El hombre que ha salvado de la locura a un millón de niños tibetanos.


Hace 20 años, el Doctor Cres Eastman se fue de vacaciones a las aldeas remotas de la meseta Tibetana. El placer duró lo que su instinto científico en descubrir la gran cantidad de problemas mentales que observaba en la población. El cretinismo y los males cerebrales superaban la media. Descubrió que, debido a la altura, el yodo era filtrado por la tierra provocando carencias destructivas. Esta es la historia de la cruzada ejemplar de un médico que ha salvado a un millón de niños de los trastornos mentales derivados del déficit de yodo.

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Niños tibetanos jugando en la carretera de Nepal a Lhasa. Fuente

En 1985, el endocrinólogo australiano y profesor de medicina y patología Cres Eastman se encontró durante su viaje con pueblos enteros sometidos a las atrocidades físicas y psíquicas provocadas por el cretinismo y la ausencia natural del yodo en la cadena alimentaria debido a las características geográficas de la zona.

Una pesadilla de enfermedad que tan pronto provoca sordera, bocio, estrabismo,  y encoge y deforma el esqueleto como produce un crecimiento exagerado y casi extra-corpóreo de gigantescas protuberancias. Pero sobre todo causa en los niños, nacidos de la carencia materna, un retraso congénito e irreversible en el desarrollo físico y mental que los convierte en auténticos cretinos (término científico para los afectados de cretinismo). Tal fue la devastación intelectual que un estudio de la OMS para la zona estableció que la desviación del IQ medio (cociente intelectual) del Tibet bajó hasta 76, muy por debajo de la media china (100).

Extracto del documental «The Man Who Saved a Million Brains» [ENG] de Kate Riedl

Los primeros cálculos de Eastman durante su primera visita a los pueblos de la meseta del Ching-Hi, evaluaron el 13% de la población como enfermos de cretinismo. Un primer diagnóstico in-situ que le sirvió para concienciarse y dar un giro radical a su vida. A partir de ese momento forjó su propio destino y responsabilidad personal para no abandonar nunca la idea de terminar con aquella terrible lacra. Sin apenas ayuda y con lo puesto dedicaría el resto de sus energías a impedir la involución mental del pueblo tibetano.

Lo que en principio parecía una fácil empresa con el pronto suministro de yodo y su distribución se convirtió en un odisea llena de obstáculos burocráticos y polítizados por la eterna discrepancia china con el pueblo Tibetano que no hicieron sino reforzar la actitud del Doctor para con su empresa.

El Doctor Eastman atendiendo a uno de sus pacientes

El Doctor Eastman atendiendo a uno de sus pacientes

“..Uno piensa que trabajar en China es como derribar una serie de muros de ladrillo ; la burocracia,  la naturaleza del terreno, su falta de comprensión de la cultura autóctona, la dificultad del idioma, son  enormes muros de ladrillo. Pero si todos nos damos media vuelta y decimos: “oh, hay demasiados obstáculos”, entonces nunca se conseguirá hacer nada.” Entrevista a Cres Eastman

La primera de las medidas del doctor fue la movilización de su mano derecha el Dr Mu Li y un pequeño grupo de colegas australianos de la AusAid y así coordinarse en la tortuosa faena de presión burocrática del gobierno chino. Los fondos recaudados por el Dr Cres y la AusAid (un millones de dólares) sirvieron para lograr resultados inmediatos y así convencer estadísticamente a las autoridades locales. El problema surgió al comprobar la escasa viabilidad en suministro directo del yodo. El Dr Cres sabía que no bastaba con el abastecimiento in-situ (una cucharada al día) pues lo engorroso de la intendencia hacía inviable un suministro independiente.

Familia tibetana de tres generaciones afectada por el bocio y el deterioro intelectual debido a la carencia de yodo.

Familia tibetana de tres generaciones afectada por el bocio y el deterioro intelectual debido a la carencia de yodo.


El Dr Cres entonces pensó en la manera de incorporar el yodo a la cadena alimenticia de los aborígenes interfiriendo en sus costumbres lo menos posible. La sal yodada era la solución perfecta pero habría que buscar un lugar para fabricarla.

A través del asesoramiento de ingenieros desde Australia, el equipo de Cres configuró la obsoleta fabrica de Sal de Lhasa para que incorporará el yodo a su formulación a través de unos sencillos aspersores importados desde Australia. Una flota de viejos camiones hicieron el resto. El Dr Mu Li fue el responsable de la creación de la red e infraestructura necesaria para distribuir la sal yodada por todo el Tíbet.

La  ICCIDD (Consejo Internacional para el Control de trastornos por carencia de yodo) junto con las autoridades chinas, calculan que la organización del Dr Cres ha librado ya de la enfermedad a unos 700.000 niños, 2 millones de mujeres en edad fértil y 140.000 recién nacidos sólo en el Tíbet, porque el Dr Cres ha continuado su cruzada en el interior de Australia, víctima también de las carencias del oligoelemento.

Después de 20 años y un sin número de visitas a China,  el Dr Cres se ha ganado la confianza, la admiración y la cooperación del  Gobierno chino. Una confianza sin la que  habría sido imposible llevar a cabo esa labor en el Tíbet.

Actualmente el profesor Cres imparte clases de patología en la facultad de Medicina de la universidad de Sydney. Pero no deja de viajar asiduamente al Tibet para completar su programa de formación en torno a la sal yodada.

