El hombre que salvó un millón de vidas.


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10.000 personas mueren al día víctimas de los estragos del tabaco. Durante la Segunda Guerra Mundial, el cáncer de pulmón se convirtió en la principal causa de muerte sólo por detrás de las acciones militares. Sir Richard Doll, epidemiólogo inglés, fue el primer científico que relacionó empíricamente el cáncer con el consumo de tabaco. Sus informes y su lucha para convencer a un mundo entregado a la avaricia de las tabacaleras y al irónico destino del hombre Marlboro han salvado, según The Guardian, más de un millón de vidas.

Sir Richard Doll

Sir Richard Doll

William Richard Shaboe Doll, el médico epidemiólogo de mayor reconocimiento mundial, Nació en Hampton, Inglaterra, el 28 de octubre de 1912 y se graduó en Medicina en el St Thomas’ Hospital Medical School de Londres, en 1937. Cuando contaba con tan sólo 5 años apostó ingenuamente con su padre 50 libras a que llegaría a los 21 años sin probar el tabaco. A los 13 años -gracias a un hermano enganchado- ya fumaba pipa y cigarrillos con la connivencia de una sociedad extremadamente tabaquista. Durante su estancia en la universidad, el tabaco formaba parte de dieta y rituales de estudio y ocio; sin desaprobaciones sanitarias ni morales.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos empezaron a interesarse por el excesivo número de episodios oncológicos registrados en el frente. Los hospitales se llenaban de enfisemas pulmonares y terminales. La maquinaria sanitaria encontró motivos y excusas inherentes al contexto bélico: armas químicas, industria militar, mediocre alimentación, poluciones bélicas etc. No había motivo para achacar la incipiente pandemia a un vicio heredado hace más de 2000 años de los primeros indígenas Americanos.

“En los años treinta, ninguno de mis maestros de la escuela de medicina decía que fumar era perjudicial”, recuerda. “Los libros de texto médicos de los años cuarenta hacían muy breves referencias a los cánceres de labio y lengua, y a la ceguera causada por la combinación de pipas y la malnutrición […]” Sir Richard Doll

Anuncio de la marca Winston por Los Picapiedra.  ¿Dirigido a…? 1960

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Cuando acabó el conflicto el Dr. Richard Doll empezó a trabajar sobre las causas de la úlcera gastro-duodenal para el Consejo de Investigación Médica de su país, que a su vez estaba empezando a investigar la incidencia de cáncer de pulmón. Austin Bradford Hill, un reputado epidemiólogo de la London School of Hygiene, conociendo las aptitudes y paciencias del aprendiz, requirió los servicios de Richard para que le ayudara con el estudio.

En 1949, el principal imputado por el Consejo de Investigación Médica como causa inherente a las ingentes tumoraciones era el problema de contaminación atmosférica asociado al desarrollo industrial y bélico. El propio Richard Doll defendía la teoría institucionalizada aunque barruntaba otras causas asociadas al uso de nuevos betunes y alquitranes en la construcción de carreteras.

A finales de ese año comenzó el primer estudio de control estadístico. Los doctores empezaron a visitar a cientos de pacientes en los hospitales londinenses para hacerles un cuestionario detallado en los primeros estadios de la enfermedad. Se les preguntó por hábitos, si fumaban, si habían trabajado en la construcción de carreteras etc.

“Lo más llamativo era que si la persona encuestada era un no fumador, el diagnóstico siempre tendía a cambiar. Pero si se trataba de un gran fumador el diagnóstico era casi siempre de cáncer de pulmón. En 649 casos con cáncer de pulmón solamente había dos que no fumaban […]” Sir Richard Doll

Anuncio de ‘Salem cigarettes’. Fumar es wonderful. 1965

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Lo que hoy parece una evidencia irrefutable resultó entonces una reivindicación de la causalidad sorprendente. Nadie hasta entonces había encontrado una asociación tan clara y científica al problema. A la conclusión de este primer avance epidemiológico el Dr. Richard Doll dejó de fumar para siempre.

Pero los problemas no habían hecho sino comenzar. Los escollos para institucionalizar el estudio comenzaron con el mismísimo director del Consejo de Investigación Médica al sugerir éste que los resultados podrían aplicarse sólo a la capital. Inmediatamente Richard Doll extendió el estudio de control a 5.000 nuevos casos en Cambridge, Bristol, Leeds y Newcastle con idénticos resultados. A principio de 1951, con el trabajo completo, acudieron a Hugh Glegg -entonces editor del British Medical Journal– y de inmediato éste publicó su artículo.

Pero fueron de nuevo ignorados por los medios, el gobierno y, sobre todo, por las tabacaleras; dedicadas a contaminar por partida doble todo movimiento en contra del tabaco.

“Si había una nota sobre el tema en el periódico o en la radio, el reportero siempre tenía el cuidado de mencionar que el doctor fulano, vinculado con la industria tabacalera, afirmaba que el estudio era controvertido y que no se había demostrado la causalidad […]” Sir Richard Doll

El Dr. Richard Doll siempre creyó que era labor de los investigadores informar y no hacer campañas de concienciación. Por ello, en octubre de 1951, decidió ampliar el análisis (ahora de cohorte) y examinar, durante tres años, los hábitos de más de 40.000 médicos (un gremio por entonces muy fumador) y así contraprobar las conclusiones del estudio prospectivo con el de control. También dejo encargado a su equipo de investigación de la Universidad de Oxford el seguimiento de todos los pacientes encuestados durante, al menos, 50 años. Con ello se ganó la irrefutabilidad del mejor estudio epidemiológico sobre los efectos insanos del tabaco.

El departamento de salud inglés estudió los resultados del estudio de cohorte que demostraban, cada vez mejor, el papel nocivo de la droga. Elaboraron un informe para el Dr. Richard Doll en el que respaldaban la disminución –que no el cese- del hábito de fumar, para que los fumadores muriesen con 65 años y el estado se ahorrara las pensiones.

Campaña anti tabaco de la American Legacy Foundation. 2006

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El 12 de febrero de 1954, el por entonces ministro de Sanidad británico, Iain Macleod, declaró en conferencia de prensa y mientras fumaba un cigarrillo tras otro, que el gobierno reconocía, finalmente, la relación entre tabaco y cáncer.

El Dr Richard Doll, caballero de la Orden de Honor inglesa y nominado infinidad de veces al premio Nóbel, falleció en Oxford a la edad de 92 años el 24 de Julio de 2005, un par de meses después de inaugurar el edificio Richard Doll (Centro de investigaciones epidemiológicas que lleva su nombre) en Oxford.

Enlaces y fuentes.

A Sir Richard Doll me lo presentó mi amiga la wikipedia. Como habréis deducido los que me seguís, me encantan los personajes con alta trascendencia histórica. Leyendas científicas fuera del star-system que han dejado huella por su trabajo, no por su fama. Otras fuentes aquí, aquí y aquí. Los vídeos que ilustran cronológicamente esta entrada son muestra de la evolución histórica que ha tenido la publicidad en torno al tabaco, siempre por detrás de sus trágicas consecuencias sanitarias. Al teclado un ex-fumador.

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