tienes toda la razón, es con respecto al respeto que todos debemos tener por el derecho a expresarse y actuar sin pejudicar al prójimo. A esto último le agregaría actuar procurando siempre ayudar al prójimo. Un Abrazo,

    Pedro

  10. Jose dice:

    Quien quiera saber sobre Dios, sobre la Creación y el Plan de Dios para con el hombre, en definitiva sobre la Iglesia, que visite:

    http://www.obradelaiglesia.com/

    A mi me ha supuesto el descubrir la verdad como camino hacia la Verdad, es decir, la senda a mantener para llegar al fin para el que fuimos creados: Dios.

    Un abrazo a todos!!

  11. DAYKEL dice:

    YO NO ESTOY BAUTIZADO Y LLEVO YA TRES AÑOS CON UNA MUCHACHA CATÓLICA..DESDE MI EXPERIENCIA REDUCIDA EN ESTE MUNDO LA IGLESIA NO SE DIFERENCIA DE CUALQUIER ORGANIZACION POLITICA Y DE MASAS. ME EXPLICO:
    -dentro de ella existen personas con mas responsabilidades que otras y mas posibilidades que otras
    -esas personas trade o temprano cometen abuso de poder y utilizan la iglesia para sus propios fines
    -dentro de la iglesia existe un grupo selecto que es socialmente superior a otros grupos.
    -cualquier actividad organizada para la comunidad ( ya sea catolica o no) esta organizada gracias a dios y por dios mediante(proselitismo)
    -La iglesia tiene sufcientes recursos economicos y financieros para duplicar o triplicar la ayuda que le dan a los desposeidos
    -Al final son seres humanos aprovechandose de las nesecidades de otros Y LUCRANDO

    POR OTRA PARTE A GALILEO NO LO QUEMARON , NI TORTURARON, NI NADA POR EL ESTILO PERO FUE PORQUE SE RETRACTO DE SUS IDEAS CUANDO VIO A NICOLAS COPERNICO ARDER.
    CUALQUIER DOCTRINA QUE NO RESPETE EL SIMPLE DERECHO DE EXPRESARSE Y ACTUAR SIN PERJUDICAR AL PROJIMO ES UNA MENTIRA.

    • osinho dice:

      vaya parece que has estado de lleno manejando el patrimonio de la iglesia, lo que sabes¡¡¡¡

  12. ulysshes dice:

    Si hay intolorencia esa viene del lado del creyente, en cuanto a los católicos se se subleva un poco ya están dando palos, sino a los ateos si a los que creen en el aborto, a los homsexuales, etc.

    Razonar con un religioso es imposible, creen poseer la verdad única.

    Saludos,

  13. Luis Carlos dice:

    Dios mio, es lo mejor que he leido hasta la fecha. Gracias por “iluminarnos”.

  14. [...] Cuando un ateo y un cristiano se encuentran por Navidad [ kurioso.es ] [...]

  15. verdadero ateo dice:

    si fueras un verdadero ateo y un buen padre no violarias la inteligencia de tu propio hijo bautizandolo, tu no tienes verdadera conviccion. solo eres un pobre pendejo

    • Pobre pendejo dice:

      Que el no tiene verdadera conviccion… Y si asi lo fuere??? Quizas mucha gente no tiene certezas absolutas como vos, creo. La humanidad ha llegado (quizas) a un altisimo grado de incertidumbre ante la GRAN VERDAD del todo. Probablemente el sea un “pobre pendejo”, o quizas lo seas vos o yo, pero las repercusiones de eso cada uno las ve de distintas formas las cuales son muy relativas en su valor. Yo soy un ateo, ni mas ni menos que eso. Vos, ¿que consideras que soy?

      Saludos

  16. Esther dice:

    Esa mesa que planteas pasa cada año en mi casa y nunca ha pasado nada de nada. Yo en el tema de la religión soy muy simple: considero que es un acto privado y personal y que cada uno es libre de creer lo que le pida el corazón. Subrayo corazón porque la fe es cuestión de eso, no es racional. Yo no tengo fe alguna, pero me da lo mismo la que tengan los demás con tal no intenten sobrepasarse de la esfera personal. Como eso no es así, tampoco generalizo. La iglesia tiene sus puntos malos y sus puntos buenos, como casi todo en esta vida. Por ejemplo, no me parecen mal la mayoría de los 10 mandamientos, es un código ético de conducta bastante razonable no robar, no mentir, no matar, no desear a la mujer del prójimo y el más importante, querrás al prójimo como a ti mismo. Creo que con el tiempo y la jerarquía se ha corrompido una filosofía original. El defender que todos los hombres somos hermanos me parece una idea brillante, grande y revolucionaria que se ha desdibujado por el camino. No creo en la iglesia, ni en la católica, ni en ninguna por eso mismo que he dicho antes, tener fe o no tenerla es algo muy personal y nadie puede decirte en qué debes creer sino que cada persona es libre de decidir en qué quiere creer o no creer.

  17. dorian dice:

    Este debate parte de la hipocresía, no me cabe en la cabeza que alguien que se define como ateo, se atreva a pisar un Iglesia para encima bautizar a su hijo, me parece mezquino e impresentable llegar a este extremo de cinismo.

    • kurioso dice:

      Porque no entiendes los principios básicos de la tolerancia y el respeto a los que no piensan como tú… como muy bien demuestras en tu ‘sublime’ comentario ;-)

      Saludos

      • osinho dice:

        yo desde luego pienso como dorian, es pura hipocresia, a mi no se me ocurriria llevar a mi hijo a una sede politica, pues ni yo voy, pues no creo en los politicos, para mi la mayor peste que hay en la sociedad actual, y si para el kurioso, la tolerancia es la misma que la del gobierno, pues tambien me uno a dorian, no la entiendo, no entiendo que por un lado se quiten crucifijos, porque atentan a la libertad de religion, y en cambio de que las niñas vayan con el burka a clase es tolerancia, ???? y ademas critica ferozmente que los suizos hayan dicho no a las mezquitas, vaya progresismo¡¡¡

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