“…Una vez al año el Dr Mu Li y yo partimos al Tibet para el IDD Day, un evento anual destinado a difundir ente los aborígenes los beneficios del yodo. La mayoría de los tibetanos desconfían a la hora de mezclar la sal y el yodo pues la cosecha de sal cruda y en bruto junto con su comercio han sido parte de su cultura durante siglos. Así que pensamos que lo mejor para nosotros es hacer un muestreo personal de algunas de las casas de la zona. Si vemos cualquier sal cruda o cualquier sal que parezca sospechosa, entonces preguntamos su origen para informar al productor…”.

c-estman1Cres ha hecho también una contribución significativa a través de su trabajo de consultoría para distintos gobiernos nacionales, la AusAID, UNICEF, Banco Mundial y la OMS y por su papel como presidente adjunto del Consejo Internacional para el Control de trastornos por carencia de yodo. Sus numerosas apariciones en los medios de comunicación australianos también han desempeñado un papel clave para dar mayor relevancia al problema en su comunidad. Sus logros profesionales le han hecho acreedor de una serie de prestigiosos honores incluido el ser miembro de la Orden de Australia y el Premio 2006 a la Excelencia en la Prestación de Atención de la Salud de la AMA (Asociación médica australiana).

Fuentes y enlaces.

La historia la encontré buscando las distintas acepciones de la palabra ‘cretino’. De ahí salté a la entrevista a Cres y luego llegué a otras fuentes que me ayudaron a recopilar información: aquí, aquí (trailer documental) y aquí (fotos)

NOTA:  El cretinismo no provoca locura.  La locura viene de  los que han ignorado el problema del Tíbet durante tantos años. De los que han hecho de un problema de fácil solución una epidemia nacional. La locura de un país entero sometido a retraso mental por la consciente ineficacia e ineptitud de sus mandarinos gobernantes. De ahí el ambiguo pero intencionado titular.

Si te gustó esta historia no te pierdas «La historia del médico que salvó a 8.000 judios simulando una epidemia»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La mujer que subió a un árbol para evitar su tala y no bajó en dos años.


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Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997 cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

«Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente…» Julia Butterfly Hill en su libro “El legado de Luna”

.julia_desktopJulia en la copa de la secuoya «Luna» a 60 metros sobre el suelo. Fuente

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Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con una tozuda mariposa.

Julia Butterfly Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas. De familia muy humilde estudió en su casa hasta los 12 años. Su padre era un predicador itinerante y su casa una caravana que compartía con sus tres hermanos. La vida nómada y ambulante y la influencia paterna la educaron en la escasez y el pragmatismo.

Cuenta en su biografía que cuando era ya una adolescente, en una de las asiduas caminatas por la naturaleza con su familia, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció con ella durante todo el trayecto…metáfora de la aventura de su vida sirvió también para acompañar su nombre para el resto de sus días….

luna_treeLocalización de Luna en el bosque de Stanford. Fuente

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Pero fue con 22 años y una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero. El percance dejó graves secuelas cerebrales que requirieron un lento proceso y terapia intensiva. La proporción y el valor del tiempo cambiaron para siempre en Julia que dedicaba sus largas horas de rehabilitación a la contemplación subversiva de los fastuosos bosques Californianos. La crisálida dejó paso entonces a la mariposa.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a «Luna»…”

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zeppoJulia subida en uno de los brazos de Luna. Fuente

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La vida en el árbol fue muy dura y cambió por completo a Julia. La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero éste nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de 3 metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

-“[…] Sí, la Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura. […] Para consolarme pensaba en las familias de Stanford que a causa de la tala del bosque se inundaron y se quedaron sin casa… “ Julia Butterfly Hill . Entrevista para ‘La vanguardia’

Extracto del documental «Luna» (imágenes reales de la aventura).  Earth Films

Pero lo peor estaba por llegar. En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, a la postre, resistieron el envite y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual. No iba a volver a vivir con miedo. Una importante dolencia de origen vírico en los riñones la encaró de manera simbiótica, medicándose con extractos de plantas cercanas suministradas por su equipo. Conocía cada insecto, cada rincón de Luna y esto le permitió encarar con certeza y ventaja psicológica la negociación con los deforestadotes que dejaron por entonces de llamarla “eco-terrorista”.

El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla (Bonnie Raitt, Joan Báez o Woody Harrelson) fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

entrevista

Una reportera sube a Luna para conversar con Julia

Entrevista a Julia durante su estancia en el árbol

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El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando esta carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista. Ayudó a crear la ONG Circle of Life”, participando regularmente en muchos de los “Tree-Sit” fecundados con su hazaña y desperdigados por todos los rincones del planeta verde. Contó su experiencia en la copa de Luna en el Libro “El legado de Luna” impreso en papel reciclado y bajo el sello de tolerancia ecológica «SmartWood Certified«.

«…Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones…» Julia Butterfly Hill “El legado de Luna”

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julia_baja_de_la-_lunaSecuencia del descenso de Julia el 18 de diciembre de 1999.

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En noviembre de 2001 un desaprensivo buscador de reliquias (un infructuoso Mark Chapman de Luna) intentó cercenar a Luna y asestó un tajo con motosierra de 35 centímetros de profundidad en su cepa. Desde entonces unas gigantescas grapas consolidan el árbol

La exitosa empresa de Julia ha ayudado a prestigiar a toda una generación olvidada para el activismo verde tan de moda en los 60’s. La fortaleza física y mental que puede proporcionar el reto de conseguir los propios ideales debe ser ejemplarizante y suficiente para desenmascarar otras actitudes de pancarta y cacerola tan incoherentes como egoístamente confortables.

Julia Butterfly Hill consiguió encontrar el desafío de su vida. ¿Cuál es tu árbol?

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paz_01_img0016Julia y Luna en su estado actual. Grandes grapas protegen la herida vandálica. Fuente

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Fuentes y enlaces:

La historia fue un chivatazo de Bóvolo, artífice de Cabovolo, uno de los blogs al que kurioso gustaría parecerse cuando sea mayor. Las referencias a Julia y su árbol Luna en la cultura norteamericana son constantes. Los Simpson rememoran el evento en uno de los capítulos de la serie “Lisa La ecologista” T12 C4. Los Red Hot Chili Peppers hacen referencia a la historia en su “Can’t Stop Live”. Y, a principios del año próximo (2009),  la directora Indo-canadiense Deepa Mehta estrenará la película “luna” inspirada en los acontecimientos y protagonizada por Rachel Weisz.

La wiki y otros enlaces que inspiraron el artículo aquí, aquí y aquí.

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Hakani. La niña que nació de la tierra.


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Aun en pleno siglo XXI, en la ribera del Amazonas, decenas de niños y bebés son enterrados vivos por varias tribus indígenas. Hasta 200 clanes practican el infanticidio vendido como sacrificio en pos de la supervivencia del grupo étnico que no pueden nomadear con las taras congénitas de los niños enfermos o huérfanos. Esta es la historia de Hakani, una niña que nació por segunda vez cuando fue exhumada viva e in extremis. Damnificada de este anacronismo irracional vive el sueño de la supervivencia lejos de la familia que nunca la quiso.

Lo sobrecogedor de esta vetusta práctica es el paradójico relativismo cultural que han ido aplicando colectivos pro-indígenas y las mismas autoridades brasileñas durante décadas; soslayando el genocidio en virtud de la defensa y conservación de acervos y tradiciones indígenas, y pisoteando con ello los más elementales derechos individuales.

hakani

El debate generado ha sido siempre pobre por la falta intencionada de datos oficiales. Afortunadamente, gran variedad de reputados antropólogos y científicos independientes (como Robert Borofsky y John Fred Peters) han recabado suficiente información para ejecutar una denuncia mediática internacional. Hakani es la mayor de todas las evidencias.

Hoy en día, aproximadamente el 4% de los decesos anuales de los Waoranis, una tribu de guerreros en peligro de extinción, son debidos al infanticidio más cruel. No hay enfermedades congénitas excusables, simplemente cuando el niño ha quedado huérfano por diferentes causas es enterrado vivo en una suerte de ceremonia ritual mientras los hombres escuchan los gemidos que emergen de la tierra. (Fuente El país).

Aviso*. El siguiente vídeo es un extracto del documental «Hakani, Enterrada viva. Una historia de supervivencia». Puede herir sensibilidades. Ver nota del final.


Enterrada viva mientras soñaba con un mundo mejor.

Hakani significa sonrisa. Su nombre hace justicia a una niña marcada desde su nacimiento por la desgracia y que siempre ha respondido a ella con alegría.

Pertenecía a la tribu de los Suruwaha, una etnia en peligro de extinción de la Amazonia occidental compuesta por unas 120 personas y cuyos contactos con el mundo exterior han sido tan escasos como devastadores.

infantx_hakaniEn el siglo pasado un grupo de forasteros asesinaron a la mayor parte de los chamanes de la tribu acusándolos de brujería. A todos menos a uno. Lejos de defenderse, el último brujo acusó el devastador encuentro predicando, mientras se ventilaba un potente veneno, que la falta de guías espirituales sólo podía combatirse con el suicidio. A partir de ese momento el pueblo Suruwaha decidió que el suicidio era la mejor forma de tratar cualquier movimiento de ira o dolor.

Durante los dos primeros años de vida de Hakani todo parecía normal en su familia. La alegría de la niña sobresalía por encima de sus carencias hasta que, con unos 24 meses, sus padres detectaron la imposibilidad de Hakani para andar y articular palabra. Inmediatamente la presión tribal obligaba a sus padres a ejecutarla para preservar la supervivencia de un grupo incapaz de resistir lastrado por la enfermedad de la niña.

Los padres de Hakani, aterrados, tomaron por suyos el último consejo del chamán y se suicidaron, dejando a Hakani sola con sus cuatro hermanos. Fue entonces cuando la presión del infanticidio recayó en el hermano mayor de Hakani.

Su hermano Bibi la condujo al exterior de su choza y la enterró viva bajo la atenta mirada de los más ancianos. Normalmente los gritos tamizados por la capa de arena duraban un par de horas pero los de Hakani llegaron hasta el anochecer cuando su abuelo, torturado por su llanto, acudió raudo a desenterrar al infante. Sus intenciones estaban alejadas de la piedad ya que se presentó con su arco y flechas dispuesto a terminar con la vitalidad de su nieta. El abuelo disparó y erró, hiriendo a la niña en el hombro. Invadido por la culpabilidad, el abuelo tomó, de nuevo, el camino del suicidio mediante el veneno que usaba para sus flechas y así liberar con ello su atormentada conciencia.

A partir de ese momento la vida de Hakini se tornó en pesadilla. Deambulando como un paria junto a sus hermanos defenestrados por la tribu, por el infierno verde del Amazonas. Comiendo hojas, bayas e insectos, saciando su sed con agua de lluvia y sufriendo el acoso físico y sexual de sus propios hermanos.

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Hakani con 5 años. Recién rescatada y a los 12 años con su familia adoptiva.

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Con el tiempo cambió la sonrisa por un grito sordo de espanto y socorro. Tres años después, cuando Hakani contaba con 5 terribles primaveras su hermano Bibi la entregó a una pareja de misioneros de la YWAM (Marcia y Edson Suzuki) junto con el relato de los hechos y ni pizca de remordimientos. Hakani pesaba entonces 7 KG y levantaba apenas 69cm del suelo, carecía de expresiones faciales y de emociones y lloraba, presa del pánico, cuando alguien le ponía un dedo encima.

Los misioneros se hicieron cargo de la niña hasta que pudieron trasladarla a un hospital. A los 6 meses había doblado su peso y recuperado la eterna sonrisa que ya nunca abandonaría. Hoy, ya con 12 años y recuperada, vive plácidamente con el matrimonio Suzuki. La pesadilla ha terminado. Podéis ver a Hakini con su madre adoptiva aquí.

La difusión de la historia de Hakani y otros tantos niños del Amazonas ha tenido sus consecuencias. A principios de 2008 el gobierno brasileño inició la rectificación presionado por una amplia comunidad de activistas y supervivientes. El congreso aprobó en junio la LEY de MUWAJI (nombre de una mujer que se negó a enterrar vivo a su bebé). Un edicto que reconoce a los pueblos indígenas como cuidadanos del mundo y merecedores de los derechos humanos fundamentales. El problema ahora es la indulgencia en la aplicación de esta ley. Nadie se pone de acuerdo en la manera de evitar el infanticidio sin vulnerar ni perturbar los delicados ‘ecosistemas’ y tradiciones indígenas. El debate está servido.

Fuentes y enlaces:

Me costó decidirme a trabajar el presente apunte, debido a que el primer encuentro fue con el vídeo documental de Hakani. Reflexionando entendí que sólo la difusión de un problema que yo mismo desconocía ayuda a generar debate, opinión y soluciones.Gracias a Esther C. (Excelente periodista y mejor madre, a la que dedico esta entrada)  por su ayuda para ver el enfoque adecuado. En este caso no hay novelación de kurioso. La historia de Hakani , tal cual fue, y las fotos se puede encontrar en su web oficial. Documentos y fuentes importantes sobre el infanticidio en el Amazonas, además de los ya mencionados, aquí, aquí, aquí y aquí.

foto_hakani_3NOTA**. El documental referido es una docu-drama de David Cinningham y Kevin Miller para La fundación Hakani.org. Como ellos mismos exponen en su web, el documental está basado en hechos reales pero es una ficción. Ningún niño fue maltratado ni sometido durante el rodaje. Diversos juegos con chocolate imitando la suciedad y gominolas con forma de gusanos sirvieron para convertir un juego infantil en un drama adulto.

Si te conmocionó esta entrada, probablemente necesites leer «La ciudad de los niños rata» o «Niños encadenados. Historias enlazadas».


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“I don’t like Mondays”


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Detrás de una buena canción suele haber una historia interesante. Detrás de  “I don’t like Mondays” de Bob Geldof (El samaritano de las sandalias de oro) hay una absurda e irracional tragedia. El lunes 29 de enero de 1979, la niña Brenda Ann Spencer estrenó un rifle semiautomático que su padre le regaló por navidad disparando a los alumnos de su escuela situada al otro lado de la calle. Seis horas, dos muertos y nueve heridos después la joven Brenda habló con la policía para argumentar sus motivaciones: “No me gustan los lunes”

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Brenda Spencer en el momento de su detención.

Este siniestro tiroteo de hace justo 30 años ha sido pionero e inspirador de otras tantas historias con armas, adolescentes y colegios en un país en donde en Navidad se regalan pistolas por peluches. La trascendencia de la historia y su canción supuso un punto de inflexión en conscientes y subconscientes, pero no queda claro si para hacer del error un espacio de aprendizaje o para crear una triste sugerencia a imitadores (“Copy Cats”).

Recomiendo como banda sonora a este cruel relato la versión original de los Boomtown Rats.



Brenda Ann Spencer nació en San Diego, California (Estados Unidos), el 3 de abril de 1962. Todas las crónicas del momento destacan el impoluto expediente social de su familia. ¡Todas las crónicas norteamericanas claro! En realidad, la falacia del vecino orgulloso e incrédulo (”[…] eran una familia modélica, nunca pensé que podía pasar eso”) se demostró empíricamente una vez más. Los Spencer ocultaban bajo su melosa fachada de familia ejemplar un historial de malos tratos y vejaciones infantiles.

En las navidades de 1978 la banda sonora de Brenda Ann Spencer era el “Outlandos D’Amour” del recién constituido “The Police”; una adolescente rebelde y sediciosa que durante años, daba la espalda por el día a los requeridos de su padre para recaer de frente en su lecho por las noches en contra de su atrofiada voluntad. La música ayudaba a corromper su desdicha, mientras negociaba con el diablo su venganza. Esas pascuas pidió a su familia una radio como presente navideño pero su padre, acreditando su indolencia, le regaló un fastuoso rifle semiautomático del calibre 22.

La fría mañana del ‘lunes’ 29 de enero de 1979 Brenda despertó de la rutina para fabricar un infierno. Nada calculado ni premeditado, simplemente inspirado por la desidia de un lunes cualquiera. A primera hora de la mañana Brenda se parapetó en la ventana de su salón con vistas directas a la escuela primaria Grover Cleveland, (su propia escuela), y lanzar un ataque sin trama ni proyecto. Ráfagas de apatía para despertar los flujos de adrenalina. Al otro lado de la calle, un colegio recién abierto recibía manadas de niños mezcladas con balas sin dueño ni destino.

En ese momento sólo dos adultos se encontraban a las puertas de la escuela. Las dos únicas víctimas mortales: el director Burton Wragg y el celador Mike Suchar. Ambos comenzaron, entre empujones y gritos, la evacuación apresurada desde las posibles trayectorias. Uno de los primeros heridos fue Chris Stanley, un niño de 9 años traumatizado de por vida que perdió un trozo de corazón pero salvó la existencia al librarse de los disparos que absorbió Wragg con su cuerpo al socorrerle. Michel Suchar , el celador, murió en su intento de proteger a su jefe Wragg. Cadena de favores jerarquizados para un desenlace digno de trincheras.

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Brenda Spencer camino del juzgado

El tiroteo duró más de 6 horas, hasta que Brenda termino con la munición que acompañaba ‘su’ regalo de navidad. El despliegue policial abusó de medios y careció de efectividad ya que ocho alumnos y un policía fueron damnificados físicamente y toda una comunidad conmocionada por la abulia de la adolescente.

Tras la captura, las primeras y únicas declaraciones de una indulgente Brenda fueron:

«No me gustan los lunes. Sólo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más, sólo fue por divertirme. Me gustan el rojo y el azul de las chaquetas de los alumnos. […] vi a los niños como patos que andaban por una charca y un rebaño de vacas rodeándolos. Eran blancos fáciles.»

Sólo un mes después de la tragedia Bob Geldof estrenaba con su desconocido grupo, los Boomtown Rats, en el teatro Fox de San Diego la famosa canción inspirada en los hechos. Inmediatamente número uno en el Reino Unido fue censurada, paradójicamente, en los Estados Unidos negándose la promoción por motivos educativos. ¡Increíble!

Treinta años más tarde Chris Stanley, el niño salvado por los educadores trabaja en una escuela cercana como maestro y vive, todavía, con el recuerdo perenne de la tragedia y la vocación aprehendida de sus ‘salvadores’:

“ […] Ellos son los héroes de esta historia para mí..» dijo Stanley, entre lágrimas, de los educadores que le salvaron. «Son personas que estaban dispuestos a todo y literalmente ‘dieron’ sus vidas por nosotros. […] Todos estamos aún muy afectados pero encaramos la vida como viene. Como digo a mis alumnos: Si la vida te da sólo un limón, se capaz de hacer con ello un buen guiso” […]

Brenda Ann Spencer fue declarada culpable (se auto-inculpó en primera instancia) y condenada a 30 años de prisión en una institución para mujeres en Corona (California) donde actualmente cumple pena.

Durante todo este período el comportamiento de Brenda ha sido extremadamente enigmático. El diagnóstico de su patología ha ido confirmándose con el tiempo:

“[…] Incapacidad para lidiar con el estrés y una inclinación desmesurada a actuar con ira.” Richard Sachs, fiscal de distrito adjunto del condado de San Diego.

Algunos incidentes, la falta de arrepentimiento y sensibilidad, y su expediente han evitando una y otra vez las revisiones a su pena y condicional. La junta de la libertad condicional ha negado por unanimidad hasta tres veces su libertad. En enero de 2009 expira su última revisión.

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Pinturas de Brenda Spencer. Fuente

Daniel Joseph Feeney, uno de los muchos adeptos y ‘simpatizantes del morbo’ que intercambió correspondencia con Brenda reveló, a finales de 1988 unos dibujos que le mandó la reclusa. Esclarecedora prueba del estado mental de la paciente. Después de abortar la correspondencia y negarle Daniel Joseph el matrimonio a Brenda, ésta se escarificó con un clip al rojo en el pecho las palabras “orgullo “ y “valor”.

La conmoción y colosal irracionalidad de los hechos se hacen inaguantables por la falta de argumentos o excusas de la asesina. Es increíble que lo que nos sorprende no sea que alguien tirotee a varios niños, sino los motivos aducidos para ello. El exceso de aleatoriedad de esta tragedia es comparada por los psicólogos, como terapia al trauma de los afectados, con un terremoto o catástrofe natural impredecible. Pero esta ayuda no sirve para esclarecer el verdadero móvil de la perturbada, tan inexistente como absurdo e irracional.

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Pinturas de Brenda Spencer. Fuente

Recuerda: La abulia, pereza y tristeza que el ‘Lunes’ hereda del domingo no son sino pruebas de la dicha vivida el viernes y sábado. Nada que no pueda disimularse con la ilusión y espera de un nuevo y seguro fin de septenario.

¡¡Buen Lunes!!

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I Don’t Like Mondays / No me gustan los lunes

The silicon chip inside her head Gets switched to overload
El chip de silicio que tiene en la cabeza se está sobrecargando

And nobody’s gonna go to school today
y hoy nadie va a ir a la escuela:

She’s gonna make them stay at home
ella los va a obligar a quedarse en sus casas.

And daddy doesn’t understand it. He always said
Y papi no lo entiende, porque él siempre había dicho

she was good as gold And he can see no reasons
que ella era como el oro. Y no le ve un motivo

‘Cos there are no reasons. What reason do you need to be show-ow-ow-ow-own?
porque no hay motivos. ¿Qué motivos habría que alegar?

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Tell me why I don’t like Mondays (3 bis)
Explíquenme por qué no me gustan los lunes.

I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot the whole day down
Quiero cargarme todo el día de un tiro.

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The Telex machine is kept so clean And it types to a waiting world
La máquina de fax está radiante.Y el mundo está a la espera de lo que diga

And mother feels so shocked Father’s world is rocked
Mamá no puede creer lo que le están diciendo, y a papá se le vino el mundo abajo.

And their thoughts turn to their own little girl
Se ponen a pensar en su hija predilecta

Sweet 16 ain’t that peachy keen
de repente, los dulces dieciséis no son tan buena edad,

Now that ain’t so neat to admit defeat
y no, no es tan sencillo admitir la derrota.

They can see no reasons ‘Cos there are no reasons
No le encuentran motivos porque no hay motivos:

What reasons do you need? Oh Oh Oh Oh
¿qué motivos habría que alegar?

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Tell me why I don’t like Mondays (3bis)
Explíquenme por qué no me gustan los lunes.

I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot The whole day down, down, down, shoot it all down
Quiero cargarme todo el día de un tiro.

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And all the playing’s stopped in the playground now
En el patio, ya nadie está jugando.

She wants to play with her toys a while
Ella quiere jugar un rato con sus cosas

And school’s out early and soon we’ll be learning
Y hoy salimos antes, y pronto aprenderemos la lección:

And the lesson today is how to die
¿Qué vamos a estudiar? “Cómo morir”.

And then the bullhorn crackles And the captain tackles
Y ahora ya se escuchan los megáfonos, y luego al comisario

With the problems and the hows and whys
que explica los inconvenientes que hubo, y cómo fue y por qué.

And he can see no reasons ‘Cos there are no reasons
Y él no encuentran motivos porque no hay motivos.

What reason do you need to die, die? Oh Oh Oh
¿qué motivos necesitas para morir?

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Tell me why I don’t like Mondays (8 bis)
Explíquenme por qué no me gustan los lunes

I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot the whole day down
Quiero cargarme todo el día de un tiro.

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(Traducción libérrima)

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brenda_hoyFuentes y enlaces:

La historia fue un chivatazo de Iñaki de Historias_con_Historia, probablemente el mejor amigo desconocido de kurioso, y el profesor de historia que querría para sus hijas.. A partir de ahí, la curiosidad me llevo a varias fuentes de la red como ésta, ésta y ésta. Con la wiki de testigo. Las letras de la canción de aquí y aquí.



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La historia del médico que salvó a 8.000 judíos simulando una epidemia.


La barbarie Nazi exprimió el ingenio de muchos héroes y científicos. La siguiente historia es la crónica de la lucidez, sagacidad y dificultades de uno de ellos. El médico polaco Eugeniusz Lazowski inventó una gran epidemia de tifus a base de un innovador método que consistía en inocular los reactivos a personas sanas para generar falsos positivos. Las fiebres tifoideas eran ‘la peste negra’ para los alemanes, que acotaban en cuarentena cualquier brote sospechoso de propagarse evitando así la deportación y reclutamiento para los campos de trabajo y exterminio de los judíos polacos.

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Eugeniusz Lazowski en 2003.

Eugeniusz Lazowski (1913-2006) era un médico polaco de inminente rasgos pacifistas. A pesar de enrolarse pronto en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial siempre ejerció como ‘salvavidas’ y galeno en la descompuesta estructura de la milicia polaca y en la Cruz Roja internacional.

A mediados de 1940, un año después de la invasión Nazi, el Doctor se encontraba ejerciendo en la aldea de Rozwadów, al este de la Polonia ocupada. Los alemanes estaban levantando ya la ingente red de campos de concentración, fábricas y minas que necesitaban para alimentar su maquinaria bélica. La mano de obra polaca, por su cercanía, era fuente barata e inagotable de recursos para el sistema Nazi.

Por la noche, y con alevosía, la Gestapo mezclaba sus rituales de asesinatos al azar con el trille de las aldeas polacas reclutando a la fuerza mano de obra dentro de una población ya diezmada por la hambruna y las necesidades más elementales. La mayoría nunca regresó a sus casas.

Hacía poco que el Doctor Lazowski se había trasladado a la aldea desde su Varsovia natal. Recién casado y titulado no temía por la deportación ya que el ejército alemán necesitaba de médicos judíos que controlaran las posibles epidemias ‘desde dentro’ para ejercer un control más efectivo. Lazowski tenía pues, junto con su compañero de facultad Stanislaw Matulewicz, la responsabilidad de informar de los brotes epidémicos en Rozwadów y en las pedanías aledañas.

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Rozwadówen en 1938.Fuente

El tifus era la epidemia más temida por el ejército alemán. Su capacidad diezmante preocupaba sobremanera. El mayor error médico del ejército fue conseguir desterrar la enfermedad de toda Alemania, impidiendo la formación de anticuerpos en la tropa Nazi, lo que les dejaba vendidos e indefensos ante un posible contagio. Por ello tras las primeras bajas y alarmas dedicaron grandes recursos a la terror-investigación. En Buchenwald y otros campos, eran constantes los experimentos con prisioneros para probar las vacunas y pócimas contra el tifus exantemático. Todos los científicos duchos en materia eran reclutados en secreto para intervenir en estas investigaciones. Testimonios escalofriantes en el Juicio de Nuremberg dan fe de ello.

En las navidades de 1941, nuestro doctor se encontró con el primer caso de fiebres tifoideas del pueblo. Un joven aldeano con 40º de temperatura, jaquecas, escalofríos, y dolores generales acompañado de manchas rojas en la piel.  La erupción se diseminaba al cuerpo entero a excepción de la cara, palmas de las manos y plantas de los pies. Tomó una muestra de sangre y la envió al laboratorio controlado, lógicamente, por los alemanes.

Los métodos de detección de la enfermedad se basaban en esa época en un reactivo llamado ‘reacción de Weil-Felix’ basado en el Proteus Ox-19 que mezclado con la sangre del paciente se aglutinaba y se enturbiaba en caso de positivar. Para que esto ocurriera, la mezcla debería estar a una temperatura no superior ni inferior a 38ºc, por ello las pruebas se hacían en habitaciones con complejos sistemas de calefacción y termostato.

El compañero de Lazowski, el Doctor Matulewicz especialista en medios de diagnóstico, preguntó una tarde de pruebas a su compañero:

-¿Qué ocurriría si en vez de mezclar el Ox-19 con una muestra de sangre se lo inyectáramos a una persona sana? Y si luego le tomáramos una muestra e hiciéramos la reacción, ¿se confirmaría el diagnóstico de tifus?

Con el miedo de banalizar el juramento hipocrático y convertirse en discípulos del mismísimo Mengele, ambos decidieron que valía la pena experimentar en un aldeano no sin antes confirmar que el reactivo estaba compuesto simplemente por bacterias muertas lo que impedía, teóricamente, el posible contagio.

-«Yo no estaba en condiciones de luchar con una pistola o una espada», dijo, Lazowski en su biografía «pero encontré la manera de asustar terriblemente a los alemanes».

Inyectaron la muestra a un paciente de la consulta amigo personal de Matulewicz, que estaba desesperado por eludir el reclutamiento Nazi. La prueba tifoidea dio positivo a las 4 horas y a los 6 días. El paciente no desarrollaba ningún síntoma. El experimento fue un éxito. Ambos habían conseguido que la reacción de Weil-Felix arrojara un resultado positivo en una persona sana, por primera vez en la historia, y sin que nadie más en el mundo lo supiera.

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Barracón de tifoideos en Auschwitz.Fuente

Adjuntaron la muestra de sangre del primer paciente al laboratorio oficial nazi, cruzando los dedos de que no hubiera un nuevo y desconocido sistema de detección alemán. A los dos días recibieron el famoso telegrama rojo:

«Achtung, Fleckfieber! (Peligro Tifus) […] confirmado positivo. Aíslen al paciente. Imposible pise suelo alemán”

A partir de ese momento los doctores diseñaron un complejo y estratégico plan para Pseudo-infectar a la mayor cantidad posible de polacos. Secretismo absoluto para con esposas y familia cercana. Con tácticas inteligentes para no levantar sospechas, siguieron las directrices marcadas por epidemias anteriores intentando imitar el comportamiento de un contagio natural.

En verano disminuían las falsas infecciones pues los piojos (portadores de la enfermedad) eran menos comunes por el aumento de las temperaturas. En el otoño de 1942 iniciaron la mayor campaña de infección. Mientras Matulewicz preparaba las muestras el Dr. Lazowski se dedicaba a buscar pacientes con gripe o con síntomas parecidos al tifus y tras advertirles de que quizás padecían la enfermedad, les ponía una la falsa-inyección diciéndoles que era para aumentarles la resistencia. Al poco tiempo les llamaba para tomarles la muestra de sangre y enviarla al laboratorio.

Tras hacer cuentas y ver el escaso número judíos y no judíos salvados aumentaron el riesgo de ser descubiertos ideando un nuevo compuesto que simulaba la sintomatología del tifus de una forma inofensiva y pasajera, de esta forma podían inocular el reactivo y engañar a los equipos de arbitraje nazi. Las cifras aumentaron.

Parecía todo muy prometedor para el joven equipo médico hasta que los alemanes enviaron una dotación de inspección médica a la región para verificar el alto número de casos de la «enfermedad» y la escasez de defunciones. El equipo, compuesto de unos pocos médicos y demasiados soldados armados, se reunió con el Dr. Lazowski a las afueras de la ciudad, donde un premeditado ‘banquete’ esperaba a los Nazis. Entre viandas y bebida el Dr. Lazowski consiguió reducir el grupo de inspección a sólo 2 unidades, ambas perjudicadas por la bebida. Con ellos se dirigió al sanatorio donde les esperaban infinitas muestras. No hubo más problemas.

Toda la región se llenó de carteles marcando territorio contaminado. El infierno para unos, fue paraíso para otros que consiguieron eludir el reclutamiento gracias a la perspicacia y valor de un par de jóvenes médicos polacos.

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Cartel nazi avisando del área de cuarentena por tifus. Rozwadów

Hryniewiezki, ahora cirujano en la ciudad polaca de Poznan y que era sólo un niño de 15 años en ese momento, dice que recuerda los disparos que daba la Gestapo al azar, la epidemia y la cuarentena. Asimismo, recuerda, que después de una temporada, la gente descubrió lo que realmente estaba pasando.

«Cuando la gente mejoraba, se daban cuenta de que era falso», dijo en una entrevista telefónica desde Polonia. “[…] Pero, por supuesto, nadie decía una palabra porque sabían que los alemanes nos matarían y matarían al Dr. Lazowski». […] Él salvó a muchos de nuestros hermanos de ir a la cárcel o a los campos de la muerte».

dokumentaracAl terminar la guerra ambos médicos se separaron. Lazowski se instaló en Chicago a partir de 1958, como pediatra y profesor de medicina en la Universidad de Illinois y cuando se enteró del paradero de Matulewicz (médico en el Zaire) intercambió con él correspondencia confesando al mundo sus hazañas en 1977 para una revista Norteamericana de microbiología. En el año 2003 el cineasta Ryan Bank comenzó a preparar un documental sobre los hechos, pero la falta de financiación y la muerte de Lazowski en 2006 interrumpieron el proyecto indefinidamente.

Fuentes y enlaces:

La historia fue un encontronazo en StumbleUpon, luego descubrí otras fuentes aquí y aquí, además de la wikipedia. Las fuentes gráficas son muy escasas debido a lo tardío de la confesión de ambos médicos.

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Si te gustó la historia seguro disfrutarás leyendo: «Fuga de Auschwitz: La aventura que salvó más de 120.000 vidas»

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30 años de soledad en las montañas de Alaska.


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Todo el mundo sueña con la jubilación perfecta. Un retiro con los tuyos, bolsillos llenos y agendas vacías, cargado de ocio y vacío de responsabilidades. Richard Proenneke (1916-2003) se jubiló a su manera. Con 52 años dejó atrás su pasado para embarcarse en la aventura de su vida y buscar, en esencia, su libertad. Se retiró, en soledad, a un lugar recóndito de Alaska, donde construyó a mano una cabaña y pasó los siguientes 30 años en armonía con su entorno. Asceta de su pasado, la historia le ha convertido en uno de los más famosos eremitas de Norteamérica.

Cabaña de Twin Lakes. Alaska. El hogar de Proenneke desde 1968 a 1998. Fuente

Richard (Dick) vivió solo pero no en vano. No era egoísta; parte de la herencia de su legado consiste en multitud de notas, escritos, fotos y filmaciones que hizo del paraíso de su experiencia. Nos deja una dote ejemplar, paradigma del modelo perfecto de supervivencia y patrón de la jubilación de nuestros sueños.

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Dejando atrás el pasado:

Dick Proenneke nació en Primrose, Iowa. Tenía una vasta familia compuesta por tres hermanas y dos hermanos. Su padre sirvió como militar en la primera guerra mundial y eso llevó pronto a Dick a alistarse en el ejército el día después del bombardeo de Pearl Harbor. Allí aprendió el oficio de carpintero y allí contrajo unas fuertes fiebres reumáticas que le condujeron a cambiar pronto de estilo de vida. Dejando atrás el mundo militar abandonó la armada y sucumbió a los placeres de la ganadería en el estado de Oregón. En su infancia Dick aprendió mecánica y pretecnología de su pasión por motores y motocicletas. Herramientas del conocimiento imprescindibles para su futura aventura.

En 1950 se trasladó a la isla de Shuyak, ya en Alaska, y trabajó en un rancho privado por un corto espacio de tiempo.. Más tarde obtuvo un trabajo en la base naval de Kodiak, como operador de equipo pesado y reparador de maquinaria diésel. Su amor por la naturaleza, presente durante toda su vida, se tradujo en unos primeros escarceos a modo de estudios y controles científicos para la sociedad estatal de vida salvaje y la famosa ‘King Salmon’.

Cabaña de Twin Lakes. Alaska.Estado Actual

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Jubilarse de uno mismo:

En la primavera de 1967 Dick dejó atrás algo más que 35 años de trabajo. Harto de vagar sin rumbo, planes y objetivos por una vida laborar plagada de esfuerzos que no de recompensas, sucumbió a la llamada de la naturaleza.

No fue un plan demasiado meditado. Dick recabó en las inmediaciones de Twin Lake en 1967, víctima del último contrato como operador mecánico. Tras un accidente con maquinaria pesada, el amigo y capitán retirado Carrithers Spike le invitó a descansar y a conocer el inhóspito pero conmovedor paraje que sería, más tarde, su nuevo hogar por más de 30 años.

«[…] me quedé quieto, mirando al corazón de esas montañas y me sentí como un hombre inspirado por un sermón divino que llega de primera mano, que viene del cielo y de los muchos estados de ánimo de esas montañas, tan poderosas […]». Diario de Richard Proenneke.

Ese mismo verano volvió solo a la zona para buscar el sitio ideal donde construir su leyenda y a cortar la madera suficiente para su nuevo hogar. La dejó lista y amontonada para volver en la primavera de 1968, tras pasar su último invierno en Iowa con su familia y preparando los suministros para su jubilación.

Extracto interesantísimo  del documental Alone in the Wilderness

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Un nuevo hogar, una nueva vida:

Dick regresó a Twin Lakes el 21 de Mayo de 1968. Regaló su camioneta y pertenencias a su amigo el Capitán Spike y empezó a construir la cabaña solamente con herramientas de mano, sin utilizar clavos, ni percutores ni moto sierras y con los materiales que paría la propia naturaleza. Tardó casi cuatro meses. El tiempo se empezaba a parar.

Proceso de construcción de la cabaña. Fuente

La cabaña era y es (aún se conserva intacta tras 40 años) un pequeño rectángulo de 12 metros cuadrados (3 x 4), de madera de conífera joven machihembrada, sobre una cama de grava; ventanas holandesas (bisagras de madera), chimenea de piedra y una cubierta a dos aguas forrada con un manto de musgo autóctono a modo de impermeable. Ejercicio impecable y envidiable de cualquier eco-construcción actual. A unos metros de la cabaña construyó una pequeña ‘fresquera’ o almacén elevado, para proteger su despensa y provisiones del alcance de osos y otros animales.

«[…] Habitualmente, demasiados hombres trabajan sobre cada una de las partes de un todo. Hacer un trabajo completo, como éste, me satisface y llena enormemente. «[…] «

Todos los muebles, mesas, sillas, camastro e incluso cubiertos e utensilios de cocina los talló Dick con la paciencia que da el no tener que responder para nadie. El tiempo se estaba, por fin, deteniendo.

Poenneke filmando las aves. Extracto del documental

Con los ahorros de toda una vida laboral había comprado una avioneta J-3 piper Cub con la que explorar nuevos territorios en Alaska. El destino quiso que tras un accidente al regresar por provisiones a Iowa quedara inservible junto con las ganas de Dick de volver a volar, por lo que las labores de intendencia de emergencia se las reservó a su amigo, el Piloto Alsworth Babe.

Poenneke cultivando Grosellas. Libro «One Man’s Wilderness, An Alaskan Odyssey»

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Y el tiempo se detuvo:

La vida se paró en Twin Lakes. Dick pasó 20 años documentando y observando el medio (flora y fauna) aportando documentos meteorológicos y científicos valiosísimos para la conservación del medio mientras cultivaba grosellas, amaestraba ardillas, comadrejas y aves; espantaba osos pardos y cazaba venados o hacía de guía ocasional de alguna expedición forestal. Siempre bajo el reflejo de los Lagos:

Twin Lakes. Alaska.Primavera

«[…] Este lago puede cambiar la personalidad en una abrir y cerrar de ojos. Al igual que una mujer, todas las sonrisas del mundo en un minuto y pasar a un berrinche al siguiente […]»

Interesantísimo es el documento gráfico que elaboró Dick. Armado con una cámara Bolex de 16 mm, grabó cientos de metros de película para disfrute personal y legado documental a modo de bitácora costumbrista. En ella nos muestra detalladamente el proceso de construcción artesanal de la cabaña. Él mismo se grababa con un trípode de aluminio haciendo estáticas las tomas en las que aparecía. Años mas tarde, el productor Bob Swerer editó y monto “Alone in the Wilderness” y otras dos películas con las más de 16 horas de negativo coleccionado. Podéis encontrarlas en la web oficial y en otros torrentes de información.

La despensa. A salvo de osos. Libro «One Man’s Wilderness, An Alaskan Odyssey»

El amor de Dick por la naturaleza, la pasión por la observación, la comprensión del mundo natural que lo rodea, y su dedicación al mantenimiento de sus escasos recursos deben ser una fuente de inspiración. Ese sueño recurrente que nos atormentaba, por utópico, alguien lo hizo en algún momento realidad. Lección de vida y de supervivencia tanto física como emocional.

Dick Proenneke abandonó a regañadientes su cabaña en el invierno de 1999, a la edad de 82 años, cuando ya tenía problemas de movilidad. Su hermano Rymond, lo secuestró literalmente, para salvarlo de una poco probable supervivencia en garantías a -46 grados de temperatura. Murió el 28 de Abril del 2003, después de donar su cabaña a los EEUU, que convirtió el lugar en un Parque Nacional.

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Fuentes y citas:

La historia la encontré buscando documentales en youtube, luego fue fácil encontrar otras fuentes, aunque en castellano no hay absolutamente nada siempre nos queda la wikipedia y otros enlaces como éste y éste.

Podéis encontrar también un pdf [ENG] con el diario de ‘Dick’ durante 6 años 1974-1980  (ojo son 50mb).

Si te gustó esta historia no dejes de leer «Poon Lim, la sóledad del náufrago que sobrevivió 133 dias a la derviva en una balsa» o «La tragedia del vuelo 508. Sobreviviendo al Amazonas»

